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Policías durante la investigación del caso en Torremolinos. En la imagen pequeña, Sibora Gagani, desaparecida desde 2014. Salvador Salas
Marco declara que a Sibora la mató la mafia albanesa y admite que él la emparedó

Marco declara que a Sibora la mató la mafia albanesa y admite que él la emparedó

El presunto asesino, al que también se investiga por acabar con la vida de otra expareja, afirma que la joven italiana murió en 2013 tras ser apuñalada por no devolver un préstamo de 25.000 euros

Juan Cano

Málaga

Miércoles, 31 de enero 2024, 00:05

Marco R. G. está preso en Huelva por las muertes de dos mujeres a las que presuntamente asesinó después de que rompieran la relación con él. Ayer, a petición de su abogada, Noemí Ouviña, el sospechoso declaró por videoconferencia desde la cárcel onubense ante la titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Torremolinos, que investiga los dos crímenes.

El italiano, que tiene 45 años y varios antecedentes por violencia de género a sus espaldas, testificó durante más de dos horas en las que desgranó su versión sobre ambas muertes. Pero sólo reconoció su participación en una de ellas, la de su última pareja, Paula, la joven de 28 años que falleció apuñalada el pasado mes de mayo en la Carihuela.

Sin embargo, Marco R. G. negó haber matado a Sibora Gagani, otra chica con la que mantuvo una relación sentimental y que llevaba desaparecida desde 2014 hasta que él mismo, tras ser detenido por matar a Paula, confesó que su cadáver estaba tras una pared de un ático del barrio del Calvario en el que ambos convivieron.

El sospechoso, asistido por su abogada y en presencia de la fiscal y de las acusaciones particulares en ambos crímenes, representadas por los abogados Guillermo Jiménez (Paula) y Juan Manuel Medina (Sibora), ofreció por primera vez su versión sobre la muerte de Sibora. Marco R. G. confesó haber emparedado a la joven italo-albanesa, pero dijo que lo hizo por «miedo» a los verdaderos autores de su muerte: la mafia albanesa.

El italiano declaró a la jueza que Sibora había pedido un préstamo de 25.000 euros a unos compatriotas para montar un negocio, pero que el dinero se lo robaron unos colombianos a los que conoció durante una noche de juerga, y ya no pudo hacer frente a la deuda.

Marco R. G. mantuvo ante la magistrada que los prestamistas empezaron a presionar a Sibora para que devolviera el dinero hasta el punto de que la joven planeaba -siempre según el italiano- abandonar Torremolinos para escapar de ellos y huir de la deuda.

El teléfono de Sibora dejó de emitir señal el 7 de julio de 2014. La última persona con la que conversó por WhatsApp fue precisamente con Marco, que siempre estuvo en el punto de mira de los investigadores como el principal sospechoso. Pero entonces no se encontró prueba alguna contra él.

El investigado relató ayer en el juzgado que él ayudó a Sibora a dejar su apartamento y la acogió en el ático del Calvario en el que convivieron -pese a que ya no mantenían una relación- por ayudarla y que allí se presentaron cuatro individuos albaneses armados con una pistola para exigirle a la joven el pago de los 25.000 euros.

El investigado declaró que sólo sabe el nombre de uno de los autores del crimen de Sibora, pero se negó a revelarlo ante la jueza por «miedo»

Según su testimonio, los albaneses mataron a Sibora delante de él utilizando una «navaja» y que a él le ordenaron ocultar el cuerpo, de ahí que ocultara el cadáver tras una pared del piso. Dijo que sólo sabe el nombre de uno de los autores del crimen, pero se negó a revelarlo a la jueza porque aún hoy tiene miedo de ellos.

Marco R. G. insistió en que está arrepentido y que siente mucha pena por lo que pasó porque acumulaban muchas vivencias juntos, por lo que necesitaba quitarse «ese peso de encima».

Respecto al crimen de Paula, el italiano manifestó que el 17 de mayo de 2023, cuando ocurrieron los hechos, ambos estaban «muy drogados», discutieron y tuvieron un ataque de furia en el que todo se descontroló. Según su versión, ella lo amenazó con el cuchillo, él le plantó cara y la situación se le fue de las manos. Reconoció haberla matado, pero alegó que fue en defensa propia.

El 1 de enero de 2024, Marco envió una carta manuscrita desde prisión a la jueza que investiga el caso donde, en 18 páginas, aporta una versión más extendida sobre lo sucedido, aunque abunda más en los detalles sobre la muerte de Paula que sobre la de Sibora.

En la misiva, el italiano escribe que en estos meses en prisión ha tenido un acercamiento «muy fuerte con Dios» y que ha emprendido un «camino espiritual» en el que está aprendiendo de sus errores.

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