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La noticia de que se sufre un cáncer de mama trae consigo una afectación psicológica. «Lo primero que se les pasa a todas las pacientes por la cabeza es: '¡Guau!, me muero o es posible que me muera'», explica Mónica Caballero, psicooncóloga de la Asociación contra el Cáncer de Málaga (AECC). El momento del diagnóstico suele ser el más agudo y el más crítico, ya que es cuando aparece el miedo al futuro, la incertidumbre y la ansiedad, que estarán presente en casi todo el proceso: mientras que hay incertidumbre, la ansiedad se mantiene. La ayuda de familiares y amigos es clave para que las pacientes tengan un hombro en el que apoyarse.
«En las pautas que damos a familiares y amigos recomendamos mostrar disponibilidad y decir: 'Aquí estoy para lo que necesites y cuando lo necesites'. Hay que demostrar disponibilidad, pero sin agobiar, porque hay momentos en los que la enferma (o el enfermo, porque también se dan algunos casos de este tumor en hombres) necesita estar a solas, adaptarse o pensar en su futuro», dice la psicooncóloga, con motivo de celebrarse este martes el Día Mundial del Cáncer de Mama.
Mónica Caballero señala que hay que expresar interés por el estado de la enferma, pero sin preguntarle todos los días, constantemente, cómo se siente. Es importante mostrar disponibilidad: «¿Qué puedo hacer para ayudarte»?, es una pregunta adecuada, indica la psicooncóloga, que añade que también hay que ser honestos y decirle: «Estoy aquí para ayudarte, pero no sé qué hacer». Eso la paciente lo va a agradecer muchísimo, ya que el mensaje que le llega es que hay alguien que se preocupa por su situación, que sigue sus pasos de cerca, pero sin pisarla. Hay que insistir un poco y llamar o preguntar cada tres o cuatro días o una vez a la semana, dependiendo de la relación que se tenga con la enferma, para que esta sepa que esa persona está ahí para lo que necesite. Hay que mostrar cercanía en la distancia y expresar muestras de cariño como, por ejemplo, mandar un ramo de flores o frutas, recalca Mónica Caballero.
Como el cáncer es un tema difícil de abordar, la gente no suele hablar de ello y se rompe la comunicación. Eso hay que evitarlo. Es fundamental que siga habiendo cercanía en el trato con la familia, los amigos y los compañeros de trabajo. Una recomendación que da la psicooncóloga de la AECC es preguntarle a la afectada: «¿Te apetece hablar de esto?», puesto que de ese modo se favorece la expresión de las emociones. Conversar abiertamente del cáncer beneficia, porque se rompe el tabú que rodea a la enfermedad y se propicia la expresión. «Ahora bien, y en eso insisto mucho, hay que respetar siempre a la paciente; si ella dice que prefiere no hablar de ese asunto o notamos que se siente incómoda cuando sacamos el tema, hay que hacerle caso, pero sin distanciarnos para que no perciba soledad», dice la experta.
Hay mujeres con un tumor de mama que tiran para adelante en su vida diaria como si nada hubiese pasado. Siguen llevando los niños al colegio, continúan haciendo la comida y las tareas domesticas, por lo que las personas que las rodean creen que están bien, «pero en algún momento hay que entender que esa mujer está sobrecargada». Por eso es bueno, preguntar: '¿En qué te puedo ayudar? Oye, descansa, cuídate'. Es una manera de decir te quiero, que es lo que más llega», subraya Mónica Caballero.
En el caso de los familiares que viven con la paciente, cuando detectan un cambio en ella, deben ayudarla y cuidarla, pero sin caer en actitudes de sobreprotección. «Hay que mantener su independencia y su actividad en la mayor parte de lo posible. Si el marido ve que su mujer se levanta todos los días agotada para hacer el desayuno de los niños, hay que decirle: 'Esto te cansa demasiado. ¿Quieres que lo haga yo?' Si ella dice que sí, adelante, porque con ese gesto tan sencillo se le ayuda muchísimo, pero si responde no, hay que respetar su decisión».
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