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Cuando decidió crear la cuenta de 'Judge The Zipper' en Twitter, en abril de 2016, jamás pensó que un espacio dedicado a destripar los entresijos ... del Derecho pudiera despertar tal interés como para, a día de hoy, acumular una legión de más de 90.000 seguidores. Y sigue sumando. Tampoco imaginó que, siete años después, este perfil le llevaría a publicar su primer libro y, en consecuencia, a salir del anonimato en el que se sentía tan cómodo. Aunque, como expone, «hay una buena causa» para ello.
Tras ese pseudónimo con el que se bautizó a sí mismo en redes, donde se apoya en la imagen de Thomas Neill Cream –uno de los sospechosos de ser Jack El Destripador–, quien desgranaba las cuestiones más controvertidas de la Justicia española a golpe de tuits no era otro que Fernando Portillo. Él es un magistrado malagueño que creció cerca de lo que entonces se conocía como la estación de Renfe y que, pese a llevar más de una década destinado en la ciudad autónoma de Melilla –donde ocupa el puesto de juez decano–, nunca ha dejado de sentirse 'boquerón'.
Título: Destripando el Derecho: sobre derecho y jueces para quienes no saben de derecho ni de jueces
Editorial: La Esfera de los Libros
Páginas: La Esfera de los Libros
Precio: 21,90 euros.
Fin benéfico: Los beneficios de la publicación irán destinados a la Fundación Española para el Fomento de la Investigación de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (Fundela)
Presentación en Málaga: Sábado 10 de junio en la Librería Prometo (hora pendiente de confirmar).
El misterio de 'Judge The Zipper' ha quedado resuelto. Algo que Portillo sospecha que no habría ocurrido de no haber sido por la publicación de su libro, 'Destripando el derecho: sobre derecho y jueces para quienes no saben de derecho ni de jueces' (con la editorial La esfera de los libros), que vio la luz en enero. Más que por la obra en sí, por el interés particular que tiene en que la misma se venda. Y no por una cuestión de egos, si no porque los beneficios se destinarán a la Fundación Española para el Fomento de la Investigación de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (Fundela).
Como cuenta, tiene especial sensibilidad con esta enfermedad porque, desgraciadamente, le ha tocado de cerca en su familia. «La pena es que no se investiga lo suficiente porque la media de supervivencia no suele ser mayor a los cuatro años; se habla de que hay unos 3.000 enfermos, pero no se cuentan todos los que fallecen al poco tiempo de ser diagnosticados», comenta al respecto. «Yo mismo me he puesto la trampa al destinar los beneficios a esta causa», bromea Portillo en su conversación con SUR.
Ayer presentó por primera vez en persona su publicación en la sede de Fundela, en Madrid, y este fin de semana continuará con la promoción de su obra en la Feria del Libro, también a cara descubierta. «En su día, lo que me llevó a tuitear desde el anonimato era, principalmente, la intención de preservar la apariencia de imparcialidad frente a un justiciable, y que no se sintiera condicionado por lo que yo hubiera podido decir en mi cuenta; ahora tendré que confiar en que quien se siente ante mí en un tribunal deberá confiar a su vez en que está ante el magistrado Fernando Portillo, independientemente de lo que haya publicado o no en Twitter, y que solo tendré en cuenta las pruebas a la hora de resolver su asunto», dice.
La única pretensión que tenía cuando creó a 'Judge The Zipper' era la de aportar su granito de arena para hacer la Justicia más legible para el resto de la ciudadanía, así como para reducir las distancias que parece que existen entre magistrados y el resto de los mortales. «Yo percibía que la incomprensión de muchas decisiones judiciales a veces llevaba a equívocos o a que existiera un prejuicio por el que, para mucha gente, las sentencias se dictan según el sistema de creencias del juez», comenta.
Así, lo que empezó por un interés divulgativo acabó cobrando tales dimensiones que, como apunta Portillo, no hicieron más que confirmarle la necesidad de que existan canales de comunicación que hagan el Derecho comprensible para quienes no se dedican a ello. Aunque esto, a su vez, le llevase a «lidiar con esa parte oscura de Twitter». Jamás se ha enfrentado a los ataques de los 'haters' que navegan por esta red social, dice, aunque sí ha tenido que «aprender a entrar a ella como si llevase un impermeable».
Para el magistrado malagueño, se dan varios factores que hacen que la Justicia sea a menudo incomprendida y que los jueces, con sus decisiones, se acaben convirtiendo en el blanco de la polémica con demasiada frecuencia. «Nosotros tenemos buena parte de la culpa porque usamos expresiones arcanas y un lenguaje desconocido para la mayoría de la gente, y solo hablamos en nuestras resoluciones, no fuera de ellas; eso, desde luego, no contribuye a hacer la Justicia accesible al ciudadano», valora.
Por otro lado, resalta, los medios de comunicación, en ocasiones, tampoco ayudan al informar de determinadas sentencias o cuestiones «al carecer de un conocimiento mínimo», a lo que se suma que, al final, «somos acomodaticios», indica Portillo (que también se incluye en ese saco). «Nos quedamos en la superficie, porque es más fácil eso que entender las complicaciones de las garantías, las leyes, los plazos... Queremos que nos den las cosas dadas y fáciles, que las podamos tragar como una cerveza fría en una plaza soleada», concluye.
A su juicio, hay una cuarta pata que da lugar a este diagnóstico, y es la exclusión de la formación en aspectos básicos del Derecho dentro de los planes educativos. Portillo no solo ha luchado contra esta situación desde las redes, también ha organizado numerosas excursiones de centros escolares a los tribunales de Melilla, permitiendo incluso la presencia de los estudiantes en los juicios que se celebran con audiencia pública –es decir, abiertos al público –, para que tengan un contacto directo con el día a día de los juzgados.
«Es importante que la gente vea que los jueces no somos justicieros», reflexiona el magistrado. «No podemos resolver en función de lo que creemos que ha pasado, si no de lo que dictan las pruebas y la ley; si no estaríamos a un paso de la arbitrariedad y el voluntarismo», sostiene.
Quienes conocen a Portillo, una vez desvelada la identidad de 'Juzge The Zipper', ahora se preguntan cómo no cayeron antes en que era él quien estaba detrás de esos hilos en los que, sin rehuir controversias, diseccionaba los porqués de una u otra sentencia o decisión judicial que había generado polémica. A veces con humor y otras tantas con ironía, pero siempre de manera clarificadora, con educación y con el Código Penal en la mano. Tal y como acostumbra a hacer en persona.
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