Veinticinco años del partido con el que despegó el Málaga C. F.
29 de enero ·
El equipo ganó al Manchego en un partido a cara o cruz y comenzó una racha que le hizo dejar el pozo de Segunda B29 de enero ·
El equipo ganó al Manchego en un partido a cara o cruz y comenzó una racha que le hizo dejar el pozo de Segunda BEl Málaga necesita comenzar la remontada ya, mañana mismo, en Gijón. Un 29 de enero. Y no es una fecha cualquiera, aunque pueda pasar inadvertida ... porque no se alcanzó un ascenso o no se logró una goleada. Ahora que el equipo blanquiazul busca el despegue puede fijarse en un capítulo muy relevante de su historia, escrito ese mismo día hace ya veinticinco años. Porque aquella victoria en Ciudad Real frente al Manchego (0-1) permitió comenzar una racha triunfal para conseguir el objetivo: acceder a la fase de ascenso como líder y, seguidamente, abandonar el pozo de la Segunda División B.
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Era un partido a cara o cruz y se resolvió con una brillante actuación defensiva que en realidad fue la base del éxito. Para quien estuvo presente no es difícil recordar las circunstancias de aquel partido. Se disputó entresemana (en jueves), con un frío tremendo en el estadio Príncipe Juan Carlos de Ciudad Real (entre 0 y -1 grados, pero con una sensación térmica de tres o cuatro grados bajo cero), con animosa presencia de un grupo de aficionados malaguistas de Antequera (que hicieron mucho ruido entre los escasamente mil espectadores presentes) y con el entrenador, Ismael Díaz, muy cuestionado.
Conviene contextualizar el panorama del Málaga. La llegada de Ismael Díaz por Tolo Plaza no sólo no había surtido efecto, sino que había disparado las dudas. El técnico asturiano había aterrizado con un afán por el fútbol de ataque y por una defensa a ultranza de la zona como identidad futbolística (tan de moda entonces), pero las sensaciones eran pésimas. A aquella cita en la capital ciudadrealeña llegó el equipo en la sexta posición, pero lastrado por su enorme fragilidad defensiva y sin capacidad para hacer frente a los deseos del entrenador.
En los dos últimos encuentros había perdido en casa con el Murcia por 1-3 (en el minuto 24 el marcador reflejaba un 0-3 que incluso hizo que varios espectadores abandonaran La Rosaleda) y había caído en Lorca por 2-0 (después de encajar los goles en los minutos 3 y 17 y mostrarse incapaz de reaccionar). Si los dirigentes –presididos por Fernando Puche y con Antonio Asensio y la empresa Bahía Internacional en la sombra– no destituyeron aquella semana a Díaz fue porque el presidente malaguista recibió mensajes de que el vestuario estaba con el entrenador. La unión en aquella plantilla no admitía discusión porque todos sus componentes, acompañados de sus familias, celebraron juntos la Nochevieja en un hotel.
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¿Yqué ocurrió aquella noche ante el Manchego? Una transformación radical. Para empezar, en la alineación. De buscar el fútbol de ataque se pasó a una alineación con una zaga compuesta por cuatro centrales. En Ciudad Real se estrenaron Bravo y Roteta como laterales (posiciones que luego mantuvieron en Segunda y en las que llegaron a actuar en Primera) con Larrainzar y Axier (que había sido 'pivote') como centrales. Y además, para apuntalar la estructura defensiva, se recurrió a Movilla como medio de contención cuando se le había presentado como extremo, demarcación en la que era evidente que no estaba a gusto.
En aquellas decisiones tan drásticas en comparación con los planteamientos y la filosofía anteriores, los futbolistas, que se quedaron muy sorprendidos en la charla técnica, vieron la mano de Antonio Tapia, una persona a la que Ismael Díaz profesaba respeto y admiración (de hecho, ambos recalaron juntos posteriormente en el Cádiz). El Málaga ganó gracias a un gol de Basti en el minuto 2, pero sobre todo ganó sin apenas pasar apuros y con un control apabullante del partido, sin duda la mejor noticia. Aquel sorprendente cambio tuvo como consecuencia una racha espectacular hasta el final de la Liga en el grupo IV: 12 victorias y cinco empates, así como 14 de los 17 partidos sin encajar goles.
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En todo ese periodo sólo recibió cuatro tantos, dos de ellos en la última jornada en casa frente al Isla Cristina. Aquella tarde quedó patente la mentalidad de aquel equipo: perdía por 1-2 en el minuto 77 y acabó por remontar para vencer por 3-2. Luego llegó la hora de la liguilla de ascenso, de los agobios, de las dudas, de la encerrona en Tarrasa, de la inolvidable remontada con el cuadro egarense y del inolvidable ascenso. Pero todo se gestó el 29 de enero en aquella noche bajo cero en Ciudad Real. Mañana se cumplen 25 años. Que se repita la historia...
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