Cristina Sánchez
DIRECTORA EJECUTIVA PACTO MUNDIAL ONU ESPAÑA
Viernes, 28 de febrero 2025, 01:00
Esta tribuna debería titularse 'Por qué la diligencia debida es una oportunidad para las empresas', pero seamos realistas: este concepto no es todavía familiar para ... muchas compañías y, en lugar de resultar atractivo, puede generar incertidumbre o incluso temor. Es por ello que, antes de abordar cómo puede transformarse en una ventaja competitiva, me gustaría empezar por definir en qué consiste y por qué, tras la publicación de la Directiva sobre Diligencia Debida en Sostenibilidad Corporativa (CSDDD), se ha convertido en un tema central en la agenda empresarial.
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La diligencia debida en sostenibilidad es el proceso mediante el cual las empresas identifican, previenen, mitigan y rinden cuentas sobre los impactos adversos de sus operaciones en los derechos humanos y el medioambiente. En otras palabras, implica que las compañías deben evaluar los riesgos que generan sus actividades y tomar medidas concretas para garantizar que sus cadenas de valor sean responsables.
Este concepto, que hasta hace poco se consideraba más bien una buena práctica voluntaria, se ha convertido en un requisito normativo con la CSDDD. La directiva obliga a las grandes empresas de la UE a implementar políticas de diligencia debida, lo que inevitablemente tendrá un efecto cascada sobre las pymes que forman parte de sus cadenas de suministro. Y es que su alcance va más allá del interno, afectando a toda la cadena de valor, desde grandes corporaciones hasta proveedores y socios comerciales.
En este sentido, las grandes empresas deberán establecer procesos de diligencia debida que les permitan identificar, evaluar y mitigar los riesgos en derechos humanos y medioambiente dentro de sus operaciones y su cadena de valor. Asimismo, deberán implementar mecanismos de supervisión y control para garantizar el cumplimiento de estos procesos. Además, tendrán la obligación de rendir cuentas y reportar sobre sus avances en la gestión de estos riesgos.
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En resumidas cuentas, las empresas de la UE tendrán que ser más transparentes y sostenibles en lo que se refiere a sus cadenas de suministro. Pero ¿de qué punto parten para hacerlo?
Según nuestro informe 'Consulta empresarial ante la transposición de la Directiva sobre Diligencia Debida', solo el 29% de las empresas españolas dispone de una política de derechos humanos y apenas el 16% lleva a cabo un proceso específico de diligencia debida en derechos humanos. Estos datos muestran que la mayoría de las empresas de nuestro país aún no han incorporado políticas y procesos específicos en este ámbito. Por tanto, la nueva regulación supondrá un reto significativo para ellas.
Pero más allá de ser un desafío normativo, también se trata de una oportunidad real. En un mercado cada vez más exigente, donde la sostenibilidad no es solo un valor añadido, sino una condición para operar y crecer, aquellas empresas que actúen con visión y se adapten primero tendrán ventaja competitiva sobre el resto. Desde el Pacto Mundial de la ONU España, como iniciativa líder en sostenibilidad empresarial, hemos realizado un análisis DAFO de la directiva y algunos de los beneficios de la misma son: acceder a financiación sostenible, ampliar su alcance en mercados internacionales y reforzar su credibilidad ante inversores y consumidores que buscan empresas responsables.
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Así, nos encontramos en un momento muy interesante para las empresas, incluidas las pymes. La transposición de la directiva aún no se ha realizado y cuando se aplique, lo hará progresivamente, por lo que ahora es el momento de aprovechar la transformación del mercado para ganar posiciones frente a la competencia. En lugar de percibir la normativa como una carga, las empresas pueden utilizarla como una herramienta para consolidar su presencia y diferenciarse. La historia nos demuestra que las empresas que se adelantan a los cambios no solo sobreviven, sino que lideran.
En el caso de las pequeñas y medianas empresas, la pregunta no es si deben adaptarse, sino quién sabrá ver la oportunidad y aprovecharla antes. Y es que debemos tener en cuenta que, si las compañías más grandes están sometidas a esta legislación, para cumplirla también buscarán proveedores responsables, que les acompañen en este camino. Y, en este sentido, las pymes que apuesten por la sostenibilidad tienen mucho que ganar, como proveedores preferentes.
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Por último, me gustaría terminar esta tribuna recordando a los lectores un aspecto fundamental para entender la necesidad de esta regulación. Y es que la diligencia debida no es solo una obligación normativa, sino un principio esencial de los derechos humanos: el compromiso de no mirar hacia otro lado y de asumir la responsabilidad de nuestras acciones y el impacto que tienen en las personas y en el planeta. Solo de este modo las empresas podrán llamarse sostenibles.
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