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El foro 'Rumbo, el futuro de las ciudades sostenibles' que organiza SUR, ha llegado a Alhaurín de la Torre, con la colaboración del Ayuntamiento, y con el objetivo de analizar los desafíos agrarios del Guadalhorce. Una enriquecedora sucesión de puntos de vista, de voces relevantes del sector, que ha acogido el Centro Cultural Vicente Aleixandre, en cuyo escenario han presentado propuestas y han realizado un análisis de los desafíos del campo en la comarca Víctor Luque, de Trops, que ha abordado el potencial del cultivo tropical en esta zona de Málaga; Jaime Zaldúa, de la Junta Central de Usuarios del Guadalhorce; que ha hablado del nacimiento de esta iniciativa, impulsada desde Alhaurín de la Torre y sus objetivos de ahorro de agua con la regeneración; Baldomero Bellido, de Asaja, que ha ahondado en los pormenores de este nuevo organismo, y Catalina García, de Citrimasat, que ha aportado claves sobre la realidad del Valle del Azahar y las posibilidades de la comercialización de cítricos.
Unas reflexiones y unas experiencias relevantes que se han dado a conocer en un acto conducido por el director de SUR, Manolo Castillo. «Rumbo es una iniciativa que ha puesto en marcha el periódico para llegar a ciudades que van a tener gran protagonismo en los próximos años», ha dejado claro Castillo, que ha dado la bienvenida a los miembros del equipo de Gobierno que dirige el alcalde, Joaquín Villanova, y a los representantes de instituciones, empresas y organizaciones que han estado presentes en esta mesa técnica. «Alhaurín de la Torre es uno de los municipios con más peso de lo que hemos llamado Gran Málaga y está llamada a atender el gran crecimiento del área metropolitana», ha insistido Castillo. Un desarrollo que estará marcada por el aprovechamiento del agua, la movilidad o la vivienda.
Baldomero Bellido ha contextualizado la situación actual, con un repaso a la evolución de la agricultura de la zona, que tiene una tradición de riego que comienza en el 1900 y que, con la idea de su modernización, tuvo que esperar a que concluyeran las obras de mejora de las infraestructuras, proyectadas a mediados del siglo pasado. «Este era el momento, tras una abrumadora sequía, de tomar otras alternativas y acometer el fin de todas las infraestructuras pendientes para el riego», ha asegurado. Entre las medidas básicas, ha apuntado la necesidad perentoria de dar una cobertura legal a todas las comunidades de regantes; incorporar aguas regeneradas, que, como ha dicho, ya tienen garantía de calidad, y el incremento de la capacidad embalsada, por ejemplo, con la regulación del río Grande. En concreto, sobre este proyecto, «creo que no se planteó bien en su momento, pero la resistencia creo que se está venciendo», ha argumentado, convencido de las bondades para el ecosistema de estas grandes obras.
Por su parte, Víctor Luque, ha insistido en la potencia y el potencial del subtropical en la comarca, con una producción de 25.000 toneladas, pero que requiere, por un lado, acometer necesidades como afrontar los picos de calor, con el terral, mediante el riego aéreo, con la nebulización y así el fruto no sufra. «Tiene agua y buen clima, pero es preciso pasar de agricultor a empresario», ha defendido. En esta línea, no ha visto problema entre la compatibilización e, incluso, la transformación de tierras de cultivo de cítrico al subtropical, por una mayor rentabilidad. Eso sí, ha advertido de la «amenaza» que supone que esta producción crezca en todo el mundo, lo que, según ha explicado, «puede afectar al precio». «El incremento de la demanda está en torno al 10%, pero la oferta se incrementa en un 20%», ha explicado. De ahí, ha avanzado, la necesidad de abrir mercados a través de la interprofesional y, de este modo, garantizar la rentabilidad.
