Detrás hay trabajo, convivencia, incidir en las relaciones interpersonales para mejorar el ambiente, que no era malo antes, pero no era el que hacía falta«. ... Como cualquier entrenador que se precie, en el método de Ibon Navarro hay pizarra, baloncesto, decisiones técnicas y reajuste de roles, pero si algo se puede considerar decisivo en la mejoría del equipo las últimas semanas es el aspecto anímico, haber unido los lazos en un grupo humano que ahora se muestra mucho más implicado en la pista.
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El libreto del técnico vitoriano, tras muchos años de ayudante en el Baskonia, Menorca y Valencia, y ya como principal en el Manresa, UCAM Murcia y Andorra, pasa también por el componente psicológico de los jugadores, por ejercicios aparentemente triviales en los entrenos, pero que sirven para unir al grupo en la cancha, el 'coaching' o terapias grupales. Incluso, ya hubo jornada de convivencia la semana anterior. El resultado es que en sólo once días (triunfos ante el Obradoiro, el Betis y el Bilbao) el cuadro malagueño ganó tantos partidos en la Liga ACB como en tres meses y medio. La prueba es también que a día de hoy está más cerca de los 'play-off' (a dos victorias) que del descenso (con un colchón actual de tres) a ocho jornadas del final. Mes y medio después de su llegada, aunque hubo cornadas importantes, como el nefasto final en Ostende (86-68) o la incapacidad en Las Palmas (76-59), su balance es de cinco victorias y cuatro derrotas, que no es moco de pavo tras heredar un equipo en crisis, con la confianza por los suelos. Estas son algunas claves de su método.
Navarro tuvo claro que había que reajustar el rol de varios de sus jugadores. Fundamentalmente, contar con Barreiro como alero, que andaba perdido en el baile entre el 'tres' y el 'cuatro'; situar a Nzosa como ala-pívot, apuesta de momento fallida; conceder más galones a Alberto Díaz y recuperar la versión tiradora de Francis Alonso, amén de rescatar a Guerrero, muy relegado.
Aunque su ciclo en el Unicaja ha coincidido con la baja de Jaime Fernández, ha apostado por una rotación más corta incluso teniendo doce hombres. El objetivo ha sido sacar el mayor partido de los que jueguen y fomentar la competencia por los puestos. Seguramente el regreso inminente de Jaime (quizás para la serie decisiva ante el BAXI Manresa de la Champions) conduzca a nuevas decisiones importantes del entrenador, que hasta ahora ha situado a Brizuela como líder.
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Otra clave estaba en el donostiarra, jugador determinante, pero que llevaba meses devorado por la etiqueta de individualista, que privaba al ataque del Unicaja de otras alternativas. Su faceta más polivalente se pudo ver en Santiago, cuando fue eliminado por cinco faltas, asistió y anotó, todo en uno. La obsesión de Navarro, como reconoció este miércoles es que no se obceque en sus rachas anotadoras, cuando las defensas se cierran cada vez más en torno a él, y por ello lo devuelve al banquillo.
La búsqueda de una mayor unión en el grupo y los buenos resultados han conducido también a una mejoría individual de muchos jugadores. Hay ejemplos evidentes. Está Alberto Díaz, que se ha olvidado de sus molestias; Barreiro, un jugador que tiene como principal obligación defender, pero que aporta también algunos puntos, y Francis Alonso, porque como reconoce Navarro, «cuando un jugador se siente útil, cuando tira a canasta está más tranquilo y juega más suelto». En concreto, el canterano malagueño se había reconvertido como disciplinado defensor de la estrella rival y apenas lanzaba en los partidos en la etapa final de Katsikaris. Incluso Guerrero ha vuelto a tener peso en la rotación, después de tener pie y medio en el Betis como cedido para buscar un fichaje interior.
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Pero por encima de la importancia de la psicología y de reconducir roles, a medio y largo plazo a Navarro (que ha firmado por esta campaña con opción a ampliar de una en una dos más en función de si cumple una serie de cláusulas) le gustaría que el Unicaja fuera reconocido por su estilo de juego. ¿Cuál es el de este Unicaja? El vitoriano ya previno en su presentación que no sería el que mostró el Andorra hasta su marcha, que se ajustaría a los mimbres en Málaga. A diferencia de Katsikaris, trata de que su equipo corra más, que tenga paciencia en las circulaciones en el ataque estático compartiendo más la pelota, frente a tanto bote del periodo anterior. Es consciente de que las carencias interiores seguirán marcando por ahora de forma irremisible al equipo, pero haber cohesionado más el vestuario permite obtener más compromiso defensivo de todos.
Aunque Navarro ha sabido mejoras las prestaciones de muchos de sus jugadores, hay cuestiones pendientes. En el caso de Mooney y Cameron, sobre todo con este último, hay un peaje casi inevitable, el de dos americanos que no habían jugado en el baloncesto europeo. Mooney, además, no termina de mostrarse como un base puro, y a Cameron, muy irregular en el tiro, comete errores defensivos importantes, poco habituado a una lectura colectiva del juego en la pista. Finalmente, Kravic (que fue clave ante el Bilbao y hasta las metió de espaldas), Nzosa y Suárez, que no ha dejado atrás su papel residual con los tres últimos técnicos.
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Mientras Navarro reconduce al Unicaja y devuelve a su mejor versión a varios de sus jugadores, se muestra inteligente en su discurso cara a los medios. Individualmente, trata de ser comprensivo con sus jugadores. Por ejemplo, de Oliver, muy desacertado ante el Bilbao (con -3 de valoración), destacó su defensa ante Inglis, uno de los jugadores más en forma de la Liga, y sobre Nzosa habló de su elevada «autoxigencia», que le lleva a fijarse sólo en lo que hace mal, una sutil forma de pasar por alto su pobre temporada, hasta cierto punto comprensible por su falta de experiencia y la presión generada por acceder al Draft de la NBA. O su apelación el miércoles a los aficionados: «Mis jugadores sueñan con ver el Carpena lleno al menos una vez esta temporada». Eso y guiños al apoyo recibido entresemana, mientras el club trabaja lo indecible por potenciar la asistencia al recinto, algo que puede depender sobre todo de los resultados y del juego del equipo.
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