En esta churrería necesitan unos 80 litros de aceite de girasol por semana y su proveedor habitual ya no podía conseguirlos. Han cambiado el aceite de girasol por el de orujo, pero es más caro. También la harina ha subido y muchos panaderos y pasteleros aseguran que nos les quedará más remedio que aumentar el precio de sus productos. En las fábricas de conservas ya escasea el aceite de girasol y las materias primas les han subido un 30%. El Presidente de la Asociación de Conserveras de Cantabria asegura que en dos ó tres semanas no van a poder envasar. Hay escasez también en los supermercados, por eso se limita la venta del aceite de girasol. Los establecimientos piden calma y no hacer acopio de productos y aseguran que, igual que en la pandemia, cubrirán las necesidades de los ciudadanos.
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