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De los 59 rincones singulares declarados por la Diputación de Málaga en la actualidad, la cuarta parte -quince- están situados en la Serranía de Ronda, una de las comarcas montañosas más espectaculares de Andalucía.
Con esta figura de protección, que, en algunos casos, se suma a la de monumento natural de Andalucía, se llama la atención sobre un enclave natural o construcción arquitectónica que tiene un valor especial ya sea por su belleza, por su peculiaridad geológica o por su historia.
Así, en esta relación de los quince rincones singulares de la Serranía de Ronda hay desde sorprendentes pozas de aguas cristalinas hasta torres andalusíes, espectaculares grutas o incluso vertiginosas cascadas.
1
Dentro del ya de por sí espectacular complejo kárstico de Los Riscos de Cartajima y Júzcar sobresalen algunas rocas muy singulares por la forma que ha esculpido la erosión a lo largo de siglos e incluso milenios. Es el caso de la roca conocida como El Águila por su parecido a un ejemplar de esta rapaz -puesta en pie y con las alas desplegadas levemente-. Eso sí, como ocurre en el Torcal de Antequera, no es la única formación rocosa que se asemeja a un animal o un objeto dentro de este enclave rocoso. De hecho, a pocos metros de allí se podrá avistar El Camello.
2
Dentro del Tajo de Ronda, que hoy cuenta con la declaración de monumento natural de Andalucía sobre todo por su valor geológico, sobresale también una zona que llama la atención por su etnografía y por su historia. Se trata del conjunto que forman tanto la barbacana -defensa medieval- como por los antiguos molinos que han aprovechado durante siglos las aguas del Guadalevín para molturar cereales y otros productos del campo. Hoy toda esta zona forma un conjunto muy valioso que se puede ver en parte durante la ruta de senderismo de la Asa de la Caldera-Los Molinos del Tajo.
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Aunque el pueblo de Parauta tiene buena parte de su territorio en el Valle del Genal, también participa del parque natural de la Sierra de las Nieves. No en vano, cuenta con uno de los enclaves más espectaculares: un bosque de quejigos y uno de los neveros que aún se conservan en la provincia de Málaga. En esta zona, destaca especialmente el enclave conocido como el Puerto de los Pilones, donde se pueden ver espectaculares ejemplares de quejigo, un árbol de la familia de los 'quercus', que tiene su hábitat por encima de los mil metros de altitud sobre el nivel del mar.
4
Aunque está más cerca del pueblo de Genalguacil (por la carretera de Peñas Blancas), esta poza del arroyo Estercal se encuentran en el término municipal de Jubrique. Se trata de una auténtica piscina natural de este río que lleva sus aguas hasta el Genal. Para llegar hasta él hay que recorrer algo más de medio kilómetro por un carril de tierra. Si se continúa río arriba, se puede llegar hasta otras pozas interesantes, como la del Charco Encantado.
5
Antes de que el Guadiaro abandone la provincia de Málaga, ofrece lugares tan espectaculares como el cañón de las Buitreras, al que se puede acceder por una espectacular ruta de senderismo, o el conocido como Charco del Moro -también se le denomina 'El Nacimiento'-. Se trata de un manantial junto al que se pasa en el mencionado itinerario. Éste parte de la aldea de El Colmenar. El Charco del Moro, que tiene su origen en aguas subterráneas de la sierra de Líbar, es uno de los aportes más importantes que tiene el Guadiaro en su recorrido.
6
Dentro del ya de por sí espectacular cañón de las Buitreras del Guadiaro, declarado como monumento natural de Andalucía, también sobresale una construcción mal conocida hoy como el 'Puente de los Alemanes'. Aunque hoy sirve para unir a pie los dos lados de esta espectacular garganta caliza, se construyó en 1918 para la conducción de agua para abastecer a la cercana central eléctrica de El Colmenar. No es una pasarela para quienes tengan vértigo. Su altura sobre el cauce del Guadiaro es de unos 60 metros aproximadamente.
7
En la parte baja del pueblo de Faraján se pueden ver dos llamativas cascadas, conocidas como las 'chorreras' de Balastar, nombre con el que denominaba a un antiguo poblado árabe ya desaparecido. A ambas cataratas se llega fácilmente desde el propio casco urbano. Sobre todo, a la primera que está a poco más de medio kilómetro a pie por un cómodo sendero. En ocasiones, estos saltos de agua pueden aparecer secos, pero no es porque haya escasez de agua sino porque se ha cortado temporalmente para el regadío de las huertas de la zona.
