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Joaquín Peiró, en el puerto de Málaga.

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Joaquín Peiró, en el puerto de Málaga. SALVADOR SALAS

Muere Peiró, leyenda del Málaga

El exfutbolista y entrenador, que falleció a los 84 años, devolvió al equipo blanquiazul a Primera y lo llevó a Europa

Miércoles, 18 de marzo 2020

Murió ayer a los 84 años una leyenda del Málaga, un caballero del fútbol que se ganó para siempre las simpatías de la afición blanquiazul. Falleció como consecuencia de su delicado estado de salud Joaquín Peiró, uno de los jugadores estelares del fútbol español y un entrenador carismático y que marcó una época dorada en el equipo de Martiricos, al que devolvió a la élite en la primera oportunidad y después lo clasificó para la antigua Copa de la UEFA. Dirigió al equipo de La Rosaleda de una forma brillante durante cinco temporadas inolvidables para la entidad.

Peiró se ganó el respeto y el cariño de los malagueños gracias a su buen talante y su gran capacidad para conducir al equipo blanquiazul después de una larga travesía por las categorías inferiores tras la desaparición del C. D. Málaga. El conocido como el 'Galgo del Metropolitano' por su gran trayectoria como futbolista en el Atlético, vivió en el Málaga su etapa más brillante como entrenador después de una larga experiencia, centrada sobre todo en el club madrileño (fue entrenador del primer equipo 'colchonero' y antes también del filial).

Fue cuestionado tímidamente a su llegada por superar los sesenta años (algunos lo consideraban mayor para el reto del ascenso), pero poco a poco fue demostrando su capacidad para conducir un grupo como el del Málaga de entonces, que procedía en su mayoría de Segunda B. Pronto advirtieron los seguidores que la figura de Peiró no sólo era eficaz y respetado en lo deportivo, sino que ofrecía también una imagen seria y a la vez amable del equipo y también del club. Una vez conseguido el ascenso a Primera y la permanencia al siguiente año, las críticas se convirtieron en elogios hacia un veterano y experto del fútbol que triunfó claramente en el cuadro de La Rosaleda. Convenció a todos y se sintió especialmente feliz en tierras malagueñas.

Tras una larga trayectoria como jugador del Atlético desarrolló su carrera profesional en tierras italianas, militando en el Torino, Inter y Roma, siendo uno de los futbolistas más importantes de su época, una de las estrellas también de la selección española. Como entrenador, dirigió al filial del Atlético, al Granada, al Figueras, al propio Atlético, al Murcia, al Badajoz, al Málaga y, por último, cerró su periplo desde los banquillos de nuevo en el Murcia. Aunque seguramente nunca quiso marcharse del equipo blanquiazul, con el que se identificó profundamente en esos cinco años.

Su peor momento llegó, sin duda, en su despedida, en 2003. Sin Fernando Puche al frente del club y con Serafín Roldán en la presidencia, el club decidió cambiar de entrenador y también prescindió de los futbolistas más históricos de la plantilla. Fue una sorpresa, una gran pérdida. Peiró se marchó a Murcia para cerrar ya su trayectoria como técnico. Después se quedó en Madrid hasta que ayer murió rodeado de sus familiares.

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