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El Málaga pierde dos posiciones en la tabla y toda la ventaja que tenía sobre la zona de descenso. Aun así queda enmarcado en el 17.º lugar de la clasificación, fuera aún de la zona roja, con 28 puntos, los mismos que Oviedo y Albacete, este último sí en puestos de bajar a Segunda B. Y aquí es cuando se encienden las alarmas, porque sería irresponsable hacerlo después.
El mal rendimiento sobre el césped del equipo blanquiazul, agudizado con la derrota del pasado sábado en Elche, vuelve a centrar la atención en lo estrictamente deportivo después de un mes de enero monopolizado por una gran cantidad de asuntos de despachos y juzgados. Aunque estos siguen sobrevolando la más rigurosa actualidad del club, acuciado por una grave crisis económica, la última derrota también supone un aviso muy serio. El presidente de LaLiga, Javier Tebas, ya anunció que el Málaga necesita dos millones para acabar la temporada y no ser eliminado de la competición (y posiblemente sean números alcanzables).
El juego que se ve a simple vista, en el verde, deparó para muchos una incógnita escalofriante. ¿Cómo se asegurará el Málaga no descender de Segunda en el campo? Y es que la derrota en Elche no fue una más (ya lleva ocho en la Liga), porque sacó la peor cara del equipo justo el día después del cierre de mercado, cuando los rivales más directos ganaron algo de músculo y encima vieron sus efectos de inmediato. Como el Extremadura, que ganó al Lugo con un tanto de su nuevo delantero, Álex Alegría. Con polémica, pero con los puntos en el bolsillo.
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Y el Deportivo, que ya no tiene pinta de ser rival para el Málaga, lo supera esta semana por primera vez en la tabla desde que cayó en el pozo hace cuatro meses. Un precedente crudo y duro. Porque el Málaga se queda con 28 puntos, y para los que hacen las cuentas de la permanencia, en torno a unos 50 puntos (aunque puede quedarse en algo menos), ve que el Málaga estará muy justo para conseguir 20 más.
Sobre todo después de no aprovechar, no dando la talla muchas veces, una fase de la Liga en la que se enfrentó cara a cara a equipos de la parte baja y con plantillas más humildes. De esa etapa sólo consiguió vencer en un duelo directo, al Tenerife. Y encima este ya ha retomado el vuelo con la llegada de su nuevo entrenador, Javier Baraja. Porque la victoria contra la Ponferradina, en la parte noble de la tabla (y que goleó al Huesca en casa esta pasada jornada), ya queda lejana (fue la quinta y última de este curso), igual que la ventaja sobre el descenso que consiguió esa semana (la más amplia de toda la temporada, cuatro puntos).
Y con esto, el futuro próximo pinta negro. Aunque hay un rayo de luz: hacerse fuerte en casa. Antes de llegar a la que será sin duda una parte, ya sí que sí, crucial de la temporada (entre final de marzo y principios de abril juega de forma consecutiva contra Extremadura, Tenerife y Lugo) atravesará por una etapa larga de montaña, y entre ellas, una contrarreloj decisiva.
El Málaga recibirá al Numancia, que esta jornada salvó un empate en casa contra el Almería pero lejos de Los Pajaritos sólo ha conseguido dos victorias y seis empates en doce partidos. Luego, visita al Carranza, contra el líder Cádiz, que anda irregular pero con la misma fortaleza. Y antes de encadenar la salida a Las Palmas, y recibir a Zaragoza y Huesca, está obligado a amarrar los puntos contra el actual colista, el Racing. Porque es importante recordar que descienden cuatro equipos...
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