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Hace ya muchas décadas que los molinos harineros de Jorox dejaron de funcionar. Hay quien sitúa en ese momento el declive de población de ... esta tranquila aldea, situada a cuatro kilómetros por carretera de Alozaina, pueblo al cual pertenece. En su día hubo más de media docena de estos productivos molinos, que se movían gracias a la vitalidad del emergente río Jorox, que nace tan sólo unos metros más arriba.
Aunque hoy su curso está mucho más mermado que antaño, este afluente del río sigue siendo hoy el alma de este pequeño núcleo rural. De hecho, en cualquier jornada es buena parte de su banda sonora. Esto es posible a su propio cauce, pero también gracias las acequias que hoy sirven para regar las numerosas huertas que rodean a las pocas viviendas que hay un gran bancal situado entre abruptas formaciones calizas.
También suenan con cierta intensidad los numerosos pájaros que han hallado en esta apacible aldea un remanso de paz, a los pies de la sinuosa carretera que enlaza con el también cercano municipio de Yunquera –a poco más de cuatro kilómetros–. La fertilidad de sus huertas y su entorno montañoso y calizo convierten hoy a Jorox en el eslabón perfecto entre la agrícola comarca del Valle del Guadalhorce y el futuro parque nacional de la Sierra de las Nieves. Entre ambos, emerge como un pequeño oasis de sosiego en el medio rural.
Como evidencia su nombre, Jorox no es ni mucho menos una población joven. Aunque no hay monumentos importantes que lo atestigüen, hoy parecen innegables las raíces andalusíes de esta tranquila población pechera. De hecho, tanto las huertas abancaladas como el complejo de molinos y de acequias son reminiscencias claras de su período medieval. Además, se han encontrado algunos vestigios que evidencian asentamientos prehistóricos en la zona.
Pero si por algo resulta recomendable la visita a este pequeño núcleo es por su paisaje. Desde la antes citada carretera, que sirve de acceso directo a la pedanía, se puede observar el contraste entre las rocas calizas y los travertinos y las zonas de regadío.
El colofón es hoy el salto de agua conocida como Cascada de Jorox, declarada como Rincón Singular de Málaga, a la que se puede acceder por una senda que comienza en la entrada a su casco urbano. También es idónea para practicar el barranquismo con empresa de turismo activo homologadas.
Este salto de agua, que tiene unos quince metros de altura, cae sobre el conocido como Charco de la Caldera, aunque ésta no siempre se ofrece como una poza de aguas cristalinas. Se trata de una cascada que depende mucho de las lluvias caídas. Así, en esta época, tras las precipitaciones registradas en el interior en los últimos meses, ofrece una de sus mejores caras. En verano, sin embargo, puede estar casi seca.
Por su magnitud, al otro lado de la carretera, impresiona también el cañón que recuerda al visitante que se trata de una zona de influencia de la Sierra de las Nieves. Entre estas impresionantes paredes pétreas que parecen querer elevarse hasta el infinito, el verde de la vegetación cobra el protagonismo cromático.
En la zona, se encuentran numerosas grutas y simas, lo que lo convierte en uno de los enclaves preferidos por los espeleólogos. Los aficionados al senderismo también pueden disfrutar de la belleza de este paraje a través de la ruta que une la pedanía de Jorox con el pueblo de Casarabonela. Este sendero se realiza por un camino forestal situado a unos setecientos metros de la aldea, donde se indica el acceso al Pinar de Jorox. Así, se asciende por el Llano de la Chacha y el Puerto Martínez hasta alcanzar Casarabonela, en un duro recorrido de más de veinte kilómetros en el que se puede disfrutar de una impresionante vista del Valle del Jorox.
Así, se puede apreciar cómo desde la garganta inicial se va abriendo paulatinamente hasta adaptarse a características más propias de la comarca del Guadalhorce, como resulta ser el extenso olivar que rodea a la localidad de Alozaina.
Junto a la carretera hay también un tranquilo mirador desde el que tener una bonita perspectiva de la aldea. Entre los sitios más emblemáticos de Jorox, está la pequeña ermita construida en su interior, en honor al Cristo de la Veracruz, y el enclave de La Mesa, un enclave donde es tradición celebrar cada mes de mayo una romería (hay una cruz en el paraje).
En Jorox, hay algunos alojamientos rurales e incluso una venta, que ofrecen como principal atractivo el sosiego que se respira en este pequeño vergel de la Sierra de las Nieves.
Más escapadas
En el camino de Casabermeja hasta Antequera se accede a uno de los diseminados más singulares de la provincia de Málaga, Villanueva de Cauche. Este pequeño núcleo urbano, que hoy es parte del territorio antequerano, fue hasta hace tan sólo unas décadas el último feudo de España.
Todas sus inmuebles pertenecían al Marquesado de Cauche desde el siglo XVII y sus moradores pagaban simbólicamente a las marquesas propietarias sus productos, como frutas, verduras, huevos o gallinas. Aquella costumbre se desterró en el momento de que los vecinos se hicieron con sus respectivas escrituras de propiedad. Como reminiscencia de esa singular historia hoy se conserva tanto el palacio como la iglesia de aquella familia noble
Uno de los mejores enclaves rurales para desconectar en esta época del año es la aldea competeña de El Acebuchal, situada junto al parque natural de las sierras de Tejeda, Almijara y Alhama.
Cayó en el abandono en la década de los años 50, pero fue recuperada por el empeño de una familia a principios de este siglo. Hoy esta aldea situada entre Frigiliana y Cómpeta es todo un atractivo para los que buscan desconectar en el ámbito rural.
Desde allí comienzan numerosas rutas de senderismo que se adentran en la sierra de Almijara. Rodeado del verdor propio de esta zona montañosa de la Axarquía, este diseminado cuenta con alojamientos rurales y un bar que apuesta por la cocina tradicional de la zona.
Este núcleo de origen ferroviario de la provincia de Málaga aguarda junto al río Guadiaro. Se trata de la Estación de Benaoján, perteneciente al pueblo homónimo, aunque privilegiado por su ubicación ribereña.
Aunque como población es relativamente joven, en la zona hay restos de antiguos molinos que aprovechaban las aguas del Guadiaro o sus afluentes. Entre ellos estaba el Molino del Santo, que hoy es un acogedor hotel rural que cuenta con la banda sonora de las bravas aguas que pasan junto a él. También hay establecimientos de restauración donde se puede comer por un precio módico – Bar Stop– o empresas que elaboran chacinas y otros derivados porcinos que venden directamente al público –El Cerdito Andaluz–.
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