Desde que el volcán Cumbre Vieja entró en erupción el pasado 19 de septiembre, la mayor parte de la actividad ha tenido lugar en el suelo. La lava ha devastado cultivos, carreteras y viviendas en la parte suroeste de La Palma.
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Los efectos atmosféricos de la erupción habían sido menos dramáticos hasta que el Instituto de Vulcanología de Canarias (INVOLCAN) informó de un aumento en la actividad explosiva el 2 de octubre. En medio de la actividad elevada, el espectrorradiómetro de imágenes de resolución moderada (MODIS) del Terra (satélite multinacional de investigación científica de la NASA) capturó la imagen de una densa columna de ceniza que fluía hacia el sur el 4 de octubre de 2021.
Pese a todo, la erupción no ha sido lo suficientemente enérgica como para inyectar grandes cantidades de cenizas y gases en la estratosfera, «donde pueden tener efectos fuertes y duraderos sobre el tiempo y el clima», explica la NASA. Sin embargo, ha sido lo suficientemente fuerte como para producir una columna creciente de emisiones que ayudó a formar un patrón de nubes y que el satélite Aqua de la NASA adquirió la imagen el 1 de octubre de 2021.
La nube en forma de diana fue el producto de una columna ascendente de cenizas y gases sobrecalentados conocida como columna de erupción. La flotante columna de vapor de agua y otros gases se elevó rápidamente hasta chocar con una capa de aire más seca y cálida a aproximadamente 5,3 kilómetros de altitud, según INVOLCAN. El aire inusualmente cálido de arriba —una inversión de temperatura— funcionaba como una tapa, evitando que la columna volcánica se elevara más. En cambio, se aplanó y se extendió horizontalmente.
Dado que las erupciones volcánicas suelen tener reflujos y flujos naturales en su intensidad, los pulsos en el flujo ascendente de la columna volcánica crearon ondas de gravedad concéntricas a medida que golpean la inversión de temperatura y se extienden hacia afuera. «El proceso es similar a la forma en que una piedra que cae en un estanque crea ondas que se extienden hacia afuera», explica la NASA. A este fenómeno se denomina 'Cielo de caballa' porque las formaciones de las nubes son similares a las escamas de este pez. Su nombre científico es 'Stratocumulus undulatus'.
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