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Imagen del Mercado a finales del siglo XIX. Archivo Municipal de Málaga
Una breve historia del Mercado de Atarazanas
A la sombra de la historia

Una breve historia del Mercado de Atarazanas

Víctor Heredia

Miércoles, 16 de agosto 2023, 00:03

Un mercado es una fábrica de historias. Día a día durante casi 145 años el Mercado de Atarazanas ha visto cómo se entrecruzaban las historias de vendedores y clientes mientras se iba adaptando a las exigencias de cada época. El más bello y antiguo de los mercados de abastos de la ciudad se levanta sobre el solar de las antiguas Atarazanas o astilleros de la Málaga musulmana, que formaba el ángulo suroeste de la defensa amurallada de la medina. Este gran edificio tuvo varios usos militares hasta que en los días de la Revolución de 1868 se acordó su demolición y seguidamente se decidió destinar el solar resultante a la construcción de un mercado de abastos. Afortunadamente, la oportuna intervención de la Academia de Bellas Artes de San Telmo consiguió que se salvara la histórica portada de las Atarazanas.

El proyecto fue redactado por el arquitecto municipal Joaquín de Rucoba, que concibió un recinto dividido en tres naves (destinadas a la venta de pescado, carne y frutas y verduras, respectivamente), con ventilación e iluminación natural a través de amplios ventanales por los que la luz penetraba tamizada por lamas de cristal. La primera piedra fue colocada en un solemne acto celebrado el 5 de abril de 1875. La construcción fue adjudicada al contratista bilbaíno Federico de Solaegui, mientras que la estructura de hierro se encargó a los talleres Pérez Hermanos de Sevilla, como puede leerse en las cuatro esquinas del edificio, casi a ras de suelo. La inauguración tuvo lugar en 1879 con la denominación oficial de Mercado de Alfonso XII, aunque siempre ha sido conocido como Mercado Central o de Atarazanas.

Vidriera realizada por Atienza. Obras en la nave central. Escudo nazarí en el arco. V. H | Archivo Muncipal
Imagen principal - Vidriera realizada por Atienza. Obras en la nave central. Escudo nazarí en el arco.
Imagen secundaria 1 - Vidriera realizada por Atienza. Obras en la nave central. Escudo nazarí en el arco.
Imagen secundaria 2 - Vidriera realizada por Atienza. Obras en la nave central. Escudo nazarí en el arco.

El arco nazarí fue totalmente desmontado, piedra a piedra, y recolocado en su nuevo emplazamiento, a unos 25 metros hacia el este, como portada principal del nuevo mercado. En las enjutas del arco hay dos escudos que permiten fecharlo en el siglo XIV. Están cruzados por una banda con la frase en árabe «No hay más vencedor que Allah», lema de la dinastía nazarí. Isabel Ordieres apunta que Rucoba recurrió al estilo neoárabe para adaptarlo a las características de la puerta medieval, consiguiendo una afortunada conjunción de estilo historicista y empleo de materiales modernos, como el hierro. El modelo fue el conocido mercado parisino de Les Halles, referencia en el siglo XIX para este tipo de equipamientos.

Un periódico comentaba en 1893, con referencia a la proliferación de monedas falsas que procedían de una fábrica clandestina de Orán: «Con frecuencia se reciben en esta capital remesas de esa clase de monedas, que varias mujeres son las encargadas de poner en circulación en el mercado». En los sucesos de enero de 1918, provocados por el encarecimiento de las subsistencias, las mujeres malagueñas requisaron cargamentos de pescado y patatas en la estación y los vendieron en este mercado, haciendo entrega de las cantidades obtenidas al gobernador civil del momento.

Originalmente los tres espacios interiores eran diáfanos. En 1946 se construyeron 95 puestos de obra en la nave de carnicería, mientras que en las otras había casetas de madera. El momento crítico en la historia del mercado se produjo en 1967, cuando el Ayuntamiento planteó desmontarlo para levantar en su solar uno nuevo con una torre de aparcamientos. El arco monumental sería trasladado a un lugar donde tuviera mayor visibilidad. Este descabellado proyecto fue afortunadamente desestimado en 1971, acordándose entonces una reforma integral que supuso que la estructura metálica quedara oculta por un falso techo y se hiciera un pabellón en la nave de pescadería. En esa intervención, diseñado por César Olano, se incorporó un nuevo elemento de interés en el edificio. En la portada posterior a la calle Sagasta, cuyo arco había estado cubierto hasta entonces por una gran persiana, se instaló una enorme vidriera que representa diversos monumentos de la ciudad. El vitral, que consta de 108 paños de cristal pintado, fue realizado por la firma Estudio Atienza, del artista Ángel Atienza Landeta, que se especializó en la realización de grandes vidrieras y murales de cerámica después de haber ganado cuatro Copas de Europa como futbolista del Real Madrid. En la parte superior de este arco metálico hay tres placas circulares correspondientes al diseño de Rucoba: una con el escudo de la ciudad y las otras dos con el anverso y el reverso de una moneda de ¡Gades!

El Mercado de Atarazanas, según Grice-Hutchinson

Nombre de la fundición en una de las esquinas. V. H.

La hispanista británica Marjorie Grice-Hutchinson describió en su libro «Un cortijo en Málaga» sus impresiones del Mercado Central a mediados del siglo XX: «A diferencia de las señoras en Andalucía, que piensan que es impropio dejarse ver en público con la cesta de la compra, yo bajo al centro de la ciudad varias veces a la semana para hacer la compra. El mercado es un enorme edificio cubierto, situado en lo que en su día fue un astillero árabe (…). Todavía hoy se conserva la majestuosa puerta de estilo árabe que sirve de entrada principal al mercado(…). El regateo puede llegar a ser tan intenso como el de cualquier bazar oriental, y, ¡pobre del extranjero que no esté familiarizado con los precios locales! Apenas ponemos un pie en el mercado nuestros oídos se ven invadidos por las discusiones de las partes contendientes y por los gritos de los vendedores: '¡Coliflor, a la rica coliflor! ¡Recién cortada esta mañana!' '¡Merluzas vivas y coleando!' '¡Caballa riquísima para la gente de buen gusto, a sólo cinco pesetas el kilo!', etc.».

La reforma quedó lista en 1974. La puerta nazarí de las viejas Atarazanas fue declarada monumento en 1979. La última rehabilitación, que se desarrolló entre los años 2008 y 2010, implicó una profunda restauración de los elementos de valor histórico-artístico y la recuperación del mercado más veterano de Málaga, convertido en una de las principales atracciones turísticas de la ciudad. Sin dejar de ser un espacio para hacer la compra a la manera tradicional.

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