
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Ni la distancia social, ni la incertidumbre ni las mascarillas pueden con la solidaridad malagueña. Este 24 de diciembre, un día en el que cada año se reparten miles de menús para la cena de Nochebuena, el altruismo de cientos de voluntarios ha ganado una pequeña –gran– batalla al Covid-19 y sus restricciones. De otra forma, con más esfuerzo y, sobretodo, con grandes puzzles logísticos, todos los malagueños que han acudido a por un plato para su mesa se han ido con las manos llenas.
Este 2020 ha sido testigo del nacimiento de una nueva iniciativa solidaria que se ha sumado a los impulsos veteranos de los Ángeles Malagueños de la Noche y otras instituciones que llevan ya tiempo dando guerra a la pobreza. En este caso, Lumen Proyectos Gastronómicos yFundación «la Caixa» han sumado 2.300 menús a esta red solidaria en colaboración con el Ayuntamiento de Málaga, la asociación de hosteleros MAHOS y 35 restaurantes y tres obradores de la ciudad que han unido fuerzas para dar luz a 'Un menú solidario de la hostelería malagueña por Navidad'.
El resultado de esta iniciativa ha hecho que esta Nochebuena sea una de las más activas en cuanto a solidaridad. En el Comedor de Santo Domingo, a eso de las doce del mediodía llegaban los primeros menús –el día anterior ya se había trasladado gran parte de la comida las neveras frigoríficas de otros comedores– Allí, el director de la institución Pablo Mapelli ha indicado a SUR que cada día atienden a unas 150 o 170 personas, pero que en Nochebuena el número de usuarios desciende «ligeramente», ya que algunos van a cenar con conocidos o amigos. Este 2020 no se podrá celebrar la cena en la sede de la institución por prevención ante la pandemia, así que los menús «se reparten en la calle».
Mapelli indica que este año están teniendo más «nuevos usuarios» de lo habitual, es decir, personas que conviven «por primera vez» con la pobreza. «Ocurre con todas las crisis económicas», explica. «Ahora mismo tenemos un perfil muy variado de usuarios que necesitan nuestra ayuda».
Entre voluntarios y trabajadores, este día 24 se han congregado unas cincuenta personas en Santo Domingo para que todo salga bien. Entre ellos está María Luisa Jiménez, que lleva casi catorce años trabajando entre los fogones de la institución. Reconoce estar «un poco triste» por no poder abrir las puertas de la sede, ya que servir en la calle «es muy frío». «Echaré de menos el ambiente, la risa, la gente y las velas». A su lado está María Tabero, voluntaria en Santo Domingo desde hace seis años, que comenta que «es una pena» no poder recibir a los usuarios mientras se afana en repartir un humeante guiso en raciones individuales.
Antes de las doce y media ha llegado a Santo Domingo el chef Sergio Garrido, de Populus, cargado con un perolón de arroz con azafrán de Málaga y aperos para otras tantas creaciones. «Hemos intentado hacer platos que requieran el menor esfuerzo posible en las cocinas de los comedores, para que sea todo lo más fácil posible», apunta.
Unos metros más hacia el Centro de Málaga, en la sede de Los Ángeles Malagueños de la Noche, se formaba la habitual cola de gente esperando a llevarse un menú navideño a casa. Este año la logística ha sido más compleja por motivos víricos, pero gracias al buen hacer del presidente Antonio Méndez y su equipo, antes de la hora del almuerzo prácticamente todos los asistentes se habían marchado ya con la comida.
«Se nota que este año hay más gente que el anterior», reconoce apesadumbrado Meléndez, entre indicaciones, idas y venidas para coordinar la acción solidaria. Más de 2.300 menús, además de decenas de bolsas cargadas hasta arriba de alimentos no perecederos, es el resultado de semanas de trabajo. Los usuarios de la asociación pasan por las mesas en las que les esperan los voluntarios y les van facilitando el pollo asado, la tortilla, el pan y otros menesteres, como dulces, refrescos, lácteos o galletas.
