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La ropa que compramos, usamos y sobre todo, la que lavamos, es ya una de las principales fuentes de contaminación por plásticos en el mundo; y que sin embargo no suele protagonizar ninguna campaña de sensibilización similar a la de las botellas y los envases.
En concreto, las fibras textiles tienen su incidencia en la fracción del microplástico, que corresponde a todos los filamentos menores de 5 milímetros.
Éstos se pueden generar tanto a través de cosmeticos que llevan incluidas estas micropartículas; debido a la fragmentación de plásticos grandes; o, en este caso, por culpa de las citadas fibras textiles. Las lavadoras no son capaces de retener en sus filtros estas partículas, que terminan en el mar ante la imposibilidad de las depuradoras de limpiar ese agua, especialmente en épocas como el verano, con mayor concentración de personas y, por tanto, de uso de agua.
Aunque no toda la ropa contiene estas micropartículas de plástico, la mayor parte de las prendas sí tienen elementos de este tipo, ya que están elaboradas a través de fibras sintéticas. Elastano, poliéster, poliamida, nylon, viscosa, licra, spandex y materiales hechos de desechos de plástico reciclado, como el PET (tereftalato de polietileno) son los principales materiales contaminantes. Ropa interior, camisetas, abrigos o los jerseys que imitan a la lana son algunas de estas prendas recurrentes que aparecen en cualquier armario y que se lavan de manera continua. Especialmente dañinas son las telas acrílicas, en la que se pueden contabilizar hasta 700.000 microfibras durante el ciclo de vida de esta prenda.
Solo en los sedimentos marinos del Mar de Alborán, el Ministerio de Transición energética ha calculado una media de 130 microplásticos por kilo de sedimento, pero se han llegado a contabilizar hasta 300 microplásticos por kilo en la provincia de Málaga; una cantidad llamativa por su elevada concentración. En las playas de la demarcación de Alborán la incidencia de los microplásticos es de 30 partículas en cada kilogramo de arena, lo que equivale a 500 partículas por metro cuadrado. En este caso son inferiores a 1 milímetro; algo más pequeños de lo habitual. A pesar de que no hay un cálculo concreto, los expertos cifran en un tercio los microplásticos que proceden de la ropa.
La mayor parte de la industria textil usa en sus prendas las fibras sintéticas, por lo que resulta complicado evitarlas por completo. Sin embargo, sí hay otras medidas que se pueden tomar. Una de las ellas es precisamente lavar mucho menos; no sólo por las microfibras, sino por el todo el agua y energía que se gasta en cada lavado.
También es importante llenar la lavadora, ya que esta medida ayuda a reducir el espacio entre la ropa, lo que a su vez provoca que sean menos fibras las que se terminan yendo por el desagüe.
Además, se considera más cuidadoso el uso del detergente líquido en vez de en polvo, ya que también ayuda a desprender menos fibras en los lavados. De hecho, lavar a bajas temperaturas también reduce el número de partículas que se liberan; así como evitar los lavados muy largos, ya que cuanto más tiempo pasen las prendas en la máquina mayor será la liberación de microplásticos en el medio ambiente.
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