Aeste Mundial que vivimos se le tilda de muchas cosas desde antes incluso de su apertura. Se empezó por la designación de Catar como sede ... del torneo y se le reprocha continuamente sus atentados a los derechos humanos que no se reconocen. Y en el aspecto deportivo se mantienen las sospechas y rumores que, desde el más alto organismo mundial (FIFA) hasta el español (RFEF), apuntan a irregularidades y confabulaciones que no son del caso comentar. Y ya con el balón en juego no sé cómo calificar esta edición 2022 de la Copa del mundo, si como atípica, lamentable o sorprendente, por su organización, por sus marcadores y por todo lo que le rodea. Desde el punto de vista que nos toca, la España de Luis Enrique, lamentable, para olvidar. Ocurrió lo que se temía: empeñado en ser el único líder del equipo, empeñado en mantener su sistema de juego contra viento y marea, Luis Enrique fue incapaz de imponerse a un Marruecos que ya había mostrado sus cartas. Y lo que es peor: ni siquiera había ensayado la tanda de penaltis y de ahí ese fallo colectivo en el momento en que se decidía la clasificación.

Publicidad

No sólo fue España la única selección en toparse con el fracaso. Antes y después de la eliminación de 'La Roja', entonces de azul, se fueron cayendo por el camino Uruguay, Bélgica y Brasil, entre otras de menor calado. Eliminación que arrastra en su fracaso a los respectivos técnicos hasta un total de ocho. Luis Enrique ya se ha ido y deja la puerta abierta para una nueva etapa de la selección española. Y todo esto, a falta de las seminales que mañana mismo quedarán resueltas. Pero es que este Mundial supondrá el último adiós de jugadores como Cristiano Ronaldo, Busquets, Jordi Alba y algunos más lejanos de nuestro fútbol. Queda pendiente del partido de esta noche un tal Messi, que se juega nada menos que el remate feliz a su brillantísima carrera profesional, la obsesión de su vida, ganar un Mundial.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Suscríbete durante los 3 primeros meses por 1 €

Publicidad