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Francisca María Sánchez Jiménez, en una imagen de archivo. SUR
La catedrática que introdujo la técnica PCR en la Facultad de Ciencias: «No concibo este desperdicio de recursos»

La catedrática que introdujo la técnica PCR en la Facultad de Ciencias: «No concibo este desperdicio de recursos»

Francisca María Sánchez Jiménez, ya jubilada, aprendió esta técnica en 1989 durante una estancia en California. A su regreso a la UMA la incorporó a su equipo de trabajo, formando a decenas de investigadores

Sábado, 11 de abril 2020

Hace dos años y medio que colgó la bata de trabajo, pero toda una vida dedicada a la investigación no se apaga de un día para otro. Incluso ya jubilada ha visto publicados artículos en revistas de primera nivel y como investigadora principal.A ella se debe que la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga sea pionera en la técnica PCR y que sea la universidad andaluza que mayor potencial tenga en equipos y personal cualificado para realizar estos análisis que permiten detectar el coronavirus Covid-19. 40 años de trabajo en investigación dan autoridad profesional, y más aún moral, para analizar la situación que atraviesa España. Por esto, y aunque esté ya retirada, no concibe el «desperdicio de recursos» que se está dando en este caso.

Francisca María Sánchez Jiménez es natural de Ceuta y estudió la carrera de Biología en la Universidad de Granada (1979). Se doctoró en Biología por la Universidad de Málaga (1984) estudiando el metabolismo energético y nitrogenado tumoral, y realizó dos postdoctorales, la primera en la Universidad Católica de Roma y la segunda en el campus de Santa Cruz de la Universidad de California (Estados Unidos). Fue en esta última universidad donde aprendió la técnica PCR (o reacción en cadena de la polimerasa, por sus siglas en inglés), que ha resultado de vital importancia para detectar los casos de infección por el virus.

“Aprendí la técnica PCR muy cerca del lugar en el que el doctor Kary Mullis y colaboradores la descubrieron. Volví y me propuse incorporar esa tecnología a la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga. Con entusiasmo y la ayuda de un grupo de jóvenes, que aún hoy se siguen dedicando a la Ciencia y trabajan como personal asociado al Instituto de Investigaciones Biomédicas de Málaga (IBIMA), lo conseguimos”, comenta. Unos años más tarde, en 1994, vio la luz el primer trabajo de investigación que usaba esta técnica -'Expresión de diferentes ARNm de proteína / proliferina regulada por mitógeno en células de carcinoma de Ehrlich'-.

«La inacción es muy dolorosa para aquellos que sabemos cómo es posible paliar el problema»

“En varias ocasiones hemos aplicado esa técnica a muestras humanas con fines cuantitativos (por ejemplo, en la publicación titulada 'Real-time RT-PCR analysis of human histidine decarboxylase, a new marker for several types of leukemia and cáncer'). Además, en mi faceta de profesora le enseñé a muchos estudiantes los fundamentos teóricos y prácticos de la técnica a través de las asignaturas impartidas en segundo y tercer ciclo. Muchos de ellos trabajan actualmente en IBIMA, que integra grupos de la UMA, y donde hay decenas de grupos de investigación en los que las amplificaciones PCR forman parte de su rutina de análisis”, señala la catedrática ya jubilada.

Como ha publicado SUR, los equipos y personal de la UMA están preparados para dar este necesario apoyo a la sanidad pública, aunque aún no han sido requeridos estos servicios. “La UMA cuenta con bastantes equipos de PCR, varios de ellos muy potentes, que habrían sido capaces de analizar más de 100.000 muestras de presuntos pacientes de COVID-19 en estas últimas dos semanas”, ratifica. “De haberse organizado, seguramente muchos pacientes se habrían diagnosticado correctamente en fases iniciales de la enfermedad y seguramente se hubiera evitado que pasaran a fases más graves de la enfermedad, y además se hubiera reducido el número de contagios. No se ha hecho”, lamenta. “Han pasado dos semanas ­desde que la UMA hizo este ofrecimiento- y no se ha hecho nada por aprovechar esos recursos ¿por qué? ¿Quiénes son los responsables y/o las razones de ese desperdicio de recursos?”, se pregunta.

Razones de este olvido

Buscando una explicación, apunta que pueden ser “razones burocráticas y normativas que impidan que expertos en una técnica analítica y en la aplicación biomédica de la misma, no estén habilitados documentalmente para su aplicación en clínica”. Pero entonces, añade, este argumento sería incoherente con el hecho de que “se estén reclutando a estudiantes de últimos cursos de medicina que tampoco están habilitados para el desarrollo de su profesión. Además, en situaciones de emergencia pueden tomarse medidas transitorias que eviten estos obstáculos”.

Uno de los laboratorios de la Universidad. SUR

Entre el material genético del virus o los anticuerpos producidos

Las dos técnicas que se están utilizando para determinar si una persona está infectada del coronavirus Covid-19 son la PCR, o reacción en cadena de la polimerasa (con sus siglas en inglés) y el test rápido. Con la primera se logra localizar fragmentos del material genético del virus (en el caso del Covid-19 es ARN) en las células de las personas. Es una prueba muy específica y permite una detección muy temprana a partir de muestras respiratorias. En cambio, el test rápido analiza, con una muestra de sangre, los anticuerpos producidos por el organismo para defenderse del virus. La primera es más fiable, pero tarda varias horas, y el rápido da resultados en 15 minutos.

También puede haber razones corporativas que intenten evitar el 'intrusismo' de otros facultativos no clínicos. “Esta razón tampoco se sustenta, ya que en los laboratorios de investigación de grupos clínicos trabajan con muestras humanas muchos facultativos no médicos (biólogos, bioquímicos, informáticos, farmacéuticos, etcétera)”. Apunta también posibles errores de organización u omisión por parte de los responsables de las instituciones implicadas, aunque señala que “al menos queda claro que la UMA hizo un ofrecimiento”. Incluso puede darse la combinación de varias de las razones apuntadas, que en todo caso han tenido como consecuencia que “se haya dado al traste con lo que podía haber sido una respuesta pragmática y eficiente a la epidemia en nuestra ciudad y nuestra provincia”.

En todo caso, la profesora Sánchez Jiménez asegura que “no alcanzo a justificar ninguna de las que se me ocurren”. Asegura que por su situación de jubilada “no puedo hacer mucho, pero puedo pedir con la fuerza de casi 40 años de experiencia como investigadora biomédica, que se subsanen las trabas que estén entorpeciendo poder luchar contra la epidemia con más eficiencia. Hay mucho sufrimiento y muchas vidas humanas en juego, y la inacción es muy dolorosa para aquellos que sabemos cómo es posible paliar el problema”.

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