Catalina García, que ha hecho hincapié en que ella es agricultora, ha reconocido: «El agua es un problema, la mano de obra es un problema, tal vez, sea necesario cuidar un poco más al cítrico». «Hace falta mejorar las canalizaciones, llega la fecha de riego y se rompen los sistemas, con lo que te quedas 15 0 20 días sin agua, lo que es incompatible con el riego por goteo, que requiere atender al árbol a diario», ha ejemplificado. Sobre el empleo, ha aclarado que hay problemas para contar con mano de obra cuando es preciso, lo que, unido a la llegada de cítricos de otros países, afecta a la salida al mercado. «Primero hay que comercializar lo que hay en la Unión Europea, con un precio que sea el justo. Vendemos por debajo del coste, el futuro de este cultivo tiene que cambiar», ha apostillado. De hecho, ha admitido que, si pudiera, apostaría por otra producción agrícola, dadas las complicaciones que se presentan.
Jaime Zaldúa lo primero que ha hecho es insistir en la idea de que la crisis hídrica no está superada, más allá de las últimas lluvias que han regado la provincia. Sobre la Junta Central de Usuarios del Guadalhorce, que tiene unas 5.000 hectáreas, con unas 19 comunidades y algún campo de golf, ha explicado que su razón de ser es, por un lado, dar una sola voz, para ser interlocutora ante las administraciones: «nuestro papel es hacer converger todas las posturas, con un único fin, el agua». Unido a ello, ha precisado, «hay que luchar por la modernización, desde los 70 del siglo pasado no se ha hecho nada con las canalizaciones; hay agua que se va por el camino y la perdemos todos, no solo el agricultor»; tanto es así que el plan hidrológico actual, contempla 61 millones de euros para afrontar estos trabajos específicamente y no se han ejecutado, en parte, ha juzgado, por no contar con un única entidad que los exija. En cuanto a las aguas regeneradas, ha opinado que es preciso trabajar por una buena calidad y un buen precio. «No se puede estar todo el día mirando al cielo para saber si el año es bueno o malo en el campo», ha aseverado.
Manolo Castillo también ha solicitado la postura de los participantes ante cambios globales, como los acuerdos comerciales, a lo que el máximo responsable de Asaja, ha planteado la necesidad de contar con organizaciones fuertes que respondan ante estas amenazas para evitar que el agricultor esté a expensas del comprador y articular medidas que eviten excedentes, ante la entrada de otros productores que juegan con ventaja por la posibilidad de abaratar los lotes; «No se trata de poner aranceles, es organizar, para evitar problemas como el generado con la Ley de la Cadena Alimentaria, que fija un precio mínimo, pero no impide la entrada de comercialización de otras zonas», ha dicho. Por su parte, desde Trops, se ha insistido que es clave estar «cerca de los agricultores». «Tenemos una estrategia de expansión, que ha llegado a Portugal y nuestra intención en el Guadalhorce es abrir cuando tengamos una masa crítica que así lo requiera, no solo con una nave, también es preciso dar una respuesta para garantizar mano de obra y dar soluciones a los problemas del relevo generacional, al margen de otros aspectos, como el asesoramiento técnico para lograr que la producción crezca y sea eficiente», ha afirmado Luque.
El director de SUR ha lanzado una pregunta a todos los participantes, «¿cómo veis el valle del Guadalhorce en los próximos años?». Bellido ha visto clara la necesidad de que se implante el riego a demanda, gracias a la regeneración del agua y los embalses: «En cuanto a los cultivos, se demonizan algunos, pero estoy convencido de que tenemos para todos, solo hace falta implementar las soluciones, lógicamente, sin entrar en apuestas que tengan unas necesidades excesivas». Por su parte, Víctor Luque, ha considerado que el futuro de esta zona agrícola es «magnífico» en una sinergia entre las posibilidades de crecimiento de la Gran Málaga, con la agricultura, la tecnología y el turismo.
Catalina García considera que, para que el campo continúe, «hay que tener una seguridad de que haya agua y mano de obra». «Lo que no puede ser es que los primeros sacrificados cuando haya problemas seamos los agricultores», ha lamentado, además de alzar la voz sobre las complicaciones para que los jóvenes asuman las labores agrícolas.
Zaldúa, como objetivos a corto plazo, ha hecho hincapié en que haya facilidad para el agua regenerada, sin que sea posible, ha aclarado, «caer en la relajación, tras lluvias como las actuales». «No podemos permitir que nos pille otra sequía sin los deberes hechos», ha puntualizado. Sobre lo que queda por llegar, se ha mostrado muy optimista.
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