Imagen de este miércoles en Málaga, con el tren de las 14.30 horas sin servicio SUR
Retrasos y cancelaciones en Renfe

El caos del tren de Cercanías en Málaga: «Es desesperante»

La huelga de maquinistas en Renfe es solo la punta de iceberg; fuera de las jornadas de paro, cada día se suspenden en la línea C-1 varios trenes sin previo aviso por la falta de personal y ante el creciente malestar de los usuarios

Miércoles, 6 de octubre 2021

14.15 horas en la estación de Cercanías Málaga-Centro Málaga. «Estimados viajeros, el próximo tren de la línea saldrá a las 14.50 horas, disculpen las molestias», suena por la megafonía de la estación. En otros puntos, los viajeros reciben la noticia por las pantallas informativas: «Atención señores viajeros, Renfe les informa que por motivos técnicos hoy se suprimen...». El tren de las 14.30 no saldrá y habrá que esperar al próximo. «Pero, ¿hoy no hay huelga no?», preguntan en varias ocasiones al empleado de taquilla, que se encarga de informar de la última cancelación: «no, hoy no es por la huelga, yo no le puedo decir mucho más», responde, entre la indignación de algunos usuarios. Mientras, el vigilante de seguridad de la estación es el que se encarga de asegurarse que nadie se suba en el tren que acaba de llegar, que se va de vuelta de vacío.

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No es algo nuevo para los pasajeros habituales que, ya resignados, saben que es algo que ocurre prácticamente todas las jornadas. Sin previo aviso, más allá de la información en las propias estaciones, y sin justificación concreta -solo el socorrido «motivos técnicos»- cada día se suspenden en Málaga varios trenes de Cercanías de la línea C-1 entre Málaga y Fuengirola, que tiene más de 30.000 pasajeros diarios. ¿La razón? Principalmente la falta de personal, en concreto de maquinistas, que hace que la operadora tenga que reajustar sus servicios sobre la marcha, con el claro perjuicio para los usuarios, que en su gran mayoría utiliza este transporte para acudir a sus centros de trabajo o de estudios. Solo hay que comprobar las cancelaciones de las últimas jornadas para ver que el problema es real: la pasada semana se suspendieron 18 trenes el sábado y 12 el domingo. En los días laborales, la cifra fue cambiante, entre seis y ocho trenes diarios, siempre citando días en los que no había convocada huelga de maquinistas. Este miércoles 6 de octubre, también jornada fuera de la huelga, se produjeron 12 cancelaciones. A esto claro hay que sumarle los días que hay convocadas jornadas de huelga por parte del Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios, ocho al menos hasta el próximo 12 de octubre (7, 8, 11 y 12 de octubre). El caos para el usuario está garantizado.

Ante esta situación, agravada por la pandemia del coronavirus y después del verano por el regreso a la actividad presencial en muchos centros de trabajo, los usuarios del Cercanías se muestran desamparados: «Es desesperante, porque son retrasos y cancelaciones diarias de un servicio de transporte público que es básico para muchas personas. Si el tren tenía algo es que era puntual y no te fallaba y ahora desde luego no es así». Así se expresa Francisco Moya, veterano usuario de la línea C-1 que utiliza todos los días el servicio desde Torremolinos para ir a trabajar y que lleva decenas de reclamaciones a la oficina del cliente de Renfe, a la Junta de Andalucía e incluso al Defensor del Pueblo, además de por redes sociales. «La pérdida de calidad del servicio viene desde hace tiempo, aunque ahora, yo creo que desde octubre del año pasado, la situación ha empeorado mucho. Coger el tren es una lotería y no puedo estar todos los días diciéndole a mi jefe que llego tarde por Renfe», explica. Incluso varios usuarios han formado grupos de WhatsApp para informarse entre ellos de las cancelaciones o retrasos, ante la falta de información oficial.

El punto de las comunicaciones por parte de Renfe es lo más repetido cuando se pregunta a los viajeros. «Lo principal es la falta de información, no entiendo cómo hoy en día la empresa no puede informar de retrasos o cancelaciones con algo más de antelación o hacerlo por las redes sociales o por su web. Es increíble que yo me tenga que enterar de que un tren se ha cancelado por la información que da un sindicato en sus redes sociales», dice David Ingelmo, otro usuario de la línea entre Málaga y Fuengirola. «Solo hay que ver la cara de la gente en la estación, estos retrasos generan mucho malestar», dice este opositor y estudiante de la UMA. Con las cancelaciones de servicios, el aspecto habitual de algunos trenes es el de viajeros apiñados, con gente sentada en escalones o en el suelo y por supuesto sin la tan repetida distancia de seguridad. «En ocasiones vamos en el tren como sardinas en lata, pese a la pandemia del Covid», dice David. Se da la circunstancia de que Renfe envía mensajes por megafonía de que se respeten las medidas de distancia en sus estaciones, cuando en muchos andenes apenas queda espacio.

«El año pasado esto pasaba todas las semanas, puse una hoja de reclamación recomendada por los mismos trabajadores, que decían estar alucinados porque nadie ponía una, y me aseguraban que si todas las personas que cogemos Cercanías pusiéramos una, otro gallo cantaría...», explica Ana, otra usuaria, en un mensaje enviado a este periódico. «Aseguran que son problemas técnicos, pero eso es mentira. Con la situación que tenemos sin ventilación, la gente llegando tarde a su trabajo y a sus destinos, etc. y que no le pongan solución...», comenta.

