Borrar
Comunidad del Sanatorio de San José hacia 1970. SUR. ARCHIVO
La Hacienda San José, de finca de recreo a centro asistencial
A la sombra de la historia

La Hacienda San José, de finca de recreo a centro asistencial

Fue uno de sus dueños, José Ordóñez Natera, quien le dio el nombre de San José que ha llegado hasta nuestros días

víctor heredia

Viernes, 19 de agosto 2022, 00:04

La Hacienda de San José es una de las mejores fincas de recreo que se levantaron en los alrededores de Málaga en la época de esplendor mercantil e industrial del siglo XIX. A partir de antiguas explotaciones agrarias, en ambos casos se fueron formando excepcionales propiedades donde la arquitectura, la jardinería y la arqueología, en cada una en diferente proporción, constituyeron magníficos conjuntos paisajísticos.

Las investigaciones de Manuel Muñoz, Eva Ramos y Manuel Morales nos permiten trazar una historia de San José desde el siglo XVIII. Entonces era conocida como Hacienda de Nadales y fue uno de sus dueños, José Ordóñez Natera, quien le dio el nombre de San José que ha llegado hasta nuestros días. A principios del siglo XIX uno de sus herederos, Fernando Ordóñez, amplió su extensión e introdujo el regadío utilizando las aguas del Acueducto de San Telmo. Además levantó un molino de aceite, un lagar y una casa de recreo.

El industrial Tomás Heredia, hijo de Manuel Agustín, se hizo con la hacienda comprando entre 1864 y 1868 los lotes en que había sido repartida. Unos años antes su hermana Amalia y su cuñado Jorge Loring habían adquirido la cercana Hacienda de la Concepción, que convertirían en un hermoso jardín, un museo arqueológico y un centro de la vida social y política del país. Tomás los emuló con un palacete de aspecto italianizante, con un monumental pórtico con cuatro grandes columnas jónicas, y amplió los jardines con numerosas plantas exóticas y un gran invernadero. Introdujo obras de arte en la casa y piezas arqueológicas entre la vegetación.

Tras la muerte de Tomás Heredia en 1893 la finca entró en el proceso de liquidación de activos y propiedades de los Heredia con el fin de hacer frente a deudas y a las necesidades inversoras de los nuevos negocios familiares, ahora centrados en el sector hidroeléctrico.

El nuevo propietario fue el empresario francés Henri Jonqueres d'Oriola, quien también había comprado los Altos Hornos. Jonqueres y la Compañía Naviera Mundaca vendieron la hacienda a la sociedad mercantil La Salud por escritura otorgada en Barcelona el 4 de julio de 1921. Detrás de esta sociedad estaba la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, que ya gestionaba sanatorios de enfermedades mentales en San Baudilio de Llobregat y Ciempozuelos.

De esta forma, los hospitalarios regresaban a Málaga después de haber estado atendiendo el Hospital Real de la Caridad entre 1680 y 1836 y de haber gestionado durante unos años a finales del siglo XIX el Asilo de San Bartolomé. Las hermanas hospitalarias regentaban desde 1889 un sanatorio psiquiátrico para mujeres en el Camino de Casabermeja.

En abril de 1922, el concejal Manuel Rivera Vera propuso que la finca fuera adquirida para ofrecérsela a la familia real como residencia invernal de descanso, a imitación de lo que se había hecho en Santander con el Palacio de la Magdalena. La propuesta no prosperó porque el Hotel Príncipe de Asturias, entonces en construcción, ya contemplaba entre sus instalaciones un pabellón real.

A finales de ese año empezaron a llegar los primeros enfermos a la finca, aunque no se inauguró hasta 1923 o 1924, según las fuentes. Inmediatamente empezó a publicitarse como Sanatorio de San José para el tratamiento de enfermedades nerviosas y mentales, destacando su carácter único en España por el clima y el entorno en el que se encontraba.

Durante la Guerra Civil fueron asesinados ocho miembros de la comunidad. También se estableció una clínica militar dentro del Sanatorio.

En 1961 se inauguró el edificio del Noviciado de la Provincia Bética. En la década de los sesenta se empezaron a recibir enfermos de beneficencia. Entonces contaba con capacidad para 250 pacientes. La dirección facultativa estuvo inicialmente a cargo del doctor Prados Such, al que siguieron Pedro Álvarez y Esteban Cotrina, que lo fue durante muchos años.

La nueva manera de afrontar la salud mental ha conllevado una paralela evolución en el sanatorio que fue popularmente conocido como 'los locos de San José'. El palacio y los jardines históricos están arrendados para la celebración de eventos, mientras que en el resto de la finca la Orden de San Juan de Dios cuenta con un centro asistencial totalmente renovado y especializado en salud mental, discapacidad psíquica y psicogeroatría, además de ofrecer una unidad de cuidados paliativos. La calidad de sus servicios ha sido certificada recientemente por la Junta de Andalucía.

Este centro, cercano a cumplir su centenario, junto con el de acogida que mantiene en el centro de la ciudad, prolonga la larga trayectoria asistencial de la Orden Hospitalaria en Málaga.

iguel Prados Such, el primer director médico del Sanatorio San José. Archivo de la Residencia de Estudiantes

El primer director, el doctor Prados Such

El psiquiatra malagueño Miguel Prados Such (1894-1969) fue el primer director médico del Sanatorio de San José. Su biografía ha sido estudiada por la profesora Celia García Díaz. Estudió Medicina en Madrid y, gracias a su conocimiento de idiomas, entró en contacto con la obra de Freud antes de que fuera traducida en España. Trabajó con Ramón y Cajal y después completó su formación en Gran Bretaña. A través de su hermano Emilio, el poeta, trató a los miembros de la Generación del 27. A partir de 1923 se dedicó a la labor asistencial en su ciudad natal, como director de San José y luego en el departamento psiquiátrico del Hospital Provincial. Preocupado por el estado de los enfermos mentales, intentó introducir medidas reformistas para modernizar la atención mental y superar el concepto de manicomio. En 1933 se trasladó a Madrid como investigador y al final de la Guerra Civil tuvo que exiliarse por sus convicciones democráticas. Asentado en Canadá, creó en 1945 el Club Psicoanalítico de Montreal y gozó de un importante reconocimiento profesional.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

diariosur La Hacienda San José, de finca de recreo a centro asistencial