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Empresas, instituciones y Universidad se unen para reducir el plástico en los supermercados

SUR y Mercadona analizan en una mesa técnica junto a la UMA y la Junta las alternativas para reciclar este material y evitar que contamine

Ignacio Lillo

Málaga

Viernes, 6 de noviembre 2020, 15:02

¿Los ciudadanos necesitamos tantos plásticos? ¿Es posible reducirlos sin perder calidad de vida? Esta es la pregunta que SUR, en colaboración con Mercadona, ha lanzado a especialistas del mundo de la Universidad y la Junta, en la mesa técnica Responsabilidad Social Empresarial y Economía Circular, celebrada esta mañana en el hotel Málaga Palacio. El resultado ha sido un compromiso unánime de los actores involucrados para reducir el plástico en los supermercados, investigar materiales alternativos, incentivar las buenas prácticas de reciclaje entre los ciudadanos y ayudar a los sectores productivos a ser más eficientes.

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Laura Cruz, directora de Responsabilidad Social de Mercadona en Andalucía, pone de relieve que el punto de partida de la estrategia 6.25 que está aplicando la marca en algunos supermercados piloto en España, entre ellos uno de los que tiene en El Palo, en la capital malagueña, fue una auditoria interna de los envases en la que se buscaron alternativas más sostenibles. «Detectamos que había sobreenvasado que se podía eliminar y una parte que se podía sustituir por otros materiales, pero el plástico hoy es un material útil y que cumple una función muy necesaria, sin que haya una alternativa tan eficiente«, indica. Cruz pone de relieve que trabajan donde hay exceso, donde no aporta valor o que se puede sustituir, »pero siempre con la misma seguridad y calidad, teniendo en cuenta la necesidad de evitar el desperdicio alimentario«. En este punto, se refiere al caso de un tipo de pepino, el llamado holandés, que cuando está envuelto en plástico tiene un tiempo de vida de 8 a 10 días, frente a los 2-3 sin esta protección.

«Tenemos mucho margen de mejora, pero con unas líneas rojas en cuanto al envase que tenemos que respetar; pero sí es posible reducirlo, ayudar a reciclarlo y que no se convierta en desperdicio, este es el gran reto como empresa«. Para ello, Mercadona está inmerso en el programa 6.25, una estrategia de economía circular que en su fase actual está centrada en la gestión de los plásticos, puesto que es una de las principales preocupaciones de los clientes, y una responsabilidad como corporativa. Esta iniciativa incluye acciones de reducción (el reto es bajar un 25% su uso), de reciclaje y de formación e información a los clientes, entre otras.

Investigación

Enrique Salvo, profesor de Biología de la UMA y director de las cátedras de Cambio Climático de esta universidad, y de Conservación de la Naturaleza de la UNIA, se muestra optimista: «Los cambios que ha habido en el consumo y el tratamiento de los residuos por parte de los ciudadanos hace tener esperanza en que la economía circular es factible. Si hemos cambiado tanto en 60 años sobre cómo se percibe lo que nos sobra, estoy convencido de que podemos dar ese salto«. A ello, añade el aporte de la investigación universitaria, que tiene una faceta importante, por ejemplo, en el empleo de la caña de azúcar como materia prima para plásticos biodegradables; el uso del bambú como envase y la reutilización. «Hay un campo de investigación que está dando resultados. En Málaga tenemos el PTA, la Universidad y población joven, formada e innovadora. Hay una clave de oportunidad para incentivar la I+D en economía circular«.

El profesor coincide en que hoy por hoy no es posible vivir sin plástico, especialmente en las ciudades. Pero tampoco se puede tratar como un residuo, «sino dentro de una economía circular donde seamos capaces de aplicar las tres 'R': reducir, reutilizar y reciclar. Este es el camino y tiene que contagiarse». Para ello, considera clave la información al ciudadano en los supermercados.

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Apoyo a los sectores productivos

Fernando Fernández Tapia-Ruano, delegado de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta, explica que la sociedad va hacia un modelo en el que la concienciación de los ciudadanos tiene que ser el pilar fundamental de la transformación. «Los residuos tienen que ser materias primas que entren de nuevo en la cadena de producción, con lo que necesitaremos menos«, y cita el caso de los desechos alimentarios y vegetales, que se transforman en compost y en biomasa para energía. La Junta tiene varios proyectos en marcha, bajo el prisma del Plan Integral de Residuos de Andalucía y el anteproyecto de Ley de Economía Circular.

El delegado cita iniciativas como el reciclaje de materiales de construcción para convertirlo en arena para la playa de Mezquitilla. Ecomares, un convenio de la Junta con la flota pesquera andaluza para reciclar el plástico que genera su actividad y la que se captura en las redes. Y el Compromiso Blanco, para que los agricultores reutilicen los que se generan en la actividad agrícola. «Vamos por el buen camino, que es largo pero se están dando pasos firmes en esta carrera de fondo».

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