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Las carreteras sin tráfico y los transportes sin apenas pasajeros tienen los días contados. La movilidad va a jugar un papel fundamental en esta desescalada. Rediseñar el espacio urbano es el gran desafío que tienen por delante las grandes ciudades para evitar las aglomeraciones y conseguir el distanciamiento social.
Un reto que pasa, primero, por reconvertir las infraestructuras, dotando de más espacio al peatón y dando prioridad a espacios alternativos y, por otro, aumentando las frecuencias de los transportes públicos, sobre todo, en grandes ciudades.
Algunos ven en las restricciones de esta desescalada una oportunidad para fomentar el uso de la bicicleta, pues favorece la movilidad y, a la vez, el distanciamiento social. También sobrevuelan otras ideas, como flexibilizar los horarios de entrada y salida al trabajo, que diluya la hora punta y por tanto reduzca el número de personas que se concentran en un mismo momento en los mismos puntos de la ciudad. «De esta forma, se garantizaría un espacio público seguro y suficiente para evitar un repunte de contagios y frenar los atascos y la contaminación derivados del incremento en el uso del automóvil cuando se recupere la actividad», apuntan fuentes de Greenpeace.
Esta ONG se suma así a técnicos, expertos, colectivos sociales y a ciudadanos que solicitan cambios en el espacio urbano de España, siguiendo la estela de otras ciudades en todo el mundo que apuestan por soluciones de 'urbanismo táctico'. ¿Objetivo? Garantizar la seguridad de los viandantes, limitar los carriles de tráfico y priorizar el paso de los autobuses con más frecuencia.
Un concepto que ya están empezando a aplicar ciudades como Barcelona y Valencia. En el caso de la Ciudad Condal, el equipo de gobierno ultima un plan para conseguir ganar 21 kilómetros en carriles bici y evitar así volver a generar el nivel de contaminación que había antes del confinamiento. Además, contemplan habilitar 12 kilómetros para los peatones con el cierre del tráfico en los laterales de varias calles y la ampliación de las aceras, y prevén realizar mejoras en la red del carril bus, con la creación de nuevos tramos. En el caso de Valencia trabajan en algo similar. «Queremos dotar de espacios seguros para las actividades al aire libre que se vayan autorizando desde el Gobierno, como hacer deporte», apuntan desde el Ayuntamiento. «Se acotarán espacios cerrados al tráfico creando plazas o supermanzanas en diferentes zonas de la ciudad».
Así pues, uno de los grandes retos es dotar a los peatones de más espacio para sus desplazamientos, pero, además, lograr que con la vuelta a esta nueva normalidad no se dispare la contaminación, que ha descendido a niveles históricos durante esta cuarentena y que de hacerlo contribuiría al brote de nuevos casos.
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