Una persona normal de Ohio o Kentucky hace más de ocho años miraba a Obama y Clinton (sobre todo, a Hillary) como señoritos. Y a ... Trump como una persona corriente. Por supuesto, no lo era. Trump podía ir contra la política de Washington, pero era un millonario hijo de millonario. O sea, un señorito de cuna meneada que fue a Wharton a estudiar. A la espera de que Kamala Harris elija a algún pobretón venido a más para su candidatura, el único que ha pasado necesidades en su infancia es J. D. Vance. Al menos ha escrito que su infancia estuvo marcada por la pobreza y el abuso (abuso el que nos infligió Glenn Close con su papel en la película basada en el libro de Vance). Ahora, Barack y Michelle Obama apoyan a Kamala. Como lo hizo Biden y Pelosi. Señoritos. Blancos o negros, da igual. Y George Clooney. Otro. Esos apoyos sirven para los suyos, no para los de enfrente. Hasta noviembre vamos a estar con esto. Ahora lo que importa es Simone Biles.
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