Verdades y mentiras sobre la muerte de la jequesa de Marbella

El único informe preliminar de la autopsia que existe a día de hoy indica que la causa del óbito es «indeterminada» y que está pendiente de estudios complementarios

Viernes, 3 de junio 2022, 00:50

La investigación sobre la muerte de Kasia Gallanio, exmujer de Abdelaziz bin Khalifa Al-Thani, tío del emir de Qatar, sigue dando titulares en prensa ... y televisiones. Pero la realidad es que, como insisten las distintas fuentes consultadas por este periódico, la causa del óbito está aún por determinar.

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A tenor de la información que maneja SUR, estas son las únicas certezas a las que se ha llegado, por ahora, en la investigación.

El cadáver de Kasia Gallanio (45 años) fue hallado a mediodía de este domingo después de que una de sus hijas telefoneara al sistema de emergencias 112-Andalucía para alertar de que llevaba cuatro días intentando contactar, sin éxito, con su madre.

El 112 movilizó a la Policía Nacional. Una patrulla acudió al domicilio de la mujer, en el lujo complejo de apartamentos Playa del Duque, en Puerto Banús. El portero los acompañó hasta la vivienda de Kasia. Después de llamar repetidamente a la puerta, y viendo que nadie abría, decidieron avisar a los bomberos de Marbella. Ellos franquearon la entrada.

El cuerpo sin vida de la mujer fue localizado en el dormitorio sin aparentes signos externos de violencia. Aun así, teniendo en cuenta su edad, se activó la comisión judicial y se procedió al levantamiento del cadáver. Los restos de Kasia fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga para la práctica de la autopsia.

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Como marca el protocolo instaurado por los forenses malagueños al inicio de la pandemia, este lunes se le hizo la prueba de la Covid-19 para comprobar si, a su muerte, Kasia estaba infectada por el coronavirus, puesto que los órganos internos siguen siendo altamente contagiosos incluso después del óbito. 

El resultado fue negativo. En consecuencia, la autopsia se pudo realizar este martes 31 de mayo en las instalaciones del IML. Dado que no existían indicios de criminalidad, el examen forense lo realizó un solo galeno y no dos, como ocurre en los casos sospechosos de homicidio o de especial complejidad.

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Aunque la prensa francesa ha especulado con la posibilidad de una sobredosis, e incluso con un resultado provisional de la autopsia que hablaría de la ingesta de alcohol y pastillas, la realidad es que el único informe preliminar que existe indica como «indeterminada» la causa de la muerte. Y refleja que la misma está pendiente de los llamados «estudios complementarios».

Bajo ese apelativo se esconden dos pruebas con especial interés para la investigación. Las muestras extraídas en el examen forense ya han sido remitidas al Instituto de Toxicología de Sevilla, donde se realizarán análisis toxicológicos, químicos e histopatológicos, que es un estudio al microscopio de esas muestras recogidas.

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Esas pruebas revelarán si, como se ha especulado, Kasia consumió alcohol mezclado con alguna otra sustancia, extremo que no ha podido ser comprobado en el examen forense del martes porque, además, la data de la muerte es de al menos cuatro días.

Con las temperaturas propias de finales de mayo en una zona de costa como Marbella, los fenómenos cadavéricos y el inicio de la descomposición impiden extraer más conclusiones del examen forense. Dicho de otro modo, en un cadáver reciente, se pueden hallar el alcohol o incluso restos de las pastillas en el estómago.

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Forenses entrevistados por este periódico explicaron que, además, el inicio de la putrefacción en un cadáver puede provocar la descomposición de la glucosa que posee el organismo y producir una pequeña cantidad de alcohol endógeno. Y ese alcohol sólo se puede diferenciar del llamado 'alcohol exógeno' (el que bebes) en los análisis toxicológicos, que son los que se tienen que realizar ahora en Sevilla. Los resultados suelen tardar, salvo casos urgentes, un par de meses, como mínimo.

Efectivamente, la hipótesis del alcohol está sobre la mesa porque, en la inspección ocular, la policía lo encontró en la vivienda de la fallecida. Lo que no se puede saber es si lo había consumido ella u otra persona. Ni siquiera si lo había ingerido el día de autos.

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Los forenses también están indagando en el historial clínico de Kasia con el objetivo de aclarar si estaba en tratamiento con algún tipo de fármaco, ya que desde su entorno se insiste en el pesar en el que vivía por estar separada de sus hijas, por las que seguía pleiteando con su exmarido.

Las fuentes consultadas explicaron que el ámbito tan privado en el que se produjo la muerte -en un domicilio, sin cámaras de seguridad e, inicialmente, sin testigos- dificultarán enormemente encontrar respuesta a la misteriosa muerte de Kasia, más allá de lo que revelen esos análisis complementarios.

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De hecho, incluso en el supuesto de que haya fallecido por una reacción adversa a un fármaco o algún estupefaciente mezclado con alcohol, será imposible saber si dicha ingesta fue accidental -al haberse pasado, por ejemplo, con la dosis- o voluntaria. Porque tampoco se ha encontrado una carta de despedida, un testigo o un mensaje en redes sociales que apunte en tal sentido. De ahí que, a día de hoy, la causa de su muerte, se cuente lo que se cuente, sigue siendo «indeterminada».

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