A pesar de los problemas del pasado y de los retos a los que nos enfrentaremos en el futuro, la historia ya ha confirmado la necesidad y la importancia del proyecto europeo
Francisco fonseca
Miércoles, 27 de febrero 2019, 00:40
Cree usted que la Unión Europea debería gastar más en programas que beneficien a los jóvenes, como el programa de intercambio Erasmus+ o el programa DiscoverEU, que permite a los jóvenes viajar por la UE? ¿Cree usted que la UE debería tener más peso en materia de inmigración? ¿Quién cree que debería ser el próximo presidente de la Comisión Europea? ¿Está usted a favor de que se destinen más fondos a las regiones más pobres de la UE? Todas estas no son sólo preguntas retóricas. Se trata de opciones reales que los diputados electos del Parlamento Europeo tendrán que tomar una vez que tomen posesión de su cargo en julio de este año.
El 26 de mayo se pedirá a los ciudadanos españoles que elijan a los 59 diputados españoles al Parlamento Europeo. Serán cinco más que la legislatura actual, debido a la redistribución de los escaños tras la retirada del Reino Unido de la UE. Pero, por mucho que los ciudadanos sepamos muy bien lo que hacen nuestros diputados electos en los parlamentos nacionales, ¿sabemos cuál es el papel de los diputados al Parlamento Europeo y cómo sus decisiones pueden afectar a nuestras vidas?
El Parlamento Europeo es uno de los dos colegisladores de la Unión Europea. El otro es el Consejo (que reúne a los gobiernos de todos los países de la UE). Estas dos instituciones toman decisiones que afectan a nuestras vidas. Aproximadamente el 70% de todas las normas que se aplican en todos los países de la UE se han decidido a nivel europeo: desde las que protegen nuestros derechos como consumidores, o las que garantizan que los niveles de seguridad de los alimentos sean altos, hasta las normas que establecen unas condiciones equitativas para todas las empresas. El Parlamento Europeo también es responsable de nombrar y controlar a la Comisión, el brazo ejecutivo de la UE, y aprueba el presupuesto de la UE, decidiendo tras acuerdo con el Consejo en qué políticas se ha de gastar el dinero de los contribuyentes de la UE.
Los retos a los que hemos tenido que hacer frente los europeos durante los últimos cinco años, desde las últimas elecciones al Parlamento Europeo y el nombramiento de la Comisión Juncker, han sido muchos. Por nombrar solo algunos: la crisis de nuestra moneda común y los graves problemas económicos que algunos miembros, como España, tuvieron que soportar; el mayor movimiento de población desde la segunda guerra mundial con el éxodo de cientos de miles de personas de Siria y otros países; los ataques de terroristas yihadistas; el 'brexit', y muchos más. Durante todas estas crisis, Europa ha demostrado ser mucho más resistente de lo que muchos habían previsto. Nuestra moneda común es más fuerte ahora, el nivel de empleo en la UE alcanza niveles récord y nuestras economías siguen creciendo.
Sin embargo, nos enfrentamos a muchos nuevos retos. La Comisión propone ahora profundizar en nuestra Unión Económica y Monetaria, mejorar nuestra cooperación para gestionar la inmigración y promover el desarrollo económico de los países de origen de los inmigrantes, principalmente del África subsahariana, para que las personas puedan prosperar en sus propios países y no arriesguen sus vidas en el camino hacia Europa. También hemos propuesto el próximo marco financiero plurianual de la UE, que prevé el aumento de los fondos en muchas políticas que necesitamos financiar más, como la protección de nuestras fronteras, el mercado único digital, el apoyo a nuestra juventud y la investigación y el desarrollo. Los parlamentarios electos tendrán que expresar su opinión sobre todos estos temas
En este contexto, llegaremos a las elecciones de mayo. Lo que sí sabemos es que cuanto más nos acerquemos a la fecha de mayo, más nos enfrentaremos a campañas de desinformación y noticias falsas, principalmente procedentes de terceros países. Los ciudadanos deben tener cuidado con estos fenómenos. Pero esto no es suficiente. Nos gustaría que los ciudadanos participaran realmente en el debate público, y que las partes interesadas, como la prensa y los medios de comunicación, y los políticos, contribuyeran a este objetivo. Las elecciones europeas deben ser consideradas con la importancia que tienen: como las elecciones que más afectan a nuestro futuro en tanto ciudadanos europeos.
Muchas veces se plantean cuestiones sobre para qué sirve nuestro voto y su relación directa con las grandes decisiones políticas a nivel europeo. Hay que ser muy claros: con el sistema de spitzenkandidaten en el momento de dar nuestro voto por una lista, estamos sosteniendo al candidato a presidente de la Comisión que han nominado los diferentes partidos políticos europeos. Así pasó ya en el año 2014 cuando el partido popular europeo resultó ganador de las elecciones europeas, y el presidente de la Comisión fue Jean-Claude Juncker frente al candidato socialista, el entonces presidente del parlamento europeo, Martin Schulz.
A pesar de todos los problemas que hemos tenido en el pasado y de los retos a los que nos enfrentaremos en el futuro, la historia ya ha confirmado la necesidad y la importancia del proyecto europeo. Estamos viviendo el mayor período de paz de nuestra historia, y nuestro nivel de prosperidad es el más alto de todos los tiempos. Europa, por sus valores, es el polo de atracción más importante del mundo. Pero todos estos logros no deben darse por sentados. Las inminentes elecciones serán una muy buena oportunidad para que todos los interlocutores interesados, como los políticos nacionales y la prensa, pongan a Europa en el centro del debate, y también para que los ciudadanos demuestren si están a favor de una Europa abierta e inclusiva, con igualdad y protección para todos.
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