Vista de Beaumont a principios del siglo XIX. British Library
A la sombra de la historia

Estudiantes malagueños en Inglaterra en el siglo XIX

Víctor Heredia

Domingo, 21 de julio 2024, 00:14

La prosperidad mercantil e industrial malagueña de mediados del siglo XIX no se tradujo en la creación de colegios prestigiosos para los hijos de la ... burguesía local. Cuando se planteó el establecimiento de un instituto de segunda enseñanza en la década de 1840 la Junta de Comercio, que representaba los intereses de esa burguesía, se opuso y defendió la existencia de centros que podríamos denominar de formación profesional, como el Colegio Náutico de San Telmo o las escuelas de enseñanzas industriales, para disponer de personal especializado para sus fábricas y empresas.

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El Instituto, finalmente inaugurado en 1846, no fue capaz de satisfacer la demanda de esa burguesía a pesar de disponer de un internado. Años después, el gobernador Antonio Guerola se lamentaba: «No hay ningún colegio bueno para niños ni para niñas, vacío notable en una población rica cuyas familias principales tienen que enviar sus hijos al extranjero».

Manuel Agustín Heredia había enviado a su hermano Martín, diez años menor que él, a Inglaterra a aprender idiomas y comercio. Más adelante también mandó a colegios ingleses a sus hijos varones: Manuel, Tomás, Enrique y Ricardo. Estos dos últimos estaban en Inglaterra en 1845, poco antes del fallecimiento de su padre. De sus hijas, las tres mayores (Isabel, Concepción y Mercedes) estudiaron en internados franceses, donde murieron dos de ellas, por lo que las dos menores (Amalia y María) fueron educadas en Málaga por institutrices. Por este motivo Amalia Heredia promovió años después la creación de un colegio de señoritas en la ciudad, La Asunción, dirigido por monjas de una congregación francesa.

Las fuentes no especifican el nombre del colegio donde estuvieron los hijos de Heredia, pero sí sabemos que otros descendientes de la burguesía malagueña estudiaron en un centro ubicado en Clewer Green, en Windsor, al oeste de Londres. Allí fueron enviados durante las décadas de 1830 y 1840 varios malagueños pertenecientes a familias acomodadas, como Juan Oyarzábal Bucetti, los hermanos Pedro Antonio, Ricardo y Domingo de Orueta, Enrique Petersen, Juan Clemens o los hermanos Adolfo y Eduardo Crooke. En el colegio londinense aprendieron idiomas, adquirieron conocimientos para gestionar en el futuro sus negocios y trabaron profundas amistades. El grupo de malagueños conoció allí a Joaquín García de Toledo y Harrison, nacido en Inglaterra de padre español, que se instalaría finalmente en Málaga para trabajar con los Orueta. Con el paso del tiempo tendría un notable protagonismo en la vida local y empezaría a organizar partidos de fútbol en la ciudad.

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Investigación

Gracias a los trabajos del investigador Bernardo Rodríguez Caparrini conocemos los nombres de los estudiantes españoles que estuvieron matriculados en el Colegio de San Estanislao que la Compañía de Jesús estableció en 1861 en Windsor, más conocido como Beaumont College. En este internado el primer alumno malagueño fue Romualdo Martínez Viñalet, nacido en 1854, hijo de un marino militar que estuvo al servicio del pretendiente carlista y que por este motivo llegó a estar encerrado en el castillo de Gibralfaro. Martínez cursó estudios en Beaumont entre 1864 y 1866.

En 1876 se produjo el ingreso de tres hermanos naturales de Gibraltar pero muy relacionados con Málaga: Pablo, Leopoldo y Augusto Larios Sánchez de Piña, a los que más tarde se unió un cuarto hermano, Ernesto. Eran descendientes de Pablo Larios Herreros, hermano del primer marqués de Larios y fundador de la rama gibraltareña de la familia. Leopoldo Larios, que con su hermano Pablo continuó estudios en el Owens College de Manchester, fue posteriormente diputado por Málaga y uno de los directores de la fábrica textil Industria Malagueña.

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Hôtel Salé, primera sede de la Escuela Central de París. Wikipedia

La Escuela Central de París

Los hijos de la burguesía malagueña solían realizar los estudios superiores de carácter técnico en la Escuela Central de París. De los hijos de Manuel Agustín Heredia, Manuel estaba en la capital francesa en 1838 y en los años siguientes pasaron por el centro parisino Tomás, Enrique y Ricardo. Como escribe Cristóbal García Montoro, «su padre fundó en ellos todas sus esperanzas para la continuidad de sus múltiples empresas y con ese fin de prepararlos adecuadamente los envió a los más prestigiosos centros de estudio en el extranjero». Su primo Tomás Bryan Livermore estudió en Birmingham y después también cursó ingeniería en París, aunque luego optó por la carrera eclesiástica y acabó siendo obispo de Cartagena. La Escuela Central de Artes y Manufacturas había sido fundada en 1829 por el empresario Alphonse Lavallée con el objetivo de formar ingenieros para una industria en creciente desarrollo. El centro alcanzó en poco tiempo un gran renombre en toda Europa y en sus aulas se formaron personajes como Gustave Eiffel, André Michelin, Armand y Robert Peugeot o Louis Blériot.

La creación en 1882 del Colegio de San Estanislao, ubicado en El Palo, resolvió el problema de la existencia de un centro de enseñanza adecuado a las necesidades formativas e ideológicas de la burguesía malagueña, menos propensa en esos momentos a enviar a sus hijos al extranjero. Aun así, en 1886 se matriculó en Beaumont Enrique Huelin Huelin, quien ya había terminado el grado de bachiller en Málaga. Llegó a Inglaterra con sus primos José y Manuel Larios Huelin, hijos del banquero Carlos Larios Segura.

Tres años después se matriculó otro primo de los anteriores, Matías Sans Huelin, con el bachillerato español superado en el Colegio de San Estanislao malagueño. Con él llegó Francisco Campos Torreblanca, hijo del marqués de Iznate, que también había completado el bachillerato en El Palo e incluso había iniciado los estudios de Derecho cuando se matriculó en Beaumont en 1889. Luis Sans Huelin, hermano de Matías, hizo el mismo camino y después de graduarse en España cursó dos años con los jesuitas ingleses.

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Esta lista de nombres no deja de ser un apunte para el seguimiento de los verdaderos lugares de formación de las élites malagueñas del siglo XIX.

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