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J. C. Ferriol Moya
Valencia
Viernes, 28 de febrero 2025, 01:32
Carlos Mazón vive sus horas políticas más bajas desde los dramáticos días de la dana. Lo sabe él, pese a su determinación por resistir, lo ... sabe el PP y empieza a palparse en los actos públicos a los que acude. Incluso en los privados, como quedó demostrado este jueves en la apertura del congreso 'El valor de la FP' con gritos de «Mazón dimisión» y «fuera» dirigidos contra él cuando se disponía a intervenir. El jefe del Consell se niega a dimitir, pese a que la presión para que lo haga comienza a resultar insoportable. Máxime tras reconocer que su llegada a la reunión del Centro de Coordinación de Emergencias (Cecopi) el pasado 29 de octubre, el día de la DANA, no se produjo hasta las 20:28 horas. Es decir, cuando ya se había lanzado la tardía alerta a la ciudadanía.
Mazón insiste en que no ha cambiado de versión sobre lo que hizo aquella fatídica jornada. «Dije que llegué pasadas las 19:00 horas y las 20:28 van después de esa hora», vino a justificarse. Pero la explicación cae por su propio peso. No concretó el momento de su entrada en la sede de Emergencias en la comparecencia ante Les Corts del 15 de noviembre, ni lo había hecho hasta este miércoles, justo cuando la jueza de Catarroja que instruye la causa por el desastre trataba de averiguar si fue el president el que acabó retrasando el envío de la alerta por SMS de las 20:11 horas. Mazón puede haber aclarado su situación procesal, pero ha arruinado la política.
La Generalitat valenciano había logrado salvar el primer 'match ball' de la presión sobre el jefe del Consell. El retraso en la llegada de las ayudas del Gobierno, el silencio del presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), la discutible información facilitada por la Agencia Meteorológica Española (Aemet)... Todos eran elementos que construían un relato que, como poco, contribuía a equiparar el reparto de responsabilidades, culminado con el señalamiento de la función de la delegada del Gobierno, la socialista Pilar Bernabé, en el Cecopi.
Pero el regreso al trance trágico del 29 de octubre ha derribado toda esa estrategia. El almuerzo más inoportuno, sumado a las cambiantes versiones sobre qué hizo desde que acabó esa comida y hasta que llegó al Cecopi, han dejado tocado el crédito político del presidente valenciano. «Está acabado políticamente», dio por seguro ayer el ministro para la Transformación Digital, Óscar López. El Gobierno se ha lanzado a utilizar las dificultades de Mazón como ariete contra el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, al que responsabilizan de que Mazón siga en el cargo entre explicaciones, apunta, falaces.
«Cuando una persona miente una vez, la responsabilidad es de esa persona. Cuando una persona miente continuamente, la responsabilidad es de quien le mantiene en el cargo», apuntó Félix Bolaños, ministro de Justicia, Presidencia y Relaciones con las Cortes. La dirección nacional del PP, por su parte y por boca de su vicesecretario de Economía, Juan Bravo, se reafirmó en el intento de dique de contención por el que el partido defiende que el presidente valenciano «ha dado la cara», que «no se fue corriendo» tras la dana y «ha pedido disculpas por sus errores».
Pero las contadas declaraciones públicas de apoyo al dirigente regional -el sábado habrá una nueva manifestación en Valencia que exigirá su dimisión- contrastan con la creciente incomodidad en el PP, donde los silencios calculados se combinan con las voces que, de puertas hacia dentro, admiten que la situación de Mazón es crítica e inciden en la necesidad de buscar soluciones. Pero no es sencillo dado todo lo sucedido cuatro meses después de que comunidad fuera escenario del peor desastre natural del siglo.
Las dudas que ha traslucido Feijóo esta misma semana sobre el futuro político de uno de sus barones autonómicos se entremezclan con la reafirmación en que no hay intención de forzar su salida. La alcaldesa de Valencia y también parlamentaria, María José Catalá, cuyo nombre aflora como posible alternativa política en el partido con cada especulación sobre la salida de Mazón, se acogió este jueves a lo previsible y dijo «no contemplar el «escenario» de relevarlo si éste abandonara el cargo.
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