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Sabían que por la zona de Cruz de Humilladero se habían repetido varios casos en los que les habían quitado a ancianos el dinero de la pensión. Los hurtos se repetían los días de cobro en el entorno de sucursales bancarias, por lo que los agentes que patrullaban por el barrio se fijaron inmediatamente en dos mujeres que se encontraban una actitud extraña junto a un cajero. Su instinto policial no falló y su intervención permitió la detención de las sospechosas de las sustracciones.
Los hechos tuvieron lugar el lunes 30 de mayo. Sobre las 10.30 horas, una dotación del Grupo de Investigación y Protección (GIP) de la Policía Local de Málaga, cuyos agentes trabajan vestidos de paisanos, observaron a las dos mujeres esperando en la cola de acceso a una entidad bancaria situada en la avenida Ortega y Gasset.
Se fijaron especialmente en la que iba a realizar una operación en el cajero exterior de la sucursal, ya que tenía la cara completamente tapada con un sombrero, unas gafas de sol y una mascarilla que le ocultaba el rostro. También sospecharon de su actitud vigilante sobre su entorno, por lo que decidieron realizar un discreto seguimiento de ambas mujeres.
Los policías locales vieron como la sospechosa que llevaba la cara oculta sacó una libreta bancaria y realizó una operación en la que sacó dinero en efectivo del cajero. Tras ello, abandonó rápidamente la zona junto a su compañera, que llevaba una gorra de color azul.
Mientras caminaban en dirección a la plaza Cruz de Humilladero, vieron como se despojaron del sombrero y la gorra, que tiraron a un contenedor que había en el trayecto. Mientras uno de los agentes se detuvo en el camino para recuperar las prendas, el otro continuó con el seguimiento de las sospechosas.
Según han indicado las fuentes consultadas, las dos mujeres entraron en un bar, del que salieron a los pocos minutos después de haberse cambiado las camisetas que llevaban puestas. Todas las sospechas de los policías locales se dispararon cuando recuperaron las prendas que las mujeres habían tirado al contenedor.
Varios extractos en solo unos minutos
Dentro del gorro que habían arrojado, los policías locales hallaron una cartilla bancaria que estaba a nombre de un anciano. Al analizar los movimientos más recientes, comprobaron que se había hecho una retirada de 600 euros esa misma mañana -10.26 horas-, mientras que a las 10.39 se realizó otra de 500 euros y, solo un minuto después, otra de cien.
Las dos últimas extracciones de efectivo coincidían con la hora en la que los policías locales habían visto a las dos sospechosas en el cajero. Con el objetivo de esclarecer lo ocurrido, los agentes contactaron con el anciano, quien les explicó que esa misma mañana, después de retirar dinero de la entidad bancaria, le habían sustraído la cartilla. Al darse cuenta, el hombre contó que fue a la sucursal, donde le informaron de que se habían hecho dos extracciones posteriores por un valor total de 600 euros.
Ante toda esta situación, se procedió a interceptar a las dos mujeres, aunque una tercera, con la que se cruzó una de ellas unos momentos antes y se intercambiaron algo, logró marcharse de la zona. Ambas son de nacionalidad búlgara y tienen 24 años una de ellas, mientras que la edad de la otra es de 45 años.
Finalmente, en el operativo en el que participaron agentes de la Policía Local y la Policía Nacional, se procedió a la detención de las sospechosas y a cachearlas, encontrando 75 euros en efectivo. Durante el arresto, en el que participaron más unidades de apoyo, los agentes recordaron que solo unos días atrás unos compañeros suyos habían intervenido en la zona debido a que dos mujeres, empleando la misma forma de actuar, sustrajeron 900 euros a otra víctima. Sin embargo, esa vez no pudieron ser interceptadas.
Por ello, los intervinientes solicitaron la presencia en la zona de sus compañeros. Una vez allí, los policías locales no tuvieron duda y reconocieron inmediatamente a las dos sospechosas como las supuestas autoras del hurto de 900 euros.
Una docena de hurtos
Según ha informado la Policía Nacional, las dos investigadas habrían cometido además una docena de hurtos en 2021, llegando a obtener un beneficio ilícito de 11.130 euros. Los agentes de la Comisaría del Distrito Oeste llevaban tiempo tras su pista, después de que una mujer septuagenaria denunciara que había sufrido varios reintegros de efectivo por parte de personas desconocidas unos días después de que acudiera a su banco a actualizar la cartilla y retirar dinero.
A los días siguientes, esta misma denuncia se repitió por parte de más ciudadanos que obedecían al mismo perfil, el de personas de avanzada edad que acudían a su sucursal en los días del cobro de la pensión. De hecho, los efectivos llegaron a contabilizar hasta cuatro casos nuevos de hurto en una misma semana.
De las pesquisas realizadas se obtuvieron los datos de las dos presuntas autoras de los hechos, quienes supuestamente se repartían las tareas para visualizar el número de seguridad de la tarjeta bancaria de sus víctimas y, posteriormente, seguirlas para sustraerles la cartera y realizar reintegros fraudulentos.
Las diligencias del caso, según precisó la policía, fueron puestas a disposición del Juzgado de Instrucción número 7 de Málaga.
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