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Era el más difícil todavía. Basta repasar la tabla clasificatoria de Primera. El BeSoccer UMA Antequera había ido eliminando a rivales cada vez mejor clasificados: primero, al Burela (2-1), colista (decimosexto) y ya descendido; después, al Futbol Emotion Zaragoza (5-3), decimocuarto y en la frontera de la permanencia; al Ribera Navarra (9-5 y tras prórroga), octavo, y en zona de 'play-off' por el título, y el Industrias Santa Coloma (3-1), séptimo, ya en las semifinales de la Final Four de Jaén. Sorprender al quinto, el Viña Albali Valdepeñas, en la final, parecía ya poco menos que invocar un milagro. Y se logró con solvencia.
Se daba una curiosa relación entre los dos equipos finalistas. Porque el primer ascenso a la élite del entonces UMA Antequera (temporada 2014-15) se firmó en el Fernando Argüelles ante este club manchego y, luego, en la 2017-18 ambos subieron al mismo tiempo a la máxima categoría, en el estreno del Valdepeñas pero el segundo periplo del club malagueño. Sin embargo, el que se asentó realmente con la flor y nata del fútbol-sala nacional fue el cuadro azulón, que arrastra a media ciudad en sus citas importantes ya ya fue subcampeón de Liga y de la Copa de España en la 2019-20 y semifinalista de la Liga en la 2020-21, y seguirá de momento sin conquistar su primer título.
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Lo del BeSoccer UMA Antequera no tiene calificativos. Llegaba a la cita sin sus dos cierres, ambos con graves lesiones de rodilla (primero fue la de Quique Hernando, luego la de Raul Cantó), y en la semana previa estuvieron tocados Dani Ramos y Davilillo, con lo que hubo que convocar a Jesús Sepúlveda y Campano, ambos del filial. En la final tuvo una hemorragia nasal Miguel, y calambres Burrito.
Para el Club Deportivo UMA Antequera (denominación oficial de la entidad, ahora con el patrocinio principal de BeSoccer), fundado en 1985, este campeonato de la Copa del Rey es su mayor logro histórico, en cerca de cuatro décadas de vida. Se han logrado tres ascensos a Primera (sin ninguna permanencia posterior, encadenados con otros tantos descensos) en los cursos 2014-15, 2017-18 y 2019-20, y ahora se pelea por un cuarto.
Porque no hay que olvidar que el cuadro malagueño en su primera campaña sin Moli al frente –Tete, su segundo, ha tomado el testigo con éxito y manteniendo la misma filosofía de 'juego limpio' en la pista– volverá a jugar en los próximos días por el ascenso a Primera. Se medirá en las semifinales de los 'play-off' al Alzira. La ida será el sábado, a las 18.30 fuera, y la vuelta en el Argüelles una semana después. En caso de llegarse a la prórroga en la vuelta y mantenerse la igualdad, no habría penaltis y el clasificado sería el equipo malagueño, que acabó el torneo regular mejor situado (tercero, y el rival cuarto). De pasar su cruce en la final será el Peñíscola (segundo) o el Atlético Benavente (quinto), en otra ronda a doble partido, los fines de semana posteriores, con las mismas reglas, de manera que al equipo malagueño le interesaría que el rival fuera el cuadro castellano-leonés.
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