

Secciones
Servicios
Destacamos
Aunque la Junta anunció ayer el desembalse este miércoles, finalmente se va aplazar a la semana que viene. No hay previsión de lluvias y se puede esperar. Eso no quita para que llame mucho la atención el aspecto del embalse del Limonero estos días. Está más lleno de lo que suele. Y de lo que indican los niveles de seguridad fijados. Son evidentes los efectos del tren de borrascas en cuanto al arrastre de sedimentos, cañas e, incluso, basura. El agua, además, está más turbia de lo habitual. Es evidente que el segundo marzo más lluvioso de la serie histórica ha afectado mucho a los embalses de la provincia. Y éste, en Málaga capital, no iba a ser diferente.
El Limonero, desembalsa habitualmente los primeros miércoles de cada mes. Pero en ocasiones especiales, y ya ocurrió tras las danas del otoño, se hace en otras fechas. Se trata de mantener despejados los desagües de fondo y los órganos de la presa. Los arrastres tienden a acumularse, a solidificarse, pueden reducir el tamaño del vaso y amenazar incluso la vida útil de la infraestructura. «Mañana [por hoy miércoles] comienza el desembalse para la retirada de sedimentos y limpieza y recuperar el nivel máximo normal, por seguridad», indican fuentes técnicas de la Junta.
La presa, que es de materiales sueltos y supera los 40 años de antigüedad, estaba al 73% de su capacidad, con más de 16 hectómetros cúbicos embalsados. Suele estar a la mitad o, incluso, un tercio de este nivel. En teoría embalsa hasta 22,34 hm3. Precisamente la acumulación de tierra a lo largo del tiempo le ha hecho perder capacidad.
Como cuestión curiosa, el embalse no suele utilizarse para abastecimiento, pero tiene su propia potabilizadora y un canal que va a hasta El Atabal de manera independiente del que viene del Guadalhorce. Sirve de mucho, por lo tanto, cuando se necesita un refuerzo; cuando hay tareas de mantenimiento de algún tipo, o averías. Así ocurrió, por ejemplo, durante las inundaciones del 89 o al principio de este tren de borrascas, cuando Emasa tiró de él, de la Viñuela y de El Tomillar por la turbidez del agua desde los pantanos de cabecera.
El caso más evidente de aterramiento en la provincia es el de Casasola, la otra presa defensiva de la provincia, en Almogía, que tiene el desagüe de fondo atorado y la Junta ya ha iniciado los trabajos de emergencia para tratar de despejar su salida y añadir una nueva tubería para aumentar su capacidad de desagüe. A largo plazo, habrá que hacer un proyecto de corrección hidrológica porque un tercio del embalse lleno ya son sedimentos.
Problemas similares han tenido el Conde de Guadalhorce y La Viñuela. En ambos, ha habido inversiones de mantenimiento importantes.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
La espiral azul que se vio en España lleva la firma de Elon Musk
El Norte de Castilla
Publicidad
Publicidad
Favoritos de los suscriptores
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.