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Del estado americanizado al científico anemiado
Albas y Ocasos

Del estado americanizado al científico anemiado

Tal día como hoy nacía como americano el estado de Luisiana a cambio de quince millones de dólares, y moría Carl Sagan sin haber averiguado si existía vida extraterrestre.

MARÍA TERESA LEZCANO

Domingo, 20 de diciembre 2020, 00:36

Estado de Luisiana (20-12-1803)

Veinte de diciembre de 1803. Francia le entrega a los Estados Unidos de América el territorio del Luisiana a cambio de quince millones de dólares. Antes de que el, por aquellas fechas, Primer Cónsul, un tal Napoleón Bonaparte en su etapa pre-imperial, le vendiera a los americanos el que habría de convertirse en su estado número dieciocho, Luisiana había sido habitada por nativos indoamericanos como los choctaw y los atakapa. Entonces desembarcaron los españoles, con Álvar Nuñez Cabeza de Vaca a la cabeza - de vaca - y anduvieron husmeando por las orillas del Misisipi por si encontraban buenas vetas de oro, aunque al no hallarlas les cedieron el lugar a los franceses, que se apresuraron en bautizar la región como Luisiana en honor a su rey-sol Luis XIV, antes de ser ellos mismo expulsados por los ingleses como recompensa territorial de la Guerra de los Siete Años; botín que hubieron de compartir con los españoles y que a su vez fue adquirido por la Francia napoleónica que posteriormente se la revendió a los estadounidenses. Mientras todo esto iba sucediendo, el tráfico de esclavos africanos, habida cuenta como es natural que los blancos libres no podían trabajar en aquel clima infernal, llenaba las plantaciones de mano de obra gratis que recogía el algodón, el tabaco y el azúcar luisianos sin decir esta queja es mía ni de esta agua caliente no beberé ni este cura católico no es mi padre. Confederada hasta los dientes durante la Guerra de Secesión, Luisiana se vio conminada a abolir la esclavitud al ser derrotada frente al ejército unionista respaldado por Lincoln, ciento cuarenta años exactos antes de que el huracán Katrina desplegara su abominable categoría cinco sobre el sureño litoral norteamericano, dejando Nueva Orleans como los chorros del oro por inundación del ochenta por ciento de su extensión. En Luisiana hay un mardi-gras que dura todo el año, y una gastronomía cajún ahíta de pimienta, y un lamento de jazz que sigue acunado entre sus pantanos, y un Barrio Francés de paradójica arquitectura española, y exhibiciones de ranas en lugar de las de perros, y hasta el bourbon tiene su propia calle neorlanesa. Bourbon Street, of course.

Carl Sagan (9-11-1934 / 20-12-1996)

Ciento noventa y tres años después del nacimiento estadounidense de Luisiana moría, en la también estadounidense Seattle, Carl Sagan, astrofísico, cosmólogo, astrobiólogo y escritor que defendió el pensamiento escéptico científico y fue pionero de la exobiología, es decir de la ciencia que estudia las posibilidades de vida fuera de la Tierra; alcanzando una enorme popularidad por la galardonada serie documental televisiva 'Cosmos: un viaje personal' y por su libro 'Contacto', que inspiraría la película homónima dirigida por Robert Zemeckis y protagonizada por Jodie Foster. Nacido en Brooklyn en una familia de judíos ucranianos, Carl descubrió la ciencia cuando asistió a la Exposición Nacional de Nueva York de 1939, y una de sus primeras peticiones en la escuela elemental fue la de acceder a un libro sobre las estrellas. Ya graduado en física y doctorado en astronomía y astrofísica, Sagan simultaneó el profesorado con un cargo de asesor de la NASA, donde coordinó el Programa Apollo dando instrucciones a los astronautas en fase de próximo alunizaje. Pionero en el estudio del efecto invernadero a escala planetaria y defensor de la legalización de la marihuana, Carl Sagan fue descrito por Isaac Asimov como una de las dos únicas personas cuyo intelecto superaba el suyo (el otro era el informático y experto en inteligencia artificial Marvin Minsky) y usado, con su nombre en clave, por los técnicos de Apple Computer para garantizar las ventas de la compañía. El nombre, eso sí, sólo fue utilizado de un modo interno aunque Sagan, preocupado por convertirse en un medio de promoción del producto, envió a Apple una carta de desestimiento que la empresa aceptó aunque sus ingenieros respondieron cambiando el nombre interno inicial por el de Butt-head Astronomer (astrónomo cabezota); ironía a la que Sagan respondió demandando a Apple por difamación, aunque, entre que al juez no le pareció que el término «cabezota» fuese sino un guiño simpático sin voluntad de ofensa y que a Carl tuvieron que someterlo a tres trasplantes de médula por una anemia refractaria, el astronauta cabezota se fue al más allá sin una rectificación de la manzana computerizada y, lo peor de todo, sin saber si existía vida extraterrestre ya que, si bien por una parte la ecuación de Drake sugería la formación de un gran número de civilizaciones extraterrestres, la paradoja de Fermi justificaría la falta de evidencia de las mismas por una eventual tendencia de las civilizaciones tecnológicas hacia la autodestrucción. Autodestruyendo, que es gerundio.

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