Los responsables de las diferentes sedes (16 este año), en una de las últimas sesiones formativas previas a los exámenes de la semana próxima. Marilú Báez

Selectividad: errores y despistes que pueden salir muy caros

Un accidente camino del examen, un cólico inoportuno, la chuleta en el boli Bic que no pasa de moda, acudir a la sede equivocada, olvidar un documento de identidad o no pagar las tasas, entre las confusiones más frecuentes en la Prueba de Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (PEvBAU)

Miércoles, 29 de mayo 2024, 14:59

Hace un par de años, una joven tuvo un accidente justo delante de la facultad en la que se tenía que examinar. Otro joven sufrió un cólico intestinal que le obligó a abandonar el aula y se han dado incluso casos de lipotimias. Hay quienes se equivocan de aula, los que acuden al examen sin documento de identidad y los que incluso se arriesgan con la tradicional chuleta enrrollada dentro de un boli Bic o, los más actualizados, con un texto impreso en la pegatina del bote de un corrector de escritura.

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Son muchos los errores y despistes que se producen en selectividad (este año, los días 4, 5 y 6 de junio) y que desde el servicio de Acceso y Admisión, dependiente del vicerrectorado de Estudiantes, Empleabilidad y Emprendimiento, tratan de solventar en todos los casos, en la medida de sus posibilidades.

En un repaso de los errores, confusiones y equívocos más frecuentes con el vicerrector, Juan Carlos Rubio; la vicerrectora adjunta para el Acceso y la Admisión de Estudiantes, Beatriz Lacomba, e Inmaculada Crespillo, la jefa de servicio, llama la atención que los despistes surgen incluso antes de la prueba. Aunque cada vez sucede menos, «es un error garrafal, que les cuesta la prueba, confundir el pago del título de Bachillerato (modelo 046 de la Junta) con las tasas del examen», que se abonan por una plataforma de la UMA a la que se accede con un pin que proporciona la Universidad al alumno con un mensaje SMS a su móvil.

Juan Carlos Rubio, vicerrector de Estudiantes, Empleabilidad y Emprendimiento. Marilú Báez

Aquí puede darse otro problema, y es que se haya producido algún error a la hora de cargar estos datos personales. Si el número de móvil o correo del alumno no está bien, no recibirá este mensaje. El alumno deberá corregir estos datos en su centro y realizar de nuevo la solicitud del pin, en ese caso manual.

Otro fallo que se suele dar es confundir las asignaturas de las que se va a examinar el alumno. Esto sucede a veces «cuando somos los padres los que rellenamos el impreso», advierte el vicerrector, y, por ejemplo, se confunde Matemáticas II con Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales. Es «un error insubsanable, la asignatura de la que se han matriculado y han pagado, es de la que se tienen que examinar», aclara la vicerrectora adjunta, al frente de Acceso y Admisión en los últimos ocho años.

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Sobre el pago de las tasas de examen, otro error frecuente es dar por sentado que en los casos de bonificación total no es necesario cumplimentar el documento de pago. «Es imprescindible hacerlo y adjuntar los justificantes. Nosotros los comprobamos manualmente y la liquidación le saldrá a pagar la mitad o nada, pero en todos los casos hay que cumplimentar el documento», indican.

Aunque es un proceso que está «muy rodado», cada año se introducen mejoras. Así, en esta convocatoria el alumno recibirá un correo en el que se le confirmará que la documentación está completa, o el documento que falta, en su caso, apunta Inmaculada Crespillo. Desde el servicio se envían a los alumnos hasta ocho correos con información o avisos de que termina el plazo para hacer la liquidación de tasas.

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También quieren advertir sobre un error que se puede producir en esta convocatoria, en la que los alumnos podrán elegir entre Historia de España e Historia de la Filosofía, que no les servirá para subir nota en la fase de admisión, a menos que estudien en una universidad no andaluza en la que sí pondere esta materia.

Beatriz Lacomba es responsable de Acceso y Admisión de la UMA en los últimos ocho años. Marilú Báez

Durante el desarrollo de la prueba, la casuística es variada, extensa, y llaman la atención sobre errores recurrentes fácilmente subsanables. «Todavía hay quien se presenta sin documento de identificación» (DNI, pasaporte, tarjeta de residencia o carnet de conducir), señala Beatriz Lacomba. No obstante, se les permite el acceso mientras algún familiar les acerca el documento.

