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ANTONIO MORENO
MÁLAGA
Domingo, 27 de octubre 2019, 01:59
«Alberto Álvarez Lomas, jesuita malagueño de 95 años, ha desarrollado ininterrumpidamente su misión en Japón desde que llegara a Hiroshima en agosto de 1950, de la mano del Padre Arrupe de quien fue secretario personal. Ha trabajado en el ámbito educativo y de atención pastoral». Son los 277 caracteres (de los 280 posibles) con los que la cuenta oficial de la Diócesis de Málaga en Twitter presenta a uno de los misioneros malagueños repartidos por el mundo. Al pequeño texto le acompaña una fotografía histórica en blanco y negro de este veterano miembro de la Compañía de Jesús junto a afectados por la radiación y otra foto de él en la actualidad. Es solo uno de los 27 testimonios que, hasta el día de hoy, ha recogido el perfil @diocesismalaga en Twitter dentro de las acciones promovidas para celebrar el mes misionero extraordinario convocado por el Papa Francisco para este octubre.
Desde la Delegación Diocesana de Misiones se han organizado con este motivo una serie de actividades que comenzaron el 1 de octubre con la Eucaristía de inicio en la parroquia de Santiago y que concluyó con la misa de envío y clausura celebrada anoche en la parroquia malagueña de Nuestra Señora del Carmen, en El Perchel. Vigilias y encuentros misioneros, festivales de música y hasta un pregón del Domund, que tuvo lugar en la Catedral, completan la lista de actividades de encuentro presencial. Pero desde Misiones también han querido fomentar el encuentro digital con un hilo (sucesión de pequeños mensajes o 'tuits' encadenados) en los que diariamente se van presentando a esos malagueños que, dejándolo todo, marcharon a anunciar el Evangelio a cualquier parte del mundo.
«La idea es que podamos conocer a una representación de los misioneros malagueños que exprese su diversidad. Tenemos sacerdotes diocesanos, religiosos, religiosas y laicos; hay familias en misión muy numerosas, pero también sin hijos; hay solteros y solteras laicos; niños, jóvenes, mayores y ancianos... Y es que la misión es para todos», afirma el delegado de Misiones, Danilo Cantillo. Y añade: «Este mes misionero extraordinario, con el lema 'bautizados y enviados', es una nueva oportunidad para la animación misionera a todo bautizado, para no ser tibios e indiferentes en el día a día. Este mes es una gran puerta que se abre para que, como Iglesia de Málaga, descubramos nuestro ser misionero. Sueño con que todas las parroquias de la Diócesis tengan un representante de su consejo pastoral en el consejo de la Delegación de Misiones, para que recomencemos juntos esta aventura de iglesias y parroquias en estado de misión permanente».
El hilo comenzó el pasado 1 de octubre explicando la historia de la santa de aquel día, Santa Teresa de Lisieux, «una monja joven que jamás salió del convento» y que curiosamente es la patrona de las misiones. Inmediatamente comienza el repaso a los misioneros malagueños repartidos por el mundo y lo hace en Venezuela, donde tres sacerdotes atienden la Misión Diocesana de Caicara del Orinoco. Uno de ellos, Manuel Lozano, envía un vídeo desde la misma orilla del Orinoco en el que lanza un mensaje a todos los cristianos malagueños: «El bautizado es misionero por naturaleza». «Yo, que llevo 25 años en esta tierra, no soy más misionero que el último bautizado de la Diócesis de Málaga», puntualiza.
Comenzamos el #MesMisioneroExtraordinario convocado por el Papa Francisco. Con este motivo, en los próximos días, os vamos a ir presentando a los misioneros malagueños repartidos por todo el mundo. Bienvenidos al #HiloMisioneroMálaga #BautizadosyEnviados pic.twitter.com/WSIbk8cnPT
Diócesis de Málaga (@DiocesisMalaga) October 1, 2019
Algunos de los testimonios más impactantes son los de las familias misioneras. Una figura poco conocida hasta hace unos años cuando era una labor ejercida principalmente por sacerdotes y religiosas, pero que está en auge. Es el caso de Luis Ventura y Ester Tello, misioneros de la Consolata que, junto a sus cuatro hijos, realizan su misión junto a los pueblos indígenas en la Amazonía brasileña.
También hay familias muy numerosas del Camino Neocatecumenal en lugares como Costa Rica y en sitios donde la secularización hace necesaria una nueva evangelización, como Dinamarca. En el primer caso, el matrimonio compuesto por Juan Ignacio e Isabel explica su trabajo en uno de los barrios más pobres de la capital, San José, junto a sus nueve hijos. La zona donde viven es una bolsa de marginalidad donde hay droga, prostitución y delincuencia, en la que la presencia de una familia cristiana «es una luz que habla del amor de Dios». Daniel y Gema y sus 13 hijos, por su parte, hacen presente a la Iglesia en un suburbio de Copenhage donde el 90 por ciento de la población es inmigrante.
Las decenas de miles de visualizaciones y cientos de 'retuits' que por ahora recopila el #HiloMisioneroMálaga están consiguiendo «armar lío», tal y como pidió el Papa Francisco a los jóvenes en Brasil. Habrá que intentar no perder el hilo.
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