Han llegado los cortes de suministro de agua por la noches a la Axarquía, y no por esperada esta situación tercermundista es menos vergonzante. La ... aberración no es tener restricciones en el principal suministro básico, que también, sino tener tan a la mano una tecnología que se utiliza en todo el planeta para evitarlo... Y no usarla. Si dijéramos que el problema está en Ciudad Real o en Cáceres, que están a muchos kilómetros de la costa, igual hasta lo podría entender. Pero tener cortes de agua viviendo al lado del mar, como ocurre en Vélez y en Torre del Mar, es no querer enterarse de qué va el mundo.

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Los cortes de agua en plena temporada alta de verano son para los núcleos de la Costa del Sol un desastre económico y de imagen, y se deberían afrontar con medidas drásticas. El volcán de La Palma nos enseñó la existencia de una tecnología, la de las desaladoras portátiles, que igual que allí salvaron a las plataneras, aquí deberían estar salvando a nuestra principal industria, que es el turismo. Y de paso mantener con vida los cultivos subtropicales. El Ayuntamiento de Vélez y la Junta, con el apoyo legal del Gobierno central, tendrían que haber contratado hace meses varias de estas mini desalinizadoras y repartirlas a lo largo del litoral axárquico. El agua resultante sería cara, sí, pero mejor pagar más luz que quedarse sin agua en plena temporada alta.

Tener esta tecnología a la mano y no poder usarla sólo prueba una vez más que el agua, la sequía y quienes la sufren no forman parte de la agenda de prioridades de ningún gobierno, que se limita a mirar al cielo y rezar, el que sea creyente, esperando que lleguen las lluvias. Que a estas alturas tengamos que fiar nuestro desarrollo económico y la estabilidad del territorio a fenómenos meteorológicos es un síntoma de nuestra ancestral mediocridad, cuando hay países como Israel que se han desarrollado en pleno desierto, gracias a una gestión con disciplina militar de los recursos hídricos; pero, sobre todo, gracias a la tecnología.

Por otra parte, aunque no soluciona el problemón a corto plazo, el de este verano, la Junta ya está tardando demasiado en adjudicar la gran desaladora prevista en la desembocadura del río Vélez a alguna de las tres ofertas de empresas y consorcios que han solicitado la concesión. Los trámites burocráticos se están dilatando más de la cuenta, y mientras no sólo se secan los aguacates, que son el oro verde de la Axarquía, sino que ya ni siquiera hay agua para el hielo de las copas en los bares al caer la medianoche...

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