Entre las decenas de voluntarios hay una decena de empleados de IKEA Málaga, que este año se ha ofrecido a colaborar con la asociación malagueña, además de donar las bolsas para introducir los alimentos. Entre esos malagueños solidarios también está Soraya, que pese a ser su primer año no pasa desapercibida: va, viene, levanta la mano para llamar al siguiente, levanta cajas y anima el cotarro, todo sin dejar de sonreír. «Estas Navidades no las puedo pasar con mi hija, así que me he venido a ayudar aquí».
Esta edición, la veterana asociación ha vuelto a contar con el apoyo del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga, institución que suele prestar sus servicios para la logística del día de Nochebuena. Además, este 2020 han pagado de su bolsillo el equivalente a 600 menús de los que esta noche alegrarán la Nochebuena.
En la sede de Ángeles Malagueños de la Noche ha tenido lugar la puesta de largo oficial de esta iniciativa solidaria, con la presencia del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; el director territorial de Andalucía Oriental y Murcia en Caixabank, Juan Ignacio Zafra, el director de Lumen, Álvaro Muñoz y los chefs de Niña Bonita y Almijara.
Allí, Zafra ha explicado a SUR que este proyecto casa «a la perfección» con los valores de Fundación «la Caixa»: «Estar al lado de la gente». Además, ha adelantado que pese a que el proyecto se ha desarrollado casi sobre la marcha, la idea es repetir el año que viene «de forma más ambiciosa».
Una de las cabezas pensantes de 'Un menú solidario de la hostelería malagueña por Navidad' es el director de Lumen. Este año no se ha podido celebrar el Málaga Gastronomic Festival, un evento que servía de escaparate para la cocina de la Costa del Sol y a la vez daba un fuerte impulso al programa social Gastrosuma, desarrollado por Lumen y Fundación «la Caixa». «Cuando nos dimos cuenta de que no se podría hacer decidimos pensar en alguna acción, me senté con Juan Ignacio Zafra y en media hora estábamos poniendo en marcha este proyecto». Así han estado preparando los menús que han ofrecido los distintos restaurantes implicados.
Además de atender a todos los comedores sociales en la práctica totalidad de los distritos de Málaga, la iniciativa gastrosolidaria también ha dado alimentos a las más de 900 familias que reciben el apoyo diario de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Málaga.
Zafra reconoce que el día de hoy es «para estar orgullosos». Muñoz añade: «La hostelería está pasándolo muy mal por el coronavirus, esta es una forma de volver a conectar con la sociedad». Este 24 de diciembre, la solidaridad malagueña ha podido con todo: con el miedo al virus y con las dificultades logísticas que este impone en acciones de este tipo. Los malagueños más solidarios han puesto toda la carne en el asador para que la Navidad sea algo más dulce en cientos de hogares.
Una maratón en París cancelada por el coronavirus es el punto de partida para otro ejemplo de solidaridad que se ha producido esta tarde en Málaga. En septiembre de 2019, los integrantes del club de corredores RM 930 empezaron a ingresar dinero en un bote común, con la idea de pagar los gastos aparejados a la participación en esta prueba de largo alcance. La carrera estaba prevista para el mes de abril de este año. Por lo tanto, un evento más que sucumbió a la pandemia. Entonces surgió una pregunta: ¿qué hacer con los más de 2.000 que se habían acumulado de bote?
En vez de repartir el dinero otra vez entre todos los miembros, se decidió de forma unánime dedicarlo a ayudar a familias que se encuentran en una situación complicada. De esta manera surgió el contacto con el comedor social ‘Yo Soy Tú’, que está en el barrio de Miraflores. En los últimos meses, debido al impacto de la crisis económica que ha generado el coronavirus, este comedor ha pasado de servir 700 comidas a repartir 1.500 por día. Para que la cena en el día de Nochebuena no sea una cena más, los integrantes del club RM 930 llevan tres días en la cocina para preparar 1.500 menús navideños, con su entrante, plato principal y correspondiente postre. Esta tarde, se ha hecho entrega de la comida. Una crema de verdura, una pechuga de pollo con patatas al horno y un brownie de chocolate componen los menús.
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