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Elon Musk es alguien al que le gusta coquetear con su propio nombre, un marinero que siempre anda en búsqueda de una nueva dársena. Al dueño de Tesla también le gusta aparecer en los titulares, es muy dado a dar sorpresas. Nadie sospechaba que el pionero de la movilidad eléctrica iba a invertir 1.500 millones de dólares en Bitcoin hasta que lo hizo recientemente. Para la cotización de la divisa digital supuso un buen empujón para arriba. Pero, a pesar de un aparente 'boom', los Bitcoin polarizan a los expertos. Unos ven en la criptomoneda una especie nuevo oro digital mientras que otros advierten de una burbuja como jamás se había visto con anterioridad, condenada a explotar en cualquier momento.
Algunos bancos de inversión en Estados Unidos ya han incluido a los Bitcoin en su cartera de productos. Otros aún desconfían. Warren Buffet, leyenda en el mundillo de las finanzas, no se anduvo con rodeos. En 2018 tildó a esta criptomoneda de «veneno para ratas». Desde entonces, el precio por un Bitcoin no ha hecho más que crecer. ¿Quién tiene razón?
Un repaso a la evolución del Bitcoin revela que esta divisa no tiene nada que ver con estabilidad. La cotización de la criptomoneda ha caído varias veces de manera empicada, aunque siempre ha logrado recuperarse. En 2020, la cotización subió en más del 300%, hasta alcanzar este mes de febrero su máximo histórico: 58.000 dólares por moneda.
Todavía está por ver que la divisa digital se pueda consolidar a medio plazo como un verdadero método de pago. Muchos analistas creen que hace tiempo que compite directamente con el oro. De ahí que cada vez se hable más de «oro digital» para referirse al Bitcoin. A continuación, un repaso por las dudas que se plantean cuando se habla de esta criptomoneda y lo que hay que tener en cuenta si alguien decide invertir su dinero.
«Para la mayor parte de la gente, Bitcoin es una criptomoneda, una moneda virtual detrás de la que no existe ningún emisor institucional que respalde su valor. Pero Bitcoin es eso porque es a su vez una red de código abierto P2P, es decir, entre iguales que registran sus transacciones en una cadena de bloques ('blockchain')». Es la respuesta que ofrece Alberto Montero, profesor de Economía en la Universidad de Málaga. Se habla de criptomoneda porque cada unidad individual está encriptada (cripto = escondido, oculto).
Este encriptado se realiza a través del 'blockchain', que se debería entender como un protocolo para guardar todas las transacciones de manera que no se puedan falsificar. Al contrario de lo que pasa con el dólar o el euro, la emisión de Bitcoin está limitado a un máximo de 21 millones de unidades. Así se quiere proteger este divisa de la inflación. No existe un banco central que vigilia el Bitcoin, como hace el BCE con el euro. Por ello se habla de un sistema monetario descentralizado.
La persona o el grupo que hay detrás no está identificado. Después de la crisis financiera de 2008, se publicó, bajo el pseudónimo de Satoshi Nakamoto, un boceto en el que se explicaba el funcionamiento de un sistema monetario descentralizado. El nombre de este sistema: Bitcoin. Muchas personas han reclamado ser Satoshi Nakamoto. Capaz de probarlo no ha sido nadie. Expertos creen que la creación del Bitcoin se debe a un grupo de programadores.
A través de diversas plataformas de cambio, que se podrían calificar como bolsas para criptomonedas. «Se pueden comprar a través de plataformas de cambio. Las más populares son 'Coinbase' o 'Binance'. Basta con descargar una aplicación, darse de alta y acceder a la compra de Bitcoin. Bien a través de transferencia bancaria o bien a través de tarjetas de crédito y débito», explica Montero. Criptomonedas se pueden comprar y vender a cualquier hora del día. La mayoría de plataformas exigen una inversión mínima de 25 euros, que equivalen a 0,0005 Bitcoin.
Las propias plataformas en las que se adquieren los Bitcoin hacen de almacén. «También se pueden guardar en monederos virtuales, bien en monederos electrónicos particulares para los que basta también con bajarse una aplicación. La opción por uno u otro depende del grado de confianza en el monedero de una plataforma, habida cuenta de que se han producido 'hackeos' y robos de los mismos. Pero cada vez son más seguros», detalla Montero. Para evitar los robos de 'hacker', las plataformas y bolsas funcionan con la doble autentificación, una tecnología considerada como muy segura.
«Los Bitcoin se compran y se venden en esas plataformas de cambio. Al comprarlos se depositan en un monedero virtual en tu cuenta, al valor de cambio al que se han comprado. A partir de ahí, se puede dar la orden de venta en cualquier momento y a cambio se recibe la contraprestación en euros que, posteriormente, se pude transferir a nuestra cuenta corriente o tarjeta de crédito», señala Montero.
Los Bitcoin se crean a través de un proceso que recibe la palabra inglesa 'mining'. Ordenadores de gran potencia validan transacciones dentro de la red de Bitcoin. Por cada transferencia que se hace, se paga un porcentaje determinado a las personas que hacen este 'mining'. Es el aliciente para que se haga ese trabajo y el sistema se mantenga en marcha y no colapse.
Montero apela a la prudencia: «Muy pocos argumentos. Es un activo muy inestable, de una tremenda volatilidad, que cotiza en un mercado fácilmente manipulable por los grandes tenedores de Bitcoin. Además, hay que tener ciertos conocimientos técnicos para poder interpretar las tendencias. No es un mercado al alcance de cualquiera ni un activo recomendable como forma de ahorro».
Los valedores de los Bitcoin ven en la criptomoneda una especie de oro digital. La emisión total está limitada en 21 millones de Bitcoin y los defensores de la criptomoneda aseguran que eso evita que haya inflación.
«Básicamente, perder gran parte de la inversión por desconocimiento del mercado y no saber interpretar sus dinámicas. Es un activo muy arriesgado y muy volátil. Cualquiera que entre en ese mercado debe ser consciente de que su inversión se puede fácilmente volatilizar. Si simplemente se limita a mantenerlos en el tiempo, los riesgos se reducen. Si se arriesga a hacer 'trading', compra y venta a muy corto plazo, el factor de riesgo se vuelve exponencial», sentencia el profesor de Economía.
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