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Fue un grupo de padres y madres de Barcelona el que, sin saberlo, encendió la mecha de un movimiento que se está extendiendo estos días como la pólvora por diferentes rincones del territorio nacional y que ya ha llegado a Málaga. Esos primeros progenitores abrieron un grupo de WhatsApp para concienciar de la influencia negativa del uso de dispositivos móviles en los menores y para dejar de «normalizar» la compra automática de un teléfono móvil a los 12 años, coincidiendo con el paso a la enseñanza secundaria, e intentar atrasarlo al menos hasta los 16. «Los padres cedemos a esa edad porque existe una especie de presión social: nadie quiere que su hijo sea el 'raro' que no lo tiene cuando el resto sí lo usa», explica a SUR Macu Cristófol Sel, una de las impulsoras del movimiento en la provincia malagueña.
La iniciativa pretende poner sobre la mesa diferentes medidas e impulsar acciones que ayuden a retrasar la adquisición del primer dispositivo. «No se trata de ejercer una oposición frontal al uso del móvil o de las nuevas tecnologías: se trata de sensibilizar y de revisar el acceso de los menores partiendo de la experiencia negativa que tenemos», indica Cristófol, que es madre de dos hijos de 6 y 14 años y docente de profesión en el IES Martín de Aldehuela de Ciudad Jardín, en la capital. La plataforma destaca que se trata de un asunto que implica a muchos padres y madres ya que, según la información compartida en los grupos de la iniciativa, «el 90% de los niños en 1º de la ESO ya tienen móvil».
El chat de Málaga, denominado 'Adolescencia libre de móviles' (ALMMa), ha crecido en las últimas semanas. Han creado una página web (https://educaciondigitalresponsable.org/) y han abierto grupo en Telegram, con más de mil usuarios. También tienen cuenta de Instagram: @adolescencialibredemovilmalaga https://www.instagram.com/p/CzY45YkMdrM/?utm_source=ig_web_copy_link&igshid=MzRlODBiNWFlZA%3D%3D). El colectivo está creando comisiones de trabajo (de Ampas y centros educativos, jurídica, de sensibilización, comunicación o una de ocio alternativo a las pantallas) para canalizar el trabajo.
El movimiento, respaldado por padres, madres, docentes y diferentes profesionales, pone el foco en que el uso de terminales inteligentes a edades tan tempranas puede dar lugar a «conductas adictivas», favorecer casos de ciberbullying, el contacto con desconocidos o incluso el acceso a contenido inapropiado para su edad. También señalan que pueden afectar a su «sociabilidad, aprendizaje, concentración, sueño o autoestima».
A través de esta iniciativa se pretende «generar conciencia crítica en las familias y centros educativos y movilizar a las instituciones para que se regule el uso de dispositivos móviles y pantallas en el ámbito escolar», según los documentos compartidos en el chat malagueño. Entre los objetivos a corto plazo de esta plataforma destacan también compartir noticias e información relevante sobre la materia, solicitar medidas de protección para los menores a nivel institucional o compartir acciones alternativas para aquellos menores a los que ua se ha dado el smartphone.
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