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Dos dependientes históricos: Raimundo Frías y José López. Archivo de la familia Hinojosa
La historia de las alpargatas de la calle San Juan
A la sombra de la historia

La historia de las alpargatas de la calle San Juan

Miércoles, 19 de julio 2023, 00:22

Cuando en noviembre de 2018 publiqué mi libro Comercios históricos malagueños ya era evidente el giro que se estaba produciendo en el Centro de Málaga. De los treinta y cuatro comercios que tratamos, muchos de ellos centenarios, hoy han cerrado sus puertas, si las cuentas no nos fallan, nueve: la ferretería El Llavín, la farmacia de Bonifacio Gómez, la peluquería de la calle Sánchez Pastor, el Café Central, Calzados Sublime, la cafetería de Doña Mariquita, Calzados Alas, el taller de afilados de Manuel Ocón y ahora, Calzados Hinojosa. Muchos son los cambios desencadenados en el Centro –y en muy poco tiempo–, tantos que a algunos malagueños nos está costando trabajo asimilarlos.

Estuve por última vez en Calzados Hinojosa y daba pena ver la tienda vacía. Qué le vamos a hacer. Parece ser el sino de los tiempos. Sus propietarios han donado generosamente la documentación mercantil de más de un siglo de existencia al Archivo Díaz de Escovar. El viejo mostrador de madera de nogal, que tanta historia ha visto pasar por la calle San Juan, pronto lucirá de nuevo en un establecimiento cercano. La ferretería El Llavín e Hinojosa eran prácticamente los dos únicos comercios que habían permanecido inalterables con el transcurso de los años. Uno sentía que el tiempo, que no perdona a nada ni a nadie, se había detenido entre sus vetustos anaqueles.

La Historia de Calzados Hinojosa se remonta a 1889. Ese año el matrimonio formado por Andrés Montes Díaz y Pilar González La Comba se estableció en la calle San Juan para vender sacos, cuerdas y alpargatas. Pagaban por el local un alquiler de novecientas pesetas al año. Este comercio era muy popular, pues las alpargatas eran un calzado al alcance de todos, no como los zapatos de piel o de cuero que la mayoría no podían permitirse. Con el matrimonio vivía el hermano pequeño de Pilar, Gabriel González La Comba, quien se acabaría asociando con su cuñado, formando la sociedad Montes y González.

Esta alpargata gigante presidía la entrada a la tienda. Francis Silva

De los chocolates a las alpargatas riojanas

El local que ha ocupado durante casi siglo y medio la alpargatería de la calle San Juan fue antes La Riojana. Esta marca fue creada por el camerano Fernando López Gónzález, quien fundó en 1857 la primera fábrica moderna de chocolates que hubo en Málaga. Esta funcionaba gracias a una máquina de vapor de setenta caballos. Así elaboraban chocolates de varios tipos, galletas y bizcochos que luego vendían en su local de la calle San Juan, que se dedicó desde 1863 a despacho, almacén y depósito de los productos de la fábrica. La Riojana también era tienda de coloniales y distribuidora en exclusiva del rico café de Puerto Rico. Muchos años más tarde, Hinojosa y Maza establecieron una fábrica de alpargatas en la calle Sevilla, llamada San José, que estuvo en funcionamiento hasta principios de los años sesenta. Desde entonces este popular calzado se ha traído de otras factorías precisamente riojanas, situadas en la localidades de Calahorra y de Cervera del Río Alhama, cerrándose así un bucle histórico que va de La Riojana a La Rioja y de Alhama de Granada a otra Alhama, también riojana.

Hacia 1920 se realizó una histórica fotografía en la que aparecen Gabriel González La Comba (segundo por la izquierda), Alfredo Prados González –dependiente y abuelo de nuestro actual alcalde–, y en último lugar otro empleado, posiblemente Ramón Donoso López, natural de Marbella. Los González La Comba y los Prados procedían de Alhama de Granada. En esta bella localidad Nicolás Hinojosa era el propietario de un colmado. A su hijo José Hinojosa Ruiz (1901-1987) le quedaban dos opciones: o dedicarse a la agricultura o emplearse en las nobles artes comerciales. Y escogió la segunda. Así que, siendo aún un adolescente, se vino a Málaga a trabajar en la alpargatería de González La Comba, amigo de su padre. José Hinojosa no lo tuvo fácil. Tras volver de hacer la mili (tres años en la Yeguada Militar de Jerez de la Frontera) cuentan que dormía detrás de los mostradores de la tienda, según añeja costumbre mercantil malagueña, que se remontaba a los tiempos de los cameranos.

Asociarse, práctica habitual

En los años veinte del siglo pasado, José Hinojosa se asoció con su compañero Ramón Donoso. Esta era una práctica comercial muy habitual. Ya que no puedo hacerme solo con el negocio, me uno a otro. Donoso e Hinojosa establecieron una sociedad que se disolvió a finales de los años treinta por la muerte de aquel. Entonces José Hinojosa se asoció con Manuel de la Maza, compañía que se extinguió en 1974, cuando Hinojosa se hizo por fin con todo el negocio. Desde su fallecimiento en 1987 –setenta años dedicados al comercio–, se encargaron de la tienda dos de sus ocho hijos: Javier y Alberto.

Calzados Hinojosa se dedicaba a la venta al por mayor y al comercio minorista. Junto a otras zapaterías, como Serrano o Cepero, abastecían de calzado las tiendas de los pueblos, que en los duros años de la posguerra eran pequeños almacenes que vendían un poco de todo. Conservaban en la alpargatería un libro de 1932 en el que aparecían registrados por orden alfabético los nombres de los clientes que compraban al por mayor. Pertenecían a muchas localidades malagueñas y otras del sur de España. Estas alpargatas tenían la suela de goma y eran tan buenas y resistentes que llegó a existir en esa época una marca comercial llamada Sietevidas.

En Calzados Hinojosa recuerdan cómo aumentó la venta desde 2005. Las alpargatas se pusieron de moda y los clientes se las llevaban de todos los colores. Ese año vendieron veinte mil, lo que les permitió, por fin, comprar el local. Calzados Hinojosa, la zapatería más antigua de Málaga, cerró el 28 de junio de 2023, a las dos de la tarde, después de ciento treinta y cinco años ofreciendo alpargatas a los malagueños.

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