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Los problemas de cancelaciones afectan sobre todo a la línea con Fuengirola y en menor medida a la C-2 entre Málaga y Álora. En esta línea, la frecuencia entre trenes ya es de una hora, por lo que las cancelaciones supondrían dos horas de espera entre un vehículo y otro. Aún así, los usuarios de esta línea también denuncian que en días de huelga se han anulado trenes que estaban previstos dentro de los servicios mínimos y que esta línea secundaria de Cercanías es una de las grandes olvidadas por parte de la empresa.

En el caso de las cancelaciones imprevistas, fuentes de Renfe consultadas por este periódico aseguran que no tienen forma de informar de ellas de manera anticipada, ya que la empresa espera hasta última hora para intentar sacar adelante el servicio. «En el momento que ya confirmarmos que ese tren no va a salir, avisamos por megafonía o en las pantallas, que es lo que podemos hacer», aseguran. Desde la empresa subrayan que son conscientes y que lamentan los perjuicios que suponen para sus clientes esas cancelaciones «coyunturales e imprevistas».

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Además de las cancelaciones, muchos usuarios se quejan de las deficiencias del servicio en cuanto a que suele haber muchas máquinas de autoventa y canceladoras averiadas, así como escaleras mecánicas o ascensores fuera de servicio.

Jesús Luque es maquinista de Renfe y representante del sindicato CGT. Para él, el gran problema en Málaga es la falta de maquinistas: «Lo habitual es que se suspendan entre seis y doce trenes al día por falta de personal, aunque hay días en los que se han cancelado más de de 20, incluso porque no había maquinistas para llevar los trenes al taller el día anterior», argumenta. «El problema es que en Málaga no hay maquinistas de reserva nunca, como hay en otros sitios y tenía que haber dos o tres para cubrir posibles imprevistos. Muchas de estas cancelaciones inesperadas según la empresa se saben desde el día anterior, pero Renfe no informa de ellas, como sí hace por ejemplo en los días de huelga», comenta. Luque asegura además que gran parte de la tensión acumulada en los usuarios por las cancelaciones diarias recae en personal de taquilla, maquinistas o de seguridad, cuando se tendría que formular estas quejas a la propia empresa.

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Plan de empleo de Renfe

Ante esta situación, durante estas últimas semanas los sindicatos han convocado varias jornadas de huelga en Renfe para reivindicar la recuperación de los trenes previos a la pandemia -en el caso de Málaga, la empresa asegura que están restaurados al cien por cien-, la recuperación de trabajadores y la apuesta por un servicio ferroviario «público digno».

Por parte de Renfe, la respuesta a estas cancelaciones es que son casos «puntuales» y que se deben a la confluencia de varios factores como son los periodos vacacionales y bajas por enfermedad, que se han agravado especialmente por la pandemia del coronavirus, sobre el personal de conducción de Cercanías. Argumentan que estas supresiones no previstas «se irán normalizando paulatinamente una vez que los maquinistas que han ingresado en Renfe a través de las ofertas de empleo público 2020/2021 finalicen el proceso de formación». Este proceso de formación también se ha visto ralentizado por la crisis del Covid, según la empresa, que argumenta que la normativa permite que viajen cuatro personas y el maquinista en cabina, «pero el sindicato SEMAF (Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios) se ha manifestado en contra y sólo permite que viaje una persona con el maquinista, lo que ralentiza los procesos de formación y homologación y, por tanto, de incorporación de maquinistas al servicio ferroviario». Según informa Renfe, está prevista antes de fin de año la incorporación en España de más de 500 maquinistas de entrada procedentes de la Oferta Pública de Empleo de 2021.

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En la mayoría de las ocasiones, las cancelaciones suponen de 20 a 30 minutos de retraso, aunque hay casos en los que la espera es mucho mayor, sobre todo si coincide con las jornadas de huelga. Así lo explicaba a este periódico Eugenia García, otra usuaria del servicio en Málaga: «Este pasado lunes desde las 6.50 de la mañana no pasó ningún tren. Avisaron por megafonía dos minutos antes el de las 7.22 en Los Boliches, ese lo cancelaron e iba a pasar otro a las 8.20, que tampoco pasó. El primer tren que pasó fue el de las 9.22, por lo que llegué tarde a mi primer día de trabajo», relata molesta y asegura además que el teléfono de que dan de información de Renfe tampoco le sirvió de nada.

Los graves problemas del Cercanías en Málaga han dado el salto ya a la esfera política, con denuncias del Grupo Parlamentario Popular Andaluz y el PP de Málaga, en las que alertan de que sigue manteniendo los recortes en las líneas C1 y C2 del tren de Cercanías, y hablan de «trato injusto con la provincia de Málaga». La consejera de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, Marifrán Carazo, reclamó en el Parlamento Andaluz que el Gobierno de España «ponga fin a los recortes que están afectando al funcionamiento de la red de Cercanías de Málaga». También Podemos Andalucía criticó en un comunicado «la merma de la plantilla que está afectando al normal funcionamiento del servicio y que ha conllevado centenares de cancelaciones de trenes en los últimos meses». También el presidente de la Diputación Provincial de Málaga, Francisco Salado, pidió a la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, que se comprometa de una vez con el Cercanías de la Costa del Sol. «Le invito, señora ministra, a que visite la provincia de Málaga, estaré encantado de recibirla en la casa de todos los malagueños, la Diputación Provincial de Málaga. Deseo que conozca las grandes necesidades que tiene nuestra provincia en materia de movilidad, y espero que nos escuche como ha hecho en Valencia», escribía en una carta remitida a la titular del ministerio. Pero mientras, entre que salen adelante las medidas previstas por la empresa, las movilizaciones de los trabajadores y el debate político, los grandes perjudicados siguen siendo los usuarios del Cercanías de Málaga.

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