8
Esta gruta, muy frecuentada por los amantes de la espeleología, es uno de los lugares más emblemáticos de la Serranía de Ronda. No sólo lo es por sus dimensiones sino también porque durante milenios ha servido de refugio natural, desde los primeros pobladores de la zona hasta los bandoleros de los siglos XVIII y XIX. La cavidad ha sido formada por un río subterráneo, el Gaduares, que se une metros más abajo con el curso de Guadiaro. El arroyo tiene un recorrido dentro de la cueva de más de 4 kilómetros. Aunque no se puede entrar en la gruta si no se tiene la autorización previa y el equipamiento necesario, sí se puede contemplar el gran salto de agua y la poza de agua cristalina que deja el río en su entrada.
9
Al otro lado de la Cueva del Gato, pero ya en territorio de Benaoján se encuentra esta gruta que ha sido uno de los últimos enclaves de la provincia de Málaga en ser nombrado Monumento Natural de Andalucía. Lo que más impresiona en su exterior es la altura de la cavidad, que tiene algo más de cincuenta metros de longitud. Además de esta espectacular entrada, lo singular de este enclave es que forma parte del complejo espeleológico por el que discurre el río subterráneo Gaduares o Campobuche, que guarda relación directa con el siguiente hito de esta ruta, la presa de los Caballeros.
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Esta aldea ya no está poblada, pero sirve de singular alojamiento turístico. Se trata de un auténtico refugio rodeado de naturaleza que no hay que descartar en cualquier escapada para relajarse es el complejo rural de La Sauceda, situado en el parque natural de Los Alcornocales. Lo que en su día fue una pequeña población serrana hoy es un complejo rural dotado con varios refugios que permiten el contacto directo con la naturaleza. Está considerado como uno de los últimos bastiones republicanos la Serranía de Ronda que resistió en la Guerra Civil.
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Otro de los rincones más espectaculares de esta comarca también hay que buscarlo en el parque natural de la Sierra de las Nieves. En concreto, dentro de territorio rondeño, tras subir por la cañada y pinsapar de las Ánimas, se puede visitar el conocido como Mirador de los Coloraíllos. Este balcón natural ofrece singulares vistas de la zona norte de este parque natural, así como sus estribaciones hacia las cercanas sierras Blanquilla e Hidalga. Desde allí también se pueden ver otros enclaves singulares de este espacio protegido, como el Peñón de Ronda o el Tajo del Canalizo, entre otros.
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En la entrada del pueblo de Igualeja, se puede ver el que se considera como nacimiento del Genal, ya que este río, en realidad, también se alimenta de diversos arroyos y riachuelos que nacen en otros pueblos de la zona como Júzcar, Cartajima o Faraján. Pero, por su belleza y singularidad, éste es el nacimiento del emblemático río que cruza el valle de mayor belleza de toda la provincia. En este rincón, distinguido como monumento natural, se puede ver cómo el agua mana con fuerza del interior de una gruta formando a su salida una gran poza cristalina y transparente que permite ver con total nitidez el fondo. No es el único lugar de donde sale el agua, ya que hay algunos huecos entre las rocas por donde este bien natural ve por primera vez la luz solar para formar parte del caudal de este río de la Serranía de Ronda.
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Un final poético para un sendero espectacular. Esto es lo que aguarda a los que realicen a pie el conocido como Paseo de los Pinsapos, uno de los itinerarios más conocidos del paraje natural de los Reales de Sierra de Bermeja, donde se unen los territorios de Estepona, Jubrique, Casares y Genalguacil. En el término municipal de este último se encuentra esta plazoleta en plena naturaleza, donde se pueden leer unos versos de Federico García Lorca sobre los árboles y su legado.
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En uno de los enclaves más singulares de la provincia de Málaga, en el Valle de Lifa, que une a los territorios de Ronda y El Burgo, se erige hoy una vieja torre, que, en principio, podría parecer una simple atalaya que servía para las comunicaciones de la zona hace unos siglos. Sin embargo, son los restos de una de las atalayas que perteneció al castillo de Lys, una fortaleza árabe que fue tomada por Abderramán III en su campaña contra la revuelta de Omar Ben Hafsun. El califa omeya mandó derribar toda la fortaleza que durante décadas fue hostil a Córdoba por su alianza con Bobastro. Hoy la Torre de Lifa es el único resto que queda. Es visible para los senderistas que recorren esta ruta, que coincide hoy con una de las etapas de la Gran Senda de Málaga (entre El Burgo y Ronda).
15
En un enclave privilegiado del Valle del Genal se erige el torreón de Benalauría, que también recibe el nombre de Virgen del Rosario -patrona de la localidad-. Con este enclave, al que se puede acceder a pie por un sendero ascendente desde el propio casco urbano, se rinde homenaje al indudable pasado bereber de Benalauría. La torre fue construida a imagen y semejanza de las atalayas que antaño servían de vigilancia y de comunicación en este abrupto territorio de la Serranía de Ronda.
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