«Después de más de dos días, hemos perdido todas las esperanzas de encontrarlo vivo. Ya sólo tengo la esperanza de poder recuperar el cuerpo, aunque lo volvería a echar al mar». Con estas desgarradoras palabras se expresaba ayer en declaraciones a SUR Montserrat Marín, la madre del joven Fidel Jiménez, el veleño de 23 años que desapareció el pasado domingo mientras buceaba a pulmón desde una embarcación, en compañía de otras dos personas, a unos ocho kilómetros de la costa de Barbate, en la vecina provincia de Cádiz.
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Junto a su marido, Fidel Jiménez, de 52 años, esta progenitora de 49, «rota de dolor», está acompañada por su otro hijo, el pequeño Alejandro, de 10 años, así como por varios de sus siete hermanos. «Los submarinistas del GEAS de la Guardia Civil nos han dicho que mañana a primera hora (por hoy) van a retomar la búsqueda, y que seguirán también el jueves. A partir de ahí, si sigue sin aparecer, ya continuarán sólo los medios marítimos y aéreos, ya que el cuerpo, transcurridas 72 horas desde el suceso, suele salir a flote», explicaba la madre del joven, un auténtico apasionado por el mar y la pesca submarina.
«Era su única pasión, llevaba desde los diez años buceando, tenía hechos varios cursos, tanto con bombonas de oxígeno como en apnea», ha detallado esta veleña, tratando de contener la emoción ante las terribles circunstancias. A la ansiedad y la desazón por no encontrar los restos de su primogénito, se suma el delicado estado de salud del marido, prejubilado tras ser trasplantado de páncreas y riñón hace unos años.
«En la zona está ayudando en todo momento su amigo Juan Toro, que iba con él en ese momento, que es de Vélez-Málaga y tiene una gran experiencia como submarinista en esta zona», ha comentado la madre de Fidel Jiménez, quien ha recordado que el otro joven que acompañaba a su hijo, de su edad, se lanzó al agua para tratar de rescatarlo cuando vio que el cuerpo salió a flote unos instantes, boca abajo, inconsciente. «Fueron apenas unos segundos, se quedó a menos de un metro de alcanzarlo, pero la fuerza de la corriente, y los plomos que llevaba en el cinturón, lo hundieron rápidamente», ha detallado.
La búsqueda con medios marítimos se iba a retomar ayer, pero las embarcaciones de Salvamento han tenido que emplearse este martes a fondo tras la llegada a la zona del Estrecho de Gibraltar de una nueva oleada de pateras con migrantes que tratan de alcanzar las costas españolas, en su periplo hacia Europa. «Esperamos que pongan más medios para localizarlo cuanto antes, necesitamos encontrar el cuerpo para poder descansar de una vez por todas», ha insistido la madre.
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El joven veleño se marchó a finales del pasado año a la localidad británica de Bristol para trabajar en la hostelería y mejorar su dominio del inglés. Posteriormente, en mayo pasado regresó a la capital de la Axarquía y desde el pasado mes vivía en Barbate, donde trabajaba por las tardes en una pizzería, compaginándolo con su gran pasión, la pesca submarina. «Ya había estado en esa misma zona hace unos meses, la foto que hay en redes sociales con un gran pez es de ahí mismo», ha expresado entre sollozos la madre del joven veleño. «Todo lo que pescaba lo traía para la casa, no se dedicaba a la pesca submarina como negocio», ha puntualizado la madre, quien ha rememorado que el pasado enero visitó junto a su marido y su hijo pequeño a Fidel en tierras inglesas. «Estuvo bien allí unos seis meses, pero no soportó tantos días nublados y de lluvia, necesitaba volverse al sur», ha añadido.
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