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j. l. fernández
Martes, 31 de julio 2018, 13:03
«Jamie Blake, North Shields, N28». Un grupo de turistas británicos que pasan sus vacaciones en Benidorm pagaron cien euros a Tomek, un indigente de 34 años y nacionalidad polaca que malvive en la calle, para que se tatuara en la frente el nombre de uno de ellos que celebraba una despedida de soltero en la localidad alicantina. Desde hace dos semanas, no se sabe nada del paradero de la víctima de este macabro gesto.
El propio local encargado de realizar el tatuajes llegó a difundir a través de sus redes sociales una imagen del indigente mientras le grababan la inscripción «Jamie Blake, North Shields, N28», aunque según ha desvelado el periódico británico «The Sun», el tatuaje no se llegó a terminar por el dolor que le producía al hombre.
Más allá de la humillación padecida, el indigente polaco, que había llegado a Benidorm a pie tras recorrer una distancia de más de 2.700 kilómetros, ha denunciado que tras ese incidente sufrió un robo cuando dormía en la playa. Le quitaron los diecisiete euros que portaba encima.
La presidenta de la Asociación de Comerciantes Británicas de Benidorm, Karen Cowles, ha denunciado los hechos y ha explicado que tanto los residentes ingleses como la gran mayoría de turistas que en pleno verano pueblan la localidad alicantina se encuentran «horrorizados» por el comportamiento de sus compatriotas.
Según ha explicado a ABC, le trasladó su indignación al local que se prestó a realizar el tatuaje a Tomek, con quien tuvo oportunidad de hablar para conocer su estado de salud. «No está dentro de la asociación, por supuesto, es un comportamiento que no compartimos», ha subrayado Cowles.
La portavoz del gremio británico se ha volcado en este caso y con otros colegas intenta localizar a la víctima, aún sin éxito: «Estamos buscando a Tomek para para hablar con él, hay mucho apoyo de los periodicos y las redes sociales, pero hace dos semanas que nadie lo ha visto, hemos estado donde él duerme y no le encontramos, tampoco está frecuentando los sitios donde normalemnte va». A pesar de todo, ella espera que siga en Benidorm para ayudarle.
Cowles, cuyo marido se dedica también al negocio de los tatuajes, ha optado por recaudar dinero para borrar la «huella» que quedó en la frente del indigente polaco e intentar ofrecerle una vida mejor, toda vez que, al margen de sus problemas de alcoholismo, sufre graves problemas de espalda. Con tan fin ha lanzado una campaña a través de Facebook.
El novio de la despedida, Jamie Blake, ha asegurado por su parte a la prensa británica que desconocía que esto hubiese ocurrido y que se enteró al día siguiente cuando vio las imágenes en internet.
Este suceso reabre el debate acerca del comportamiento de algunos turistas británicos durante sus estancias vacacionales en España. Al respecto, el Ayuntamiento de Benidorm lleva años realizando campañas para evitar este tipo de hechos.
Al respecto, el presidente de la patronal hotelera de Benidorm y la Costa Blanca Hosbec, Toni Mayor, ha calificado los hechos de «gamberrada» y ha explicado a ABC que este tipo de sucesos relacionados con despedidas de solteros «no son habituales» en los establecimientos legales de la ciudad.
Al respecto, ha explicado que los hoteles no aceptan reservas inferiores a los cuatro días -que suelen ser las habituales para celebraciones como la que se saldó con la humillación al indigente polaco- por lo que este tipo de turistas se suelen alojar en «apartamentos ilegales».
Mayor ha recalcado que Benidorm no ha sufrido problemas generalizados de incivismo por parte de turistas extranjeros como sucede con otros destinos españoles como Magalluf o Salou.
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