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Se denomina 'momento Sputnik' al escalofrío que embargó a Estados Unidos cuando vio cómo el primer satélite artificial lanzado por la Unión Soviética le pasaba ... literalmente por encima. En aquel momento, la primera potencia mundial tomó conciencia de que si no respondía con determinación al desafío perdería la carrera espacial y, quién sabe, quizá también la Guerra Fría.
Joaquín Cuenca, CEO de Freepik, confiesa que ha vivido dos 'momentos Sputnik' con la inteligencia artificial. El primero fue con la primera versión de Dall-E, la inteligencia artificial creada por Open AI (la misma empresa de ChatGPT) para generar imágenes a partir de texto. «Me quedé blanco», recuerda. Era enero de 2021. Aquello fue el detonante de que Freepik empezara a apostar en serio por la IA. «Algunos miembros del equipo habían investigado algo, pero a partir de entonces fichamos a un experto como freelance para liderar un proyecto ya concreto». El segundo escalofrío vino con Dall-E 2, la versión perfeccionada del software 'artista', lanzada pocos meses después. «Era Semana Santa y yo estaba en casa confinado con covid. Me di cuenta de que aquello ya era un salto, un vuelco total. Por primera vez se rompe la barrera de concebir la creatividad como algo exclusivamente humano», apunta.
No es difícil comprender la amenaza que representa la inteligencia artificial generativa para Freepik, el banco de imágenes más usado del mundo. Su reacción podría haber sido cerrarse en banda y protegerse frente a ella. Algo así ha hecho uno de sus competidores, Getty, prohibiendo que se suban a su plataforma imágenes hechas con IA y denunciando a Stability AI, la empresa detrás de la IA generativa Stable Diffusion, por usar sus imágenes para entrenar a su motor.
Freepik ha hecho lo contrario: abrazar la inteligencia artificial. «Creo que fue Steve Jobs el que dijo: Si te van a canibalizar, mejor que lo hagas tú mismo», apunta Cuenca, que a continuación recuerda lo que le pasó a Kodak: uno de sus ingenieros inventó la cámara digital y decidieron enterrar el descubrimiento durante diez años, en lugar de liderar la transición a la nueva tecnología que acabó matando a la empresa que era «el Google de su época».
Sea porque en Freepik tienen presente esas enseñanzas, porque la actitud de una empresa innovadora debe ser, por definición, proactiva ante los cambios o porque Cuenca personalmente es un 'flipado' de la inteligencia artificial, la compañía malagueña ha puesto toda la leña en el asador para subirse a este tren. Hace un año que contrató a Iván de Prado para liderar su departamento de IA, formado por cuatro personas. Después de un año, esa apuesta ya está dando frutos visibles. La firma cuenta con un nuevo buscador alimentado por inteligencia artificial que ha mejorado la satisfacción de los usuarios. Así lo resume Iván de Prado en el blog de Freepik: «Mi primera misión consistió en explorar y mejorar el modelo CLIP [un modelo de pre-entrenamiento desarrollado por Open AI que, sin entrar en explicaciones profundas, permitía conectar mejor texto e imágenes] para sustituir el motor de búsqueda que llevábamos diez años perfeccionando. [...] ¿cuál ha sido el resultado? Un aumento del 5% en la probabilidad de que una búsqueda acabe en descarga. Esto sí que es dar un paso (o cinco) adelante en la búsqueda de imágenes. En definitiva, la inteligencia artificial nos ha ayudado a desarrollar una tecnología de búsqueda innovadora y que mira al futuro».
Este hito, explica Cuenca, es un ejemplo de la inteligencia artificial «más clásica», que no está tan de moda como la generativa pero «ha permitido mejorar mucho lo que la gente puede hacer con nosotros. Al fin y al cabo, la gente usa Freepik para hacer diseños bonitos y rápidos».
Freepik también le ha metido mano a la IA generativa. Hace ya siete meses que Wepik, su editor online de diseños, incorporó esta tecnología (concretamente a partir del modelo de Stability) para permitir al usuario crear imágenes exclusivas a partir de texto. Y hace aproximadamente un mes lanzó un creador automático de presentaciones, una «herramienta de vanguardia utiliza tecnología avanzada de inteligencia artificial para ayudar a cualquier usuario a generar presentaciones visualmente impresionantes y atractivas en una fracción del tiempo que tardarían con los métodos tradicionales».
