Miguel López-Remiro, nuevo director del Museo Picasso, durante la entrevista. Marilú Báez

Miguel López-Remiro, nuevo director del Museo Picasso Málaga: «El artista ya no es el mismo desde que he conocido a su familia»

El nuevo responsable artístico pide tiempo para desarrollar su programación y se plantea el reto del museo en la era digital

Sábado, 20 de enero 2024, 00:13

Le han dado el mejor despacho del edificio, pero dice que le gusta bajar a las salas a pasearse y hablar con los visitantes del ... Museo Picasso Málaga (MPM). El nuevo director artístico de la pinacoteca, Miguel López-Remiro (Pamplona, 1977) todavía está reconociendo el terreno y pide tiempo para desarrollar su trabajo. Cercano, amable en las formas y extremadamente prudente al hablar, el experto en arte vivió ayer su puesta de largo desde que tomó posesión hace algo más de dos semanas con su primera rueda de prensa. Después recibió a SUR para abordar los restos de su nueva etapa en la que dice que tiene a Mark Rothko en el horizonte, aunque sin confirmar una futura exposición. Tras organizar exposiciones en el Museo Guggenheim de Bilbao y ser director del Museo Universidad de Navarra, ha dado el «salto» a la primera división de la gestión artística. En el MPM tiene el reto de llevarlo a la era digital, aunque sin olvidarse de lo evidente ya que aclara que tener delante un 'picasso' es insustituible. Ve con buenos ojos la figura de delegado del consejo que han creado por encima de su dirección artística y confiesa que uno de los retos será atraer a los malagueños al museo preferido por los turistas y el más visitado de toda Andalucía.

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–Enhorabuena por el puesto.

–Gracias

–¿Qué museo se ha encontrado?

–Pues el que conocía. Había venido varias veces porque tengo familia en Almuñécar y he visitado mucho Málaga. Y me hace ilusión estar aquí porque admiro el Museo Picasso desde que se inauguró. Conozco a Carmen Jiménez –primera directora–, con la que trabajé en el Guggenheim, y supe de la génesis del proyecto. Conozco la arquitectura de este barrio que se configura alrededor del museo, con el teatro Romano, la Alcazaba y los restos fenicios. Me parece un lugar increíble. Me he paseado por el museo solo por verlo y encontrarme con visitantes y preguntarles. Es un museo fascinante y Picasso, una oportunidad.

–¿Qué le ha sorprendido?

–El equipo. Me ha sorprendido su profesionalidad y entusiasmo. Además, vengo del Guggenheim de Bilbao que es un museo que afecta a la ciudad. Mi mujer es bilbaína, por lo que tengo algo de bilbaíno. Y con el Museo Picasso soy consciente de que ha transformado la ciudad en un aspecto sustancial.

–Usted también vive un gran cambio al asumir este puesto.

–Es un salto adelante que me emociona y lo digo de manera franca. Para mí es un paso muy bonito porque Picasso forma parte de la atmósfera artística, de lo que entendemos por el arte de nuestro tiempo. Estar en un sitio así y con la familia, me parece una maravilla.

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López-Remiro asegura tener la experiencia y la formación para dirigir la nave del Museo Picasso. Marilu Báez

–El Picasso es el museo líder en Andalucía y el año pasado tuvo números récords. Ese mínimo le van a exigir.

–A los museos se les mide por muchos indicadores y el número de visitas está siendo récord en casi todos los museos de España.

–Ha sido un gran año.

–Sí, venimos de una época de pandemia y se ha generado una necesidad de viajar, de experimentar, de invertir el tiempo y los museos han aparecido como un lugar donde merece la pena estar. Es una responsabilidad también, ya que los visitantes son un indicador que tiene que ser sostenible. Tenemos un equipo de gerencia excelente que hace lo máximo con nuestros recursos. A cuanta más gente podamos llegar será mejor.

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–¿Los números serán una presión para usted? Se lo pregunto porque esta misma semana, el MPM ha sido nombrado «insignia de Andalucía» por el Observatorio de la Cultura.

–Sí, es increíble e impresionante. Y un indicador de que las cosas se han hecho bien y han funcionado. Es un museo que tiene toda esa alegoría en torno a Picasso, pero además la ciudad está generando mucha atención con su turismo. Soy economista de origen y la gestión forma parte de lo que hago, por lo que trabajaré para que las cosas vayan bien.

Más visitas de malagueños

«Es un reto atraer a los públicos locales, porque se suele pensar que el Museo Picasso está ahí para verlo en cualquier momento»

–El Picasso sigue siendo un museo principalmente para turistas. ¿Tiene algún plan para implicar más a la ciudadanía malagueña?

–Amigos míos de Madrid han ido por primera vez al Prado cuando yo los he llevado. Conozco la circunstancia de saber que tienes un activo museístico en tu ciudad y que igual no lo has visitado nunca. Es un reto atraer a los públicos locales, porque se suele pensar que el Museo Picasso está ahí para verlo en cualquier momento. Por eso creo en el esfuerzo de las actividades educativas y culturales para congregar a públicos diversos e, incluso, personas en riesgo de exclusión social, con diversidad funcional o niños. Veo un museo con público local, aunque uno de los dilemas actuales de los centros es cómo congregar a los públicos que tienes alrededor. Y por eso veo también la necesidad de vinculación con otros centros y museos.

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–El MPM tiene un pariente cercano que es la propia Casa Natal de Picasso.

–Por eso tenemos que tender puentes y pensar en el reto que supone tener público local.

Rothko, en el horizonte

–¿Qué se plantea mejorar?

