Es cierto que Cupra no nace con el Formentor. Antes de que apareciese en el mercado en 2020 la firma española ya llevaba dos años vendiendo vehículos de manera independiente. Primero el Ateca y posteriormente el León. Pero también es cierto que, desde su aparición, el Formentor se ha convertido en el máximo exponente de la marca, el representante por antonomasia del tribal. Desde que se lanzó al mercado cuatro años atrás como el primer vehículo desarrollado íntegramente para Cupra, el formentor se ha hecho con la corona y no ha dejado de cosechar éxitos. De 2020 a 2022 el Formentor quintuplicó sus ventas. Sí, has leído bien, quintuplicó. De 2022 a 2023 creció un cuarenta por ciento más y, este 2024, aún está por ver, pero la cosa apunta bien. Era (y es) un vehículo que funciona a las mil maravillas a nivel comercial. Sin embargo, los responsables de la firma han decidido que necesitaba un pequeño (y no tan pequeño) lavado de cara para seguir manteniendo su vigencia durante los próximos cuatro años. Un vehículo diseñado, desarrollado y producido aquí, en España.
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Desde Cupra aseguran que son la «firma rebelde» del grupo Volkswagen, lo que les permite hacer diseños más atrevidos que el resto de marcas. Y se nota. El diseño de este Formentor adapta el nuevo lenguaje de diseño aplicado por Jorge Díez para los próximos modelos de la marca. En el exterior los mayores cambios los encontramos en el frontal, con un paragolpes y firma lumínica completamente rediseñados. Se vuelve más curvo y menos afilado, recordando poderosamente a la boca de un tiburón. Sus faros se suavizan, con un aspecto menos felino y más acuático, pero que consigue dotarle de un aspecto más vivo. En su interior estos faros acogen tres segmentos triangulares de LED que hacen la función de luz diurna e intermitentes al mismo tiempo. Estos faros comenzarán a parpadear cuando nos acerquemos al coche, generando la sensación de que el coche está vivo. Cambian también los antinieblas delanteros, que abandonan su característica forma triangular para volverse triangulares. El hocico, repleto de entradas para que el coche respire, obliga a desplazar la insignia de cupra, que se coloca sobre el paragolpes delantero, justo antes del capó en esta ocasión.
En la vista lateral los cambios son mínimos, pues se mantiene la misma plataforma: formas angulosas que inclinan al vehículo hacia delante, con una prominente cadera trasera. Los cambios más significativos aquí pasan por nuevos diseños de llantas, de dieciocho y diecinueve pulgadas, y nuevos colores en la paleta.
En la parte trasera el gran protagonista es el nuevo piloto trasero. No cambia sus formas respecto al Formentor de 2023, pero si su firma lumínica interior, que ahora es mucho más elaborada, con un diseño 3d que además acoge el símbolo de Cupra retroiluminado en su interior.
El Cupra Formentor es un auténtico superventas en España y se nota en su capacidad de captar miradas. Durante estos meses que lo he conducido es el coche que más miradas ha captado de todos los que recuerdo haber llevado a lo largo del año. La versión 2024 calca, a excepción del largo que crece 1mm, las medidas con el modelo anterior: 4.451mm de largo, 1.839 de ancho, 1.520 de alto y 2.679 de batalla.
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En el interior, los cambios son más ligeros, aunque no por ello menos importantes. La pantalla central crece una pulgada respecto al modelo anterior. Pero también cambia su software, mejorando la respuesta, fluidez y el propio sistema operativo. Es una pantalla que funciona a las mil maravillas, tanto por velocidad como por brillo y nitidez. Además, sus menús son intuitivos y fáciles de manejar. Como punto negativo, el Formentor sigue las modas actuales del mercado y opta por incluir la climatización en la pantalla, dejando unos mandos táctiles bajo la pantalla para manejar alguna de sus funciones principales, como la temperatura. Si bien su funcionamiento es correcto, mejor unos diales físicos de toda la vida.