«Para el futuro, estamos trabajando para integrar todavía mas estas herramientas dentro de nuestros productos, de manera que en Wepik cuando tengas una presentación puedas seguir editándola; por ejemplo, decirle que te haga los textos más formales o más largos...», explica Cuenca.
A la vez, Freepik ha abierto la puerta a las imágenes generadas por IA en su banco de recursos gráficos. «Por ahora, las incluimos como fotografías y pedimos a los autores que las etiqueten como creadas por IA. Hemos creado un filtro paraque los usuarios puedan descartarlas o al revés, seleccionarlas. En el futuro queremos que sea una categoría diferente dentro de nuestro banco de imágenes», explica el CEO.
¿Acabará la IA sustituyendo a los diseñadores en Freepik? La empresa malagueña tiene actualmente 570 empleados en plantilla y 600 diseñadores trabajando en remoto en exclusiva. El CEO de Freepik responde con otro pensamiento de Steve Jobs. «Hay unos científicos que midieron la eficiencia de distintos animales para moverse. El más eficiente era el cóndor. Las personas no somos especialmente eficientes, estamos en el tercio inferior del ranking. Pero entonces alguien midió a una persona con bicicleta y era dos veces más eficiente que el cóndor. La tecnología es como una bicicleta para la mente. Nos permite crear más y más rápido». Y añade, ya de su cosecha: «Sigue haciendo falta una persona que mande un mensaje. Las imágenes son medios que nos permiten comunicarnos; siguen siendo algo que alguien le dice a otro alguien. El elemento central es comunicarnos». Ya, pero ¿habrá o no habrá despidos por culpa de la IA, como pronostican algunos? «Nosotros no estamos buscando reducir el número de diseñadores, pero sí aumentar la productividad. Y así podremos atender toda esa demanda que está latente y ahora ni siquiera detectamos», concluye, asegurando de que los profesionales de Freepik han «abrazado» estas herramientas en su día a día.
Y en este punto, Joaquín Cuenca salta de lo particular (Freepik) a lo general. Él es de los que piensan que la IA, como los demás avances tecnológicos, traerá más productividad y mejores condiciones de vida para la humanidad. «Es como cuando inventaron las calculadoras: antes, los matemáticos se dedicaban a calcular. En ese momento muchos temieron quedarse sin trabajo, pero fíjate todo lo que ese descubrimiento ha permitido después», explica. Con la IA generativa, que aún «está en pañales», advierte, pasará algo similar: «Venimos de un mundo en el que es costoso dibujar algo. Esa limitación va a dejar de existir. Si quieres ilustrar un libro para tu hijo, si quieres diseñar un videojuego sin tener todo un equipo de diseñadores... y muchas más cosas que aún ni siquiera se nos ocurren».
«Llevo en informática cuarenta años. He visto la llegada del PC, Internet, los 'smartphones'... y lo más emocionante que me ha pasado es la IA. Es como cuando la humanidad descubrió el fuego», decía Joaquín Cuenca hace unos días en una mesa redonda sobre tecnología organizada en Uppery Club. El CEO de Freepik es un entusiasta de la IA y, como tal, no entiende las políticas restrictivas que están empezando a desplegarse en Europa. Italia ha prohibido ChatGPT y en España, la Agencia de Protección de Datos ya ha anunciado una investigación. «Mi pequeño cerebro no consigue entender qué problema hay con unos datos que estaban al alcance de cualquiera en Internet. Entiendo el miedo, no niego que la inteligencia artificial puede tener consecuencias muy profundas, pero Europa no va a conseguir detener el avance de la IA; lo que va a conseguir es detener el avance de la IA en Europa», argumenta.
En lugar de poner limitaciones y trabas a las empresas que usen la IA, como Cuenca teme que va a ocurrir, la UE debería «intentar que sea algo que lideremos desde aquí». Tampoco entiende la moratoria que han pedido científicos en un manifiesto. Y respecto al principal miedo que despierta esta tecnología, la destrucción de puestos de trabajo, admite que va a haber cambios. «Si tu trabajo consiste en pensar, esto te va a afectar», afirma. Esos cambios pueden incluir «algunos trabajos que desaparezcan en la transición», pero cree que a largo plazo, como todos los avances tecnológicos, «redundará en un avance de la productividad y surgirán nuevos trabajos y ocupaciones; no vamos a dejar de trabajar». «A lo largo de la historia se han ido mejorando las condiciones laborales porque somos más productivos. Ahora no estamos todos trabajando de sol a sol para conseguir comida. Tenemos que seguir avanzando en productividad, porque además somos cada vez menos», concluye.
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