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JOSÉ LUIS PIEDRA
Domingo, 20 de octubre 2019, 00:05
La joya de la corona del patrimonio natural de Andalucía, Doñana, acaba de cumplir medio siglo desde que este espacio de una riqueza única ... en el que se conjugan marismas, playa y bosque mediterráneo fuera declarado Parque Nacional en las postrimerías del franquismo. En este tiempo la lucha por la conservación se ha librado con tensiones y problemas que hoy día incluso trascienden sus límites y se han transformado en conflictos globales con gran reto del cambio climático.
La supervivencia de Doñana arraca en la década de los 60, cuando un grupo de precursores del ecologismo y amantes de la naturaleza iniciaron una lucha sin la cual no se podría entender que este enclave haya llegado intacto hasta nuestros días. Entre ellos Mountfort y también el primer director de la Estación Biológica de Doñana y pionero en la conservación de este espacio, José Antonio Valverde, que tomó sus riendas en 1965 tras la iniciativa de la recién creada World Wildlife Fund de comprar junto al Gobierno español una finca de 6.300 hectáreas de bosques y marismas. Fue entonces cuando se creó la Reserva de Doñana, el germen de lo que hoy es el Parque Nacional.
600.000 Las aves, especiamente las acuáticas, conforman la fauna más numerosa que habita en su interior.
104.720 Son las hectáreas protegidas en este espacio, contabilizando el Parque Nacional y el Parque Natural.
u1969 Primer paso para su conservación. El Gobierno de Franco declara Parque Nacional a Doñana.
u1978 El Gobierno de la joven democracia español incrementa su protección y acuerda ampliar el Parque hasta superar las 50.720 hectáreas.
u1989 La Junta de Andalucía refuerza el blindaje del espacio declarando Parque Natural 50.000 hectáreas más alrededor de la zona que ocupa el Parque Nacional.
u1994 La Unesco declara Doñana Patrimonio de la Humanidad.
Gracias a la lucha de este grupo de ecologistas que valoraron a tiempo la riqueza y biodiversidad que atesoraba este espacio se logró que el Gobierno de Franco declarara pocos años después este espacio Parque Nacional. A partir de ahí, Doñana fue creciendo y supuso, sin duda, un punto de inflexión para poner a salvo este tesoro de la naturaleza. Ya con el primer Gobierno democrático, en 1978, el parque se amplió hasta las 50.000 hectáreas y una década después el Gobierno autonómico reforzó su protección añadiendo 50.000 hectáreas más declaradas como parque natural.
Después vinieron multitud de reconocimientos (Reserva de la Biosfera, Lista Ramsar de humedales, zona Zepa...) que tuvieron su máxima culminación con su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994. El triunfo de la conservación había ganado la batalla, pero los problemas no dejaban de acechar a su territorio. Atrás quedaron muchos problemas y amenazas superadas. Y es que la vida de Doñana ha estado rodeada de forma permanente de peligros de los que afortunadamente se ha ido zafando. Ahora estas amenazas han evolucionado y se parecen mucho también a la sociedad actual.
Problemas como el cinturón de asfalto que rodea al parque, la presión de la agricultura en su entorno, la contaminación y la gestión de sus residuos, la pérdida de biodiversidad o la presencia de especies invasoras, a lo que se suma el desafío del cambio global del cambio climático que se expresa con más determinación en un espacio sensible como éste.
Pero por encima de ellos se sitúa actualmente el conflicto del agua que llega al espacio natural y no solo a sus marismas, sino a otros ecosistemas terrestres que necesitan del indispensable líquido elemento para su adecuada preservación. Desde las organizaciones conservacionistas como WWF plantean la necesidad de adoptar medidas urgentes para poner freno a esta situación, según apunta Juan José Carmona, miembro de esta organización y con dos décadas de su vida entregadas a la causa de Doñana. Según Carmona, «hay que cerrar los pozos y las fincas ilegales y poner orden en las extracciones y en la agricultura del entorno y dejar claro que no puede haber un regadío sin límites». «El modelo actual nos lleva al precipicio y hay que buscar un equilibrio, la agricultura tiene que ser un aliado y hay que buscar entre todos, incluidos los municipios del entorno, una solución», sostiene. Últimamente la labor de la Administración, Guardia Civil y la Confederación Hidrográfica está permitiendo cerrar pozos ilegales para frenar la sobreexplotación hídrica. Por otro lado, el representante ecologista sostiene que es indispensable la recuperación de las marismas, ya que está en un promedio del 80% deteriorada frente al 20% restante que se conserva en su estado natural.
Por otra parte, Carmona considera ilógico el proyecto de autovía entre Huelva y Cádiz con unos costes inasumibles -más de 2.000 millones-, necesarios para hacer grandes viaductos, puentes o túneles para sortear las marismas y que solo ahorrarían en tiempo unos 15 minutos, además de los gravísimos perjuicios ambientales que acarrearía.
Un histórico de Doñana es el que ha sido durante años el director de su Estación Biológica y ahora presidente del Consejo de Participación de Doñana, el científico Miguel Delibes, que sostiene que el Parque Nacional es «hoy menos salvaje y más domesticado pero más cuidado y protegido, ha pasado de ser un joven lleno de energía y entusiasmo a ser una persona mayor con menos fuerza pero indultada y con muchas atenciones».
Delibes no tiene dudas de la conservación de este espacio en el futuro, aunque confiesa que la incógnita es saber el cómo se va a conservar. Además, considera que «Doñana está muy protegida de los problemas cercanos pero no tanto de los lejanos y globales como el cambio climático, ya que el espacio se está africanizando con un clima más cálido y seco», explica.
Delibes afirma que la protección social y legal y el compromiso político están asegurados pero cuestiona si todo ello será suficiente para garantizar su estado de salud que califica de «frágil», por lo que necesitará de cuidados permanentes ante un mundo global que cambia muy deprisa.
Por su parte, el Gobierno andaluz ha reafirmado su compromiso por la protección de este espacio natural y anunció recientemente un aumento histórico en su inversión que alcanzará los 17,5 millones de euros para 2020. El director general de Medio Natural y Espacios Protegidos de la Junta, Ángel Sánchez, puso de relieve este compromiso del Ejectuivo de Juanma Moreno con Doñana para fortalecer su conservación y su imagen, que se verá reforzada con la campaña 'Respira Doñana' y con la multitud de eventos y actividades que se están desarrollando con motivo de su 50.º aniversario.
Ángel Sánchez afirmó que Doñana «tiene mucha vida y mucho futuro por delante y tiene que ser un icono a nivel mundial de sostenibilidad, de protección y desarrollo, un reto que debemos afrontar desde la Junta pero con la implicación de todos, municipios, empresarios, colectivos sociales y conservacionistas y ciudadanía».
El responsable autonómico de Medio Natural avanzó proyectos importantes para Doñana como la recuperacion de su biodiversidad y ecosistemas, la restauración de la zona incendiada hace dos años y los trabajos para lograr el equilibrio hídrico que necesita el parque con la colaboración de los agricultores. Doñana sobrevive con éxito y 50 años después es todo un privilegio poder seguir disfrutándola.
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