Se mejora, también, la zona de carga inalámbrica, que aumenta su potencia para una carga a mayor velocidad y equipa refrigeración para evitar el sobrecalentamiento del dispositivo. El túnel de transmisión ahora se recubre en petrocuero, para mejorar la ergonomía y la sensación de calidad percibida. Por último, el equipo de sonido opcional ahora lo firma Sennheiser, con un sistema de doce altavoces que suena de maravilla.
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Por lo demás, el mismo Formentor que ya conocíamos y que tan bien funciona. Bien ejecutado, carente de grillos y con una alta sensación de calidad percibida. Una muy buena posición de conducción, más propia de un compacto que de un SUV por su cercanía al suelo. Contamos con muchísimo equipamiento, como climatizador tri-zona, control de crucero adaptativo con reconocimiento de señales, aviso de ángulo muerto, detección de peatones, acceso y cierre sin llave, luces y parabrisas automático, Apple Carplay y Android Auto de manera inalámbrica, volante y asientos calefactables, asiento del piloto con reglaje eléctrico y memoria para tres posiciones distintas. Un sinfín de extras y nada que echarle en falta.
La mayor novedad de este lavado de cara en el Cupra Formentor viene en su gama de motores, donde prácticamente todos presentan novedades. Nuestra unidad monta el bloque 1.5 E-TSI del grupo Volkswagen. Se trata de un motor colocado en posición delantera transversal y 1.498 centímetros cúbicos. Bloque y culata completamente en aluminio, inyección directa, turbocomprimido, tecnología de desconexión de cilindros y un enorme etcétera de arsenal tecnológico. Aunque sin duda, la mayor novedad es esa 'E' que ahora acompaña a 'TSI'. El bloque ahora cuenta con tecnología de microhibridación de 48V. Esta tecnología no es capaz de mover al conjunto por sí sola, pero si le ayuda a la hora de realizar altos esfuerzos o en las salidas, además de mejorar considerablemente el sistema de Start and Stop gracias a la conducción en modo vela con el motor completamente apagado. Y lo más importante: nos otorga la ansiada etiqueta ECO de la DGT.
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Sus prestaciones no son de infarto, pero para los 1.482 kilos del conjunto es más que suficiente para prácticamente toda clase de situaciones. Es capaz de generar 150 caballos de 5.000 a 6.000 rpm y 250 Nm desde tan solo 1.500 a 3.500 vueltas. Lo cual nos da una franja de uso muy aprovechable y lineal. Con todo, es capaz de acelerar de cero a cien en nueve segundos y alcanzar una punta de 205 kilómetros por hora. No quitan el hipo, pero el coche se mueve con soltura y agilidad.
Según ciclo WLTP el consumo combinado se detiene en los 5.9 litros a los cien kilómetros. Después de varios meses con él, creo que esa cifra es prácticamente imposible de conseguir. Lo más lógico es moverse entre los siete litros y los siete litros y medio de consumo mixto cada cien kilómetros. Cifras superiores a la homologada pero correctas para su potencia y peso. Aquí también he de añadir que he conducido el coche en pleno verano en Málaga, lo cual significa ir con el aire acondicionado encendido prácticamente todo el tiempo. Y esto incide de manera directa en los consumos. Con un depósito de cincuenta litros y estas cifras, podremos utilizar el coche durante largos trayectos sin necesidad de parar a repostar.
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El resto de motores de la gama también presentan novedades. Las más características son las del híbrido enchufable de mayor potencia, que pasa de los 245 a los 272 caballos. Su motor eléctrico es el mismo, pero abandona el bloque 1.4 por un 1.5 de mayor potencia. Además, la batería crece hasta los 19,7 Kw/h de capacidad. Casi el doble que la anterior, lo que le permite homologar más de cien kilómetros de autonomía en modo cien por cien eléctrico y optar a la etiqueta 0 de la DGT.
