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Cubillos renacentistas, sobre la puerta del patio de los Naranjos, en los que vivía el personal de la Catedral. F. Alonso
Los últimos habitantes de la Catedral de Málaga
A la sombra de la historia

Los últimos habitantes de la Catedral de Málaga

Viernes, 19 de agosto 2022, 23:51

Hasta hace medio siglo la Catedral de Málaga bullía de vida. Y no me refiero solo a la de sus feligreses y devotos, sino a ... la de sus habitantes. Todo el personal que atendía el templo formaba una especie de microcosmos. Campaneros, carpinteros, sacristanes, organistas, peones, hasta incluso algunos capellanes, vivían en la parte alta del edificio. En el sueldo iba incluido también este alojamiento. Uno de los oficios más curiosos era el de perrero o caniculario. El perrero, ataviado de ropón y vara, se sentaba en una columna que hay delante del coro para controlar desde su estratégico puesto las dos puertas de acceso, la de los Naranjos y la del Sol (en el Postigo de los Abades) y expulsar del templo a los locos (en Málaga, majaras), borrachos, perros –de ahí el nombre de perrero–, y a cualquiera que perturbara el orden del culto litúrgico. Hace siglos en las calles malagueñas abundaban los perros abandonados, como se puede distinguir en algunas fotos antiguas. Algunos podían ser portadores de la rabia.

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