Una de las piezas emblemáticas de la exposición que marcan la abstracción de Kandinsky entre las formas y el color.

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Una de las piezas emblemáticas de la exposición que marcan la abstracción de Kandinsky entre las formas y el color. Migue Fernández

Un rotundo Kandinsky celebra el décimo aniversario del Centro Pompidou Málaga

La completa retrospectiva sobre el pionero del arte abstracto se inaugura coincidiendo con la jornada de puertas abiertas por la efeméride

Paco Griñán

Málaga

Viernes, 28 de marzo 2025

La última obra está inacabada. Sin color. La dejó así porque era en la que trabajaba cuando murió. Contrasta con la anterior, una completa síntesis ... de su arte que, además, tiene el toque biográfico de que sirvió de cabecero en su velatorio. En la sala anterior, se exhibe la pieza que tenía en su comedor, mientras que en el panel de atrás un óleo de sinuosa forma ovalada fue su regalo de cumpleaños para su mujer como si fuera un zar que le entregaba a su reina un huevo de Fabergé. Nada descabellado el símil si pensamos que el autor fue el emperador del arte abstracto, el ruso Vassily Kandinsky, protagonista absoluto de la nueva exposición del Centro Pompidou Málaga. Una muestra especial y rotunda, de las que dejan huella en la programación. Y hay motivo. Doble, además. La exposición celebra no solo que este viernes se cumple el décimo aniversario de la inauguración del museo, sino que subraya su continuidad para los próximos diez años tras la firma del acuerdo que esta misma mañana han rubricado la institución parisina y el Ayuntamiento de Málaga.

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La ambiciosa exposición 'Vassily Kandinsky, pionero del arte abstracto' muestra «un recorrido cronológico por la vida del artista que fue muy movida porque nació ruso en el siglo XIX, se convirtió en alemán en los años 20 y falleció francés. Conozco a pocos artistas así, que sean símbolo de Europa», ha asegurado la comisaria Angela Lampe en la presentación de esta completa retrospectiva formada por 47 piezas que recogen la biografía artística del pintor. Una muestra que no solo permite ver su evolución, sino acompañarlo en todo ese periplo geovital, descubriendo además sus etapas menos conocidas.

Una de las primeras obras figurativas del padre del arte abstracto. Migue Fernández

Es el caso de sus primeras obras nada más llegar a Alemania a finales del siglo XIX, tras dejar definitivamente su futuro como abogado y economista en Rusia. En esos cuadros iniciáticos sorprende descubrirlo como uno más de los impresionistas con paisajes figurativos en los que el color ya domina su paleta. «Era sinestésico, era capaz de ver los sonidos como colores», ha apuntado Lampe sobre el innovador Kandinsky, que se desprende de la formas para dar protagonismo al arte abstracto a partir de 1909, una marca de la casa que interrumpiría en las siguientes obras en las que curiosamente vuelve a la figuración por la gran guerra. Como ciudadano ruso, regresa a su país y allí se deja influenciar por el constructivismo imperante en el ámbito soviético.

De la Bauhaus a huir del nazismo

«Son sus años más políticos, pierde su fortuna personal, se casa con Nina Andréyevskaya y se involucra en la sociedad bolchevique con la democratización de la cultura», ha explicado la comisaria sobre esta etapa con la que también rompería cuando inicia su relación con la Bauhaus en 1919, trasladándose de nuevo a Alemania, convirtiéndose en profesor de la escuela y en uno de los rostros fundamentales de este influyente movimiento artístico. La innovación y la abstracción geométrica entran en sus pinceles, los colores palidecen, pero en los años treinta, el ascenso del nazismo lo lleva hasta París en 1933, donde descubre a Miró y el artista vuelve al cromatismo y a las formas dentro de la abstracción dando carta de naturaleza a su propio estilo.

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Retrato de Kandinsky, durante su primera etapa en Alemania. Migue Fernández

«Estamos ante una exposición singular e íntima que permite entrar en contracto y acercarnos a las obra de Kandinsky», ha resumido la comisaria que ha destacado que la palabra que define la obra del artista es «vibración» porque lo que buscaba en el arte es que «el alma vibrara a partir de sus formas y colores». Una retrospectiva que ofrece un amplio recorrido por la vida y obra del artista franco-ruso-germano que se une además a una «magnífica» puesta en escena del Centro Pompidou Málaga, ha reconocido Angela Lampe que ha destacado los generosos fondos del pintor de los que dispone la institución parisina -más de mil- y que han posibilitado la exposición que se inaugura este viernes, que coincide además con la jornada de puertas abiertas por su el décimo aniversario.

'Acumulación controlada' (1938) fue un regalo de Kandinsky a su esposa Nina, su versión de un huevo de Fabergé con los que los zares agasajaban a sus reinas. Miguel Fernández

Con el patrocinio de Fundación La Caixa, la inauguración de la exposición 'Vassily Kandinsky, pionero del arte abstracto', que se podrá visitar hasta el mes de septiembre, ha contado con la más alta representación del país francés con la presencia de Kareen Rispal, embajadora de Francia en España, que ha puesto el Centro Pompidou Málaga como ejemplo de la colaboración cultural hispanogala. «Y lo digo aquí, en la ciudad natal de Picasso, del que en el 2023 celebramos ambos países el aniversario de su muerte con una estrecha colaboración entre nuestras estructuras museísticas», ha abrochado.

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Antonio Caballero, Luis Lafuente, Mariana Pineda, Laurent Le Bon, Francisco de la Torre, Kareen Rispal, Juan Carlos Barroso y Angela Lampe, en la presentación. Migue Fernández

Ese espíritu picassiano que se respira en Málaga también ha sido citado por el presidente del Centro Pompidou de París, Laurent Le Bon, que ha destacado que, como el malagueño, «Kandinsky fue un poco francés», por lo que ambos artistas fueron pioneros no solo en el arte, sino de lo que «hoy en día es Europa, por lo que aquí nos sentimos en nuestros dominios». El alcalde de Málaga, Paco de la Torre, también ha tomado la palabra en la presentación para aplaudir esta gran exposición que «demuestra la potencia del Pompidou de París y la posibilidad de Málaga de ser referencia de un artista universal». Unas intervenciones que han acabado con el grito de Le Bon para saludar los próximos diez años de exposiciones e intercambio artístico: «Vive Malaga! Vive le Centre Pompidou Málaga! Et vive les relations culturelles franco-espagnoles!».

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