La versión VZ más prestacional sigue utilizando el famosísimo bloque 2.0 TSI, pero en esta ocasión estira sus prestaciones para pasar de 310 a 333 caballos.
Catalogar al Cupra más allá de que pertenece al segmento C es complicado. No es un SUV al uso, pero tampoco un coupé, una berlina o un compacto. Para esta clase de vehículos que no responde a una tipología concreta y que cada vez parecen proliferar más aparece el término 'crossover'. Al que, tal vez, pertenezca el Formentor. Y oye, si al Purosangue de Ferrari con su 1,59 metros de alto no podemos considerarlo un SUV, al Formentor con su 1,52 metros, tampoco. Además, encasillarlo en ese segmento podría considerarse injusto para el resto de SUV, pues tanto por comportamiento como por posición de conducción el vehículo de Cupra se asemeja mucho más a un compacto que a un SUV. Aquí se nota que comparte plataforma con el León. La posición de conducción es muy baja, con un habitáculo que abraza al piloto. la vista a los mandos del Formentor permite ver los dos hombros que pellican los laterales del capó, generando la sensación de estar ante un coche potente (aunque nuestra unidad se quede en 150 caballos) y de mucha presencia. La multitud de posiciones tanto para el asiento como para el volante, así como la colocación de los pedales permite una posición cómoda y estirada. Mucho más propia, de nuevo, de un vehículo compacto. En cuanto comienzas a enlazar curvas el Formentor reluce ante la gran mayoría de sus rivales. Puede que no sea el que más brille en espacio para el maletero o en sus plazas traseras (aunque ambas son buenas), pero en cualidades dinámicas le sacará los colores a prácticamente todos sus rivales de segmento.
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El vehículo transmite seguridad y aplomo incluso en conducción agresiva. Cuenta con muy buen paso por curva, sin cabeceos de la carrocería ni tendencia al sobreviraje o subviraje. Los de Cupra han hecho un trabajo excelente a la hora de calibrar la suspensión. Nuestra unidad equipa los amortiguadores con distintos niveles de dureza opcionales DCC. No puedo decir si son recomendables o no, porque no he probado una unidad sin ellos, pero lo cierto es que estos DCC van de narices. En el modo convencional se muestran confortables aunque algo duritos. Y en modo performance, se vuelven aún más rígidos, pero sin convertir el coche en una tabla. La dirección es directa, sin llegar a ser un Alfa. Es un nivel muy equilibrado, muy Audi, pero un pelín más picante. Los frenos funcionan a las mil maravillas, con discos ventilados en las cuatro ruedas, tienen muy buena mordiente y paran el coche con contundencia. Eso sí, el tacto del pedal en sus primeros recorridos, es mejorable, como ocurre con casi cualquier coche con frenada eléctrica en sus primera parte de frenada.
El motor es lineal, con un pulmón lleno desde muy abajo y que se mantiene así prácticamente todo el régimen de revoluciones. No es un rompecronos: cero a cien en nueve segundos y una punta de 205 kilómetros por hora. Pero es potencia más que suficiente para el grueso de los clientes, es agradecido a la hora de subir de vueltas (aunque su caja DSG7 no te permitirá llegar al corte ni en modo manual) y te lo puedes llegar a pasar muy bien conduciéndolo. Y cuando sueltas el acelerador a altas revoluciones, te regala un silbido impropio para estos niveles de potencia. Genial.
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El nuevo Cupra Formentor mejora en todo aquello que toca al modelo de años anteriores. Pero esas mejoras, como era de esperar, van acompañadas de un aumento de precio, con un precio de partida para el motor 1.5 E-tsi y cambio DSG de 38.180 euros. Podemos sacar el nuevo modelo con cambio manual y 36.130 euros, pero perderemos la actualización de su bloque y la microhibridación que ahora trae.
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