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Sus víctimas tenían entre 9 y 11 años. Eran alumnas del colegio de Ronda en el que el procesado impartía clases. Durante aproximadamente unos seis meses, cuatro niñas sufrieron tocamientos por parte del docente, hasta que el caso se destapó y llegó a los tribunales.
El Tribunal Supremo ha desestimado recientemente el recurso formulado por su letrado para que se revise su condena en aplicación a la conocida como la ley del 'solo sí es sí'. En consecuencia, se mantiene la pena para el docente, que tendrá que cumplir la pena de 16 años de cárcel.
Los hechos se remontan al curso 2011/2012, cuando se aprovechó de la autoridad que le otorgaba su condición de maestro en un colegio de educación infantil y primaria de Ronda para, guiado por un ánimo de satisfacer sus deseos sexuales, abusar de manera continuada de cuatro alumnas.
La más pequeña tenía nueve años y cursaba cuarto de primaria. Entre septiembre y febrero, según se detalla en la resolución, a la que SUR ha tenido acceso, en varias ocasiones la miró de manera lasciva al tiempo que se pasaba la lengua por los labios y guiñaba un ojo a la niña.
En este tiempo también abusó varias veces de la niña. Uno de los episodios ocurrió durante una clase de refuerzo, cuando había otro profesor en el aula, quien no se percató de los hechos. El acusado se sentó junto a la menor al final de la clase y metió la mano debajo de la mesa para tocarla en sus partes.
No fue un hecho aislado. En un momento dado, el docente llegó a decir a la menor que no podía hablar de ello con el director. Su modus operandi era prácticamente idéntico con todas las víctimas, a las que abordaba en clase para satisfacer sus deseos sin que el resto del aula se diera cuenta.
Los sentimientos de vergüenza y de miedo hicieron que las niñas guardaran silencio. En el caso de una de ellas, que entonces tenía once años, dejó de asistir a clases de acompañamiento para evitar los tocamientos. Otra de las víctimas, de diez, también sufrió los abusos continuados hasta que un día, harta, le propinó una patada «en sus partes».
Una vez que se destapó el caso, la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía incoó un expediente disciplinario al acusado por el comportamiento con el alumnado. Pese a ser el primer expediente que se le abría, ya había sido sancionado administrativamente por hechos ocurridos en otros dos centros de la Serranía de Ronda.
Así, de acuerdo con la resolución, se le declaró responsable de una falta grave por tocar el trasero a tres alumnas de primaria y bajar los pantalones a dos alumnos en el curso 2004/2005. Al año siguiente le llegó la segunda falta grave por dar besos consentidos a una niña y un cachete en trasero a otra.
El hombre, tras el último pronunciamiento del Tribunal Supremo tendrá que cumplir la pena de 16 años de prisión como autor de cuatro delitos de abusos sexuales a menores, además de estar inhabilitado de manera absoluta para el ejercicio de su profesión por un total de 40 años. También tendrá que hacer frente al pago de las costas procesales.
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