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Aunque los alumnos reciben informaciones por todos los medios, todavía hay quien se equivoca de sede. «Es una de las razones por las que les pedimos que se presenten una hora antes», aclaran. También se han producido accidentes de tráfico, en algún caso incluso a las puertas de la facultad donde se realizaba el examen. Se han dado casos de estudiantes que han sufrido una indisposición intestinal que les ha obligado a abandonar el aula, o de lipotimias por el estado de ansiedad. «Estos alumnos no se quedan sin examen, tenemos las tardes reservadas para incidencias e incompatibilidad horaria. Nuestro objetivo es que ningún alumno se quede sin hacer el examen cuando haya una causa justificada», dice Beatriz Lacomba. También es frecuente que olviden la pegatina que se les envía para identificar su examen con un código de barras.

Cosa bien distinta es que el alumno trate de copiar durante la prueba. Aquí la normativa es inflexible: Suspenso el examen y los ya realizados se calificarán con un 0. El año pasado fueron cinco los alumnos sancionados por copiar. La chuleta en el bolígrafo Bic es un clásico que no pasa de moda. Otros son más sofisticados e imprimen textos en la etiqueta de los botes de corrector de escritura. Alguna chica se ha presentado con minifalda que dejaba ver las líneas escritas en sus piernas y también los hay que usan el móvil, terminantemente prohibido.

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Terminada la prueba se dan también varios errores. Si el alumno está conforme con su nota, tendrá que hacer la correspondiente preinscripción. Si decide reclamar, también. «Algunos que están suspensos reclaman, esperan a tener la nota y se les pasa el plazo de preinscripción. Deben hacerla aunque estén suspensos, mientras se resuelve la reclamación, ya que Distrito Único Andaluz se encargará de rectificar la nota del expediente. En caso contario, quedarían fuera de esta convocatoria de plazas», advierte la vicerrectora adjunta.

También se ha dado el caso de alumnos que, terminada la selectividad, se han ido de viaje o vacaciones y cuando intentan hacer la preinscripción se les ha pasado el plazo. «Por muy buena nota que tuvieran, tendrán que esperar a la convocatoria extraordinaria», dice la profesora Lacomba, ya que este es uno de esos errores insubsanables.

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Los responsables de acceso de la UMA aconsejan a los futuros universitarios contar con una estrategia y seleccionar bien las titulaciones por las que optan así como el orden de preferencia de las mismas, ya que es vinculante. Durante el plazo de preisncripción (del 13 al 24 de junio) se pueden hacer todos los cambios que se quieran respecto a los grados que se desean estudiar y su orden de preferencia. La solicitud válida es la que conste en la aplicación al cierre del plazo de solicitud.

El orden de preferencia es fundamental ya que si se consigue plaza en la primera opción es obligatorio matricularse. Si no, habrá que reservar la plaza en la titulación adjudicada y confirmar el interés por las de mayor preferencia para mantenerse en lista de espera y poder participar en las siguientes adjudicaciones.

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El servicio de Acceso ha diseñado y perfeccionado con los años un exhaustivo mecanismo de control de la prueba. Marilú Báez

La Universidad de Málaga ha desarrollado un pormenorizado sistema de control para garantizar que no hay extravío de ningún examen. Los responsables de sede cuentan con un listado de todos los alumnos, de qué se examinan y los tramos horarios. Otros anexos reflejan la asistencia y entrega del examen y los estudiantes presentados por materia y aula. De esta manera se lleva una trazabilidad de los exámenes para saber, cuando llegan al búnker de la UMA, si falta alguno y, en ese caso, en qué aula estaba y de qué materia. Aún así, «no hemos tenido ninguna queja de pérdida de examen», señala la jefa del servicio, que aclara que durante estos tres días de selectividad los funcionarios del servicio tratan hasta 60.000 exámenes, lo que les obliga a jornadas de trabajo maratonianas, de 7 de la mañana a 2 de la madrugada.

Los responsables de selectividad también desmienten algunos bulos. Como que se puede hacer en el examen alguna señal para que un profesor corrector pueda identificarlo. «Los profesores no corrigen los exámenes de su instituto«, aclaran. Además, los exámenes se mezclan antes de repartirlos a los correctores, 419 entre ponentes y vocales. El 52% son hombres y el 48% mujeres. Respecto a la procedencia, el 61% son de institutos (docentes que han impartido la materia en este curso en segundo de Bachillerato), y el 39% son profesores de la UMA. Además, cada sede (son 16 en total, siete en la capital y nueve en la provincia) cuenta con un presidente y secretario y cuatro funcionarios de administración y servicios.

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Finalmente, aconsejan a los estudiantes «serenidad» durante la prueba y que se tomen el tiempo necesario para leer bien el examen y elegir correctamente las preguntas a responder.

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