–Llevo poco tiempo aquí y quiero ser muy respetuoso con eso. Necesito tiempo para analizar las cosas. Pretendo trasladar una impronta a la programación en las formas de hacer, de colaborar, de pensar y de imaginar cosas. No me atrevería a decir que voy a cambiar o voy a hacer mejor, porque necesito tiempo para que el trabajo en equipo se vaya consolidando en los próximos meses.

–¿Y cómo será esa impronta?

–Doy importancia a la centralidad de Picasso, que está en el centro de esta ciudad y del museo. Y contaremos con artistas que también estarán en el centro. Se habla mucho de discurso curatorial, pero prefiero referirme a la conciencia discursiva, algo que podamos entender desde dentro y que se pueda trasladar como líneas estratégicas del arte. Sé que son conceptos abstractos, pero es mi forma de proceder.

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–¿Qué artistas planea traer además de Picasso?

–Soy el director, pero es una labor de equipo y me debo a ellos. Acabo de entrar a trabajar aquí y evidentemente presenté un plan artístico, pero ahora hay que acoplarlo en colaboración con el comité de programación, el consejo ejecutivo y el patronato. Y aunque pueda parecer que esquivo la pregunta, creo que lo primero es mi equipo y después comunicarlo.

–Pues vayamos a lo más evidente. Usted es especialista en Mark Rothko y parece lógico que planteará una exposición sobre el estadounidense.

–Llevo trabajando en su obra desde que empecé la tesis doctoral, en 1999, y trabajé con su familia en la publicación de la primera antología de sus textos. Soy Rothkiano, soy Picassiano y, aunque me fascina Rothko, me voy a volver a escapar. Desde luego, él dijo aquello que «el mundo después de Picasso no volvió a ser igual» y tiene que estar en nuestro horizonte. Lo digo sin dar la primicia de que Rothko va estar aquí, porque la programación es un trabajo en equipo y de plazos largos.

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Museos de la era digital

«Tenemos que llegar a gente a través del móvil, pero, por mi experiencia, estar delante de la obra es insustituible»

–Ha dicho que no dudó en presentarse al concurso internacional. ¿Confiaba en ser el elegido?

–Era consciente de que iba a ser una plaza muy competida porque hay pocos puestos en España como éste y en el mundo hay talentos de gran valía. Pero no dudé en presentarme porque es un museo que había visitado y que considero excelente, y porque vi que tenía lo que se requería: experiencia y formación.

–José Lebrero, director saliente del Museo Picasso, decía en SUR el fin de semana pasado que dirigir esta institución no es coser y cantar. ¿Se ha traído algo más que hilo?

–Sí, lo leí. Buena pregunta. Para dirigir un museo hay que tener muchas destrezas, habilidades y trabajo en común. Pero estoy tranquilo. No es fácil dirigir proyectos que son ambiciosos, pero aquí estamos y lo vamos a hacer.

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–Bernard Picasso lo ha presentado como nuevo director en la rueda de prensa. ¿Cómo es su relación?

–Lo conocí durante las entrevistas y me parece una persona interesante y con un trato muy afable. Me fascina pensar que es nieto de Pablo Picasso. Creo que todos podemos pensar en nuestros abuelos y en lo que han supuesto en nuestra vida. Es una oportunidad estar pegado a alguien tan vinculado con Picasso. En el sentido familiar hay cosas que se heredan como la sensibilidad y tengo mucha ilusión por trabajar con él. Está muy involucrado en el museo. He trabajado con los Rothko y el artista no es para mí el mismo después de conocer a su familia y así se lo he dicho a Bernard: Picasso ya no es igual porque he conocido a la familia.

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Nueva figura

–¿Qué opina del revisionismo sobre Picasso y las acusaciones de misoginia y machismo?

–Los flujos de conocimiento sobre las personas más representativas de la historia del arte siempre están en constante cambio. Tenemos que alegrarnos mucho de que haya distintas miradas sobre lo que significa la obra de Picasso y como afectó al siglo XX. En el 50 aniversario de su muerte, hemos tenido oportunidad de ver la exposición 'Picasso 1906. La gran transformación' en el Reina Sofía y comisariada por Eugenio Carmona que es un excelente ejemplo de cómo vincular el pasado cultural con los nuevos puntos de vista desde los que comentar la obra de Picasso.

–Pero una cosa es revisarlo y otra negar al artista y su obra.

–Pienso que hay que poner las cosas en perspectiva y abrazar las diferencias que puedes tener con respecto a un momento concreto de la historia. Hay que contextualizar y comprender las circunstancias. Creo que tenemos que ser en ese sentido muy respetuosos con lo que significa la vida de un artista, con lo que significa su obra e intentar abrazarla.

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Acusación de misoginia a Picasso

«Creo que tenemos que ser muy respetuosos con la vida de un artista, con lo que significa su obra e intentar abrazarla»

–¿Qué le parece la nueva figura del delegado del consejo creada como enlace entre el consejo y su dirección?

–En un museo con un patronato, un consejo ejecutivo, un comité de programación y un consejo de dirección tener la presencia de un delegado del consejo es algo que aporta transparencia y me parece que es una figura importante. Yo quiero que las cosas funcionen y el museo es un ejemplo de excelencia y buena gestión.

–Los museos están pensados para ser visitados. ¿Cuál es el reto del MPM en la era de lo virtual?

–Los museos tenemos que hacer esfuerzos por transformarnos digitalmente y llegar a la gente a través del móvil o la inteligencia artificial que ya está entre nosotros, pero sin dejar de reclamar la presencialidad y la oportunidad que supone estar delante de un 'picasso'. Tenemos que hacer convivir las dos cosas. Los canales de información siempre aportan, pero, por mi experiencia, estar delante de la obra es insustituible.

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