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Alberto Jauregui con uno de los pequeños lotes comprados en Brasil
Cafés de África y América con un tueste malagueño

Cafés de África y América con un tueste malagueño

La empresa Mountain Coffee, con sede en Churriana, lleva ya tres años satisfaciendo a los paladares más exigentes con microlotes que buscan en origen

Domingo, 20 de septiembre 2020, 01:10

Jamaica, Brasil, Colombia, Etiopía, Guatemala, Honduras, Costa Rica o Kenia. Ésos son los países africanos y americanos donde Alberto Jauregui y Carlos García llevan ya tres años comprando pequeños lotes para hacer grandes cafés para los clientes más exigentes. Esa parte del proceso, la de la selección minuciosa de la materia prima, es la base hoy de su empresa, Mountain Coffe, en Churriana.

Alberto y Carlos creyeron hace tres años que otro café era posible. Eran conscientes de que hay un público entendido y apasionado para los cafés que se miman desde su cultivo hasta su envasado. Por ello, se aventuraron a crear esta empresa microtostadora, la única que en Málaga tuesta cafés para su distribución a clientes finales o a establecimientos especializados.

«Si tenemos la oportunidad, vamos al lugar de origen para seleccionar los microlotes -entre dos y quince sacos aproximadamente-; si no, lo hacemos a través de un importador de confianza», explica Alberto, que, a pesar de su juventud, conoce bien el sector por su vinculación familiar con otra conocida empresa cafetera de la provincia.

Tostadora donde trabajan con el grano de café que compran en distintos países

Gracias a esa premisa, quien les compre café comprobarán en el envase datos que para ellos -y para muchos clientes- son fundamentales, como el país de origen, el nombre del agricultor que ha cultivado la plantación, la variedad de la planta o la altitud en la que se encuentran los terrenos, entre otros. Así, Lazló Bányai en el Valle de Lourdes (Costa Rica) o Jacobo Soto, en Huehetenango (Guatemala) saben ahora donde van a parar sus cultivos. Lo habitual es que éstos y otros cafecultores lo vendan a empresas y pierdan la trazabilidad, pero gracias a Mountain Coffee, al menos sus granos de café no serán anónimos.

Eso no quiere decir que sean sus proveedores fijos, ya que Alberto y Carlos van buscando las mejores cosechas para sus clientes. Tienen claro que su premisa es la materia prima de calidad. Sin ella, no podrían acometer con garantías otra fase importante para un buen café, el tueste. Cuentan para ello con una maquina tostadora para pequeñas cantidades, en las que van trabajando con los granos prácticamente a demanda. La elaboración es prácticamente artesanal, aunque se valga de la tecnología más avanzada para controlar la temperatura y las curvas de tueste. Y lo hacen con mimo, de cinco en cinco kilos por cada ocasión.

Otro factor que entra en juego es el conocimiento y la experiencia que han adquirido en estos tres años. No todos los granos se tratan igual. En función de su procedencia y características, se trabajan en esta máquina de una forma u otra. «Intentamos hacer siempre cafés redondos, que sean equilibrados», explica Alberto, que es, de los dos socios de Mountain Coffee, quien se encarga de esta fase del proceso. En este sentido, Carlos apunta también que cada cliente tiene un perfil distinto en cuanto a gustos: «Según los conozcamos, le ofrecemos uno u otro café».

Carlos García (izquierda) y Alberto Jauregui (derecha), propietarios de Mountain Coffee.

Complejidad

Cada uno de sus cafés se dispensan con sus respectivas notas de cata. Ahí es donde los consumidores neófitos pueden entender la complejidad de este producto. «Hay algunos tan especiales como el de Costa Rica, en la que se perciben toques de frutos rojos», explica Alberto. Entre sus últimas incorporaciones, está el que ya han probado con buen resultado con un microlote comprado recientemente de Guatemala, que presentan estos días a sus compradores más exigentes.

Los que vayan buscando un café de batalla, de consumo apresurado en un desayuno, no tendrán suerte en Mountain Coffee. Allí se centran más bien en todo lo contrario. En el placer de degustar esta compleja bebida en un momento sosegado en el que los sentidos del olfato y del gusto disfrutan de «un trabajo de equipo», como afirman estos dos jóvenes empresarios.

Los dos tienen claro que se trata de un sector muy especializado, con paladares muy exigentes. «Afortunadamente, con mucho trabajo, con mucha calle y con el boca a boca, contamos con muy buenos clientes, que ya son casi como de la familia», afirma Carlos García, quien se hace responsable sobre todo de la logística y del servicio técnico de los accesorios relacionados con el café que también venden tanto en su sede física en Churriana como en su tienda on line (specialtymountaincoffee.com).

El precio medio del kilo de café que tuestan estos dos malagueños está entre los 24 y los 60 euros, salvo algunas excepciones como lotes muy exclusivos que han llegado a alcanzar los 200 euros.

Café procedente de una pequeña partida adquirida en Etiopía

Los que compran en Mountain Coffee saben bien que Carlos y Alberto trabajan minuciosamente y tratan con mucho cariño un producto que no siempre es bien valorado como el auténtico café. Allí sólo se tuesta el café que se sabe que va a salir. Muchos de sus compradores lo piden en grano, porque cuentan con sus propios molinos en casa. «Para disfrutar de un buen café, lo mejor es que esté recién molido», comenta Carlos. Eso sí, ellos también se los muelen en el momento en el que se lo demanden.

La sede de Mountain Coffee está en la barriada malagueña de Churriana. Concretamente, en la calle Escritor Sancho Guerrero, en el polígono industrial El Álamo, es decir, muy cerca de la travesía de este distrito (Carretera de Coín). Allí atienden a sus clientes de lunes a jueves, de 9 a 13 horas. No sólo venden café o muchos accesorios sino que también comparten con ellos emociones en torno a esta bebida estimulante.

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