Fachada de la Librería de El Avisador Malagueño en 1851. Biblioteca Virtual de Andalucía
A la sombra de la historia

Comprar libros en la Málaga del XIX: Dónde estaban las primeras librerías

A mediados del siglo XIX la creación de varias sociedades culturales animó el mercado local de la venta de libros y prensa

víctor heredia

Domingo, 24 de julio 2022, 14:14

Muchas veces se ha repetido la frase que dice: «Málaga, ciudad bravía, que entre antiguas y modernas tiene más de cien tabernas y una sola ... librería». En realidad es un dicho que se ha aplicado a numerosos lugares de España. Una rápida búsqueda por la red nos hace ver que igualmente se ha utilizado para referirse a poblaciones como Lorca, Valdepeñas, Córdoba, Cuenca, Caravaca, Ponferrada, León o Madrid, donde el número de tabernas se eleva a trescientas, sin duda por su condición capitalina.

Publicidad

También es conocido el comentario de Cánovas del Castillo sobre la Málaga de la juventud de Serafín Estébanez Calderón, refiriendo que en la ciudad solo se cultivaban las letras de cambio. Con una población mayoritariamente analfabeta, la falta de interés por la lectura de gran parte de la burguesía local condicionaba el mercado del libro.

A finales del siglo XVIII impresores como Francisco Martínez de Aguilar, Félix de Casas y Luis de Carreras compatibilizaban los trabajos de impresión con la venta de libros, actividad documentada por el padre Llordén en su estudio sobre la imprenta en Málaga. El taller de Carreras, en la plaza de la Constitución con puerta trasera a la calle Siete Revueltas, fue centro de animadas tertulias e incluso escondite de José María Torrijos. La tienda de los Carreras –cuya historia ha sido trazada en este medio por José María García-Herrera y Fernando Alonso– era sucesora de la de los López Hidalgo, por lo que tuvo una continuidad de más de dos siglos, entre 1669 y 1888, cuando la casa fue derribada para facilitar la apertura de la calle Larios.

José Martínez de Aguilar, continuador de otra saga de impresores y libreros, tuvo en la calle Marqués la sede de su negocio y del periódico que fundó, 'El Avisador Malagueño', que se publicó entre 1843 y 1893. Un incendio obligó a reconstruir el edificio en 1851. La conocida como Casa de las Columnas, aún existente, albergaba la librería-papelería, la imprenta y la redacción del mencionado diario, además de la vivienda de Martínez de Aguilar, nombre que se dio durante mucho tiempo a la calle Marqués. A partir de 1872, aproximadamente, pasó a ser propiedad de Ambrosio Rubio, que mantuvo la actividad hasta finales de siglo.

Publicidad

En esos años centrales del siglo XIX la creación del Instituto y de varias sociedades culturales animó el mercado local de la venta de libros y prensa. En el Arco de Buenaventura –antecedente de la actual Proteo– estaba en 1849 la imprenta y librería de José Lluy, de corta trayectoria, y ese mismo año se fundó la de Moya.

Recibo de una suscripción de la Librería de Moya. Archivo IES Vicente Espinel

Benito Vilá añadía a las de Martínez de Aguilar y Moya otras dos librerías en 1861: La Ilustración Española, de José García Taboadela, y la de Agustín Herrero, que luego fue de Ramón Párraga, ambas en la calle Nueva. Estaban especializadas en la venta de libros baratos (no hay que olvidar que las tiradas aumentaron y redujeron costes gracias a las innovaciones tecnológicas), publicaciones por entregas, suscripciones de revistas nacionales y extranjeras, devocionarios y estampas religiosas. De la tienda de Taboadela, que se trasladó poco después a la calle Duque de la Victoria, comentaba que se dedicaba a la búsqueda de libros antiguos y de ediciones raras. Su trastienda era centro de reunión de escritores locales. En enero de 1877 sufrió un robo en el que los ladrones se llevaron la cantidad de 23.000 reales.

Publicidad

Poco a poco se fue consolidando la especialización de la figura del librero frente a la del impresor. A las librerías de Moya, Rubio y García Taboadela se sumó la de Rafael Mena, en la calle Mártires, que vendía obras antiguas y modernas, partituras y métodos musicales. En los años finales del siglo XIX abrieron nuevas librerías: la de José Duarte, en la calle Granada, la de Cándido Fernández en Molina Lario y La Barcelonesa, de Juan Tardá Montserrat, especializada en artículos religiosos de todo tipo. Los libreros solían ofrecer el servicio de reparto a domicilio.

Con el siglo XX aparecieron nuevos negocios de venta de libros, especialmente dos que gozarían de gran prestigio: la librería de Enrique Rivas Beltrán, en la calle Marqués de Larios y la Librería Ibérica del escritor Salvador González Anaya, cuyo padre había sido apoderado de Francisco de Moya.

Publicidad

En 1920 había doce librerías en la ciudad, incluyendo varias de ocasión, y más de medio centenar de papelerías. En las décadas siguientes cerraron unas y surgieron otras. Todas ellas fueron y han sido hitos en la evolución hacia una ciudad más culta y más abierta.

La librería de Moya

El 16 de julio de 1849 se fundó la Librería La Puntualidad de Francisco de Moya. Estaba en la calle Puerta del Mar, en un edificio del Pasaje de Larios. Posteriormente se denominó Librería Universal. Fue la primera en disponer de escaparates para exponer los libros y comercializaba un amplio surtido de obras científicas y literarias, además de fotografías, objetos de escritorio, mapas y libros de texto. El local de la librería ocupaba tres plantas, lo que da idea del volumen de mercancía que manejaba. Contó durante un tiempo con un gabinete de lectura con préstamo a domicilio y tenía libros en varios idiomas, lo que le permitía atender a la clientela extranjera. La publicidad afirmaba: «La mayor recomendación de este establecimiento, digno de ser visitado, se funda en que su director procura siempre estar al corriente de las novedades y adelantos en beneficio de sus favorecedores». La librería de Moya, que ha sido estudiada por Manuel Morales, fue la más famosa de la ciudad durante el siglo XIX. Desapareció en 1883.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Suscríbete durante los 3 primeros meses por 1 €

Publicidad