Narciso Díaz de Escovar y Joaquín Díaz de Escovar Fundación Unicaja
A la sombra de la historia

Historia de un archivo único: el Díaz de Escovar

Miércoles, 24 de agosto 2022, 00:15

El Archivo Díaz de Escovar es único en su género por el importantísimo material que atesora para el estudio de la historia de Málaga. La ... colección la inició Joaquín Díaz García en la primera mitad del siglo XIX. Díaz García trabajaba como abogado de muchos de los conventos malagueños, mientras que su hermano Narciso era canónigo de la catedral. Desde su privilegiada situación tuvieron acceso a tesoros bibliográficos. Revoluciones, desamortizaciones, inundaciones y otras catástrofes permitieron que numerosos fondos, libros y documentos salieran a la venta, ya sea en mercadillos o por disponer de aventajados contactos para poder adquirirlos. De esta manera, Joaquín Díaz García fue haciéndose con una importante colección de libros y documentos relacionados con Málaga.

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A su muerte en 1883, los hermanos Joaquín (1857-1936) y Narciso Díaz de Escovar (1860-1935) continuaron la labor de su padre. El primero fue abogado y escritor, cronista de la provincia, académico de San Telmo. Era el más riguroso y trabajó siempre en la sombra. Narciso, también abogado, escritor y cronista de la ciudad de Málaga, fundó la Real Academia de Declamación, que formó a actores de la talla de Rosario Pino y Emilio Thuiller. Fue nombrado Hijo Predilecto de Málaga en 1925. Ambos hermanos estaban muy bien relacionados y esto les permitió seguir aumentando de manera considerable la colección que su padre había iniciado, comprando manuscritos o impresos difíciles de conseguir.

Así reunieron la mejor biblioteca privada de la Málaga de su tiempo. Estaba formada por 100.000 documentos, 32.000 libros, 23.000 obras de teatro, así como una importante hemeroteca. (De todo este ingente fondo, hoy se conserva en el Archivo Díaz de Escovar casi toda la documentación, unos 3.000 libros –de los 32.000 originales–, los periódicos más modernos y muy poco de su fondo dramático).

En una casa de la calle Zorrilla, frente al Teatro Cervantes, distribuyeron todo este tesoro en cuatro salas. En la primera se guardaba prácticamente todo lo escrito sobre historia local, destacando el primer libro impreso en Málaga. En la segunda sección estaba la biblioteca propiamente dicha. La tercera era la sección dramática, en la que sobresalían impresos de obras teatrales de los siglos XVII y XVIII y autógrafos de autores de la talla del duque de Rivas, Benavente o los Quintero. Se trataba de la mejor colección dramática de España, solo superada por la de la Biblioteca Nacional de Madrid. Finalmente, el cuarto apartado estaba destinado a la hemeroteca. Aquí la joya de la corona era la serie completa del primer periódico malagueño, el 'Diario de Málaga' (1795). Pero también despuntaban las colecciones del 'Semanario Erudito y Curioso' (1796-1800), el 'Avisador Malagueño' (1843-1893), 'La Unión Mercantil' (1886-1936), 'El Regional' (1916-1920), 'El Popular' (1903-1919) o diarios satíricos como 'El País de la Olla', 'La Pulga', 'El Diluvio' o 'El Parásito'. No nos podemos olvidar, por su rareza, de la 'Gaceta Nueva' de los sucesos políticos y militares, publicada en Sevilla en 1661, o del famoso periódico manuscrito 'El Duende de Madrid', que puede considerarse el primer diario clandestino de España. Estaba escrito en verso y se cuenta que la reina Isabel II se lo encontraba bajo las servilletas de su mesa, debajo de su almohada o, incluso, en los bolsillos de sus trajes.

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Interesado en la compra

En 1929, el director de la Hemeroteca Municipal de Madrid, Antonio Asenjo, quiso comprar esta biblioteca. Incluso pidió la intercesión del malagueño Pedro Gómez Chaix: «Tengo la la impresión de que, cuando usted fallezca, caiga sobre su biblioteca algún librero desaprensivo y no se quede nada en Málaga ni en Madrid».

Un año antes, en 1928, ya don Narciso quiso donar su biblioteca y archivo al Ayuntamiento de Málaga. Solo pedía a cambio un sueldo de 220 pesetas mensuales (lo que cobraba como comisario regio de enseñanza) y él se comprometía, a cambio, a catalogar todos los fondos. Pero se encontró con la pertinaz oposición del señor Calafat.

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Cuando fallecieron Narciso y Joaquín, en 1935 y 1936, la fabulosa biblioteca pasó a manos de Joaquín Díaz Serrano, hijo del segundo, quien tuvo que vender parte de la misma por dificultades económicas, hasta que en 1954 la Caja de Ahorros Provincial de Málaga, dirigida por Enrique García-Herrera, compró por 46.700 pesetas lo que quedaba del archivo. Cuando la Caja se trasladó en 1961 a la calle Molina Lario, se habilitaron algunas dependencias para guardarlo. Desde 1976 se custodia en el Museo de Artes y Costumbres Populares, dividido en dos salas: una para archivo y biblioteca y otra para hemeroteca. Hoy pertenece a la Fundación Unicaja. En el año 2006 la Real Academia de San Telmo le concedió al Archivo Díaz de Escovar la Medalla de Honor por su labor de catalogación y ordenación, poniéndolo al servicio de todos los malagueños.

El archivo Díaz de Escovar hoy

En 1999, Trinidad García-Herrera comenzó a digitalizar los fondos del archivo, alcanzando cinco años después las 235.000 digitalizaciones, lo que supone el 70% de sus fondos: 3.210 manuscritos, 1.784 folletos, 2.871 fotografías, 304 grabados y la totalidad de la hemeroteca. Antes de su cierre, el archivo había acometido una importante labor de restauración de periódicos antiguos, que hoy ha quedado suspendida.

En sus cuatrocientas cajas el investigador puede encontrar perfectamente catalogados bandos municipales, reales cédulas, invitaciones para una función en el Cervantes, propaganda comercial, facturas, información sobre terremotos, inundaciones o epidemias, una colección de programas de festejos y de carnaval y hasta ejercicios para las oposiciones a canónigo. ¡La de tesis doctorales y libros que se han publicado gracias a toda esta información!

El Archivo Díaz de Escovar cerró antes de la pandemia. Afortunadamente, hace unas semanas recibimos con alegría la noticia de que José M. Domínguez había sido nombrado presidente de la Fundación Unicaja. Estamos convencidos de que Domínguez, que siempre ha apostado por la cultura, hará todo lo posible para poner de nuevo a disposición de todos los malagueños el Museo de Artes Populares y este importante legado cultural.

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