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Antes de viajar a Melilla, el ascenso directo ya era un reto complicado, pero tras perder en el campo del penúltimo, el Málaga se despidió ... prácticamente de sus opciones de alcanzar la primera plaza de su grupo al quedarse a doce puntos de distancia con el Ibiza y el Castellón. El equipo blanquiazul ya se resigna a luchar sólo por la tercera plaza como máximo objetivo de esta temporada en la fase regular, algo que incluso ha perdido esta última jornada porque le ha adelantado el Córdoba, que se pone dos puntos por delante.
Pero además de descolgarse de la cabeza de la clasificación, lo más preocupante son las sensaciones negativas que transmite el equipo, tanto es así que la goleada ante el Atlético Baleares en La Rosaleda hace dos semanas queda ya como un mero espejismo. Y mucho tiene que mejorar el conjunto blanquiazul en cuanto a regularidad si no quiere ver peligrar también sus opciones de acabar tercero, algo que se antoja clave sobre el papel de cara a los 'play-off' porque ofrece diferentes ventajas.
Estas son el privilegio de jugar el partido de vuelta en casa; clasificarse pese a un empate en una prórroga o eludir posibles cruces ante rivales más potentes en la segunda y decisiva ronda por el ascenso a Segunda División. Así que la realidad es clara, la situación del Málaga es para inquietarse cuando quedan 15 jornadas por disputarse. Serán todas ellas finales anticipadas, como describió el capitán Genaro tras caer en Melilla, y la primera de todas será contra el Recreativo de Huelva, que llega justo debajo en la tabla, quinto con sólo dos puntos menos.
Es decir, sobra comentar que se ha convertido en un asunto de importancia capital que el Málaga gane este domingo (12.00 horas) en La Rosaleda al conjunto onubense para no caer una nueva posición en la tabla y dar paso a una depresión sin precedentes esta temporada, en la que a pesar de acumular sinsabores había logrado mantener el tipo frente a los números de récord de Castellón e Ibiza.
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Sin embargo, ahora el escenario es distinto. El Málaga ha caído un escalón y ha pasado a ser uno más de la Liga de los que luchan por jugar la fase de ascenso. Esto supondría entrar en una peligrosísima dinámica que obligaría al club a replantearse cambios relevantes para no terminar de echar por la borda la temporada. Sin duda, pasaría a estar muy cuestionado el entrenador, Sergio Pellicer. Así que el preparador malaguista está obligado a darle un 'volantazo' al rendimiento de su plantilla, que se ha estancado claramente este invierno.
El equipo no termina de crecer lo suficiente y el técnico repite los mismos errores fundamentalmente a la hora de leer los partidos en tiempo real y en sus decisiones con los cambios. Es urgente un punto de inflexión y no caer en el conformismo, o incluso la inconsciencia, de pensar que ya tienen hecha la clasificación para los 'play-off'. Hay que ser realistas y no fustigarse porque quede prácticamente descartado el ascenso directo, pero sería intolerable relajarse ni bajar el listón de